PSICOLOGíA › LA MANíA DE LA ESTADíSTICA LLEGó HASTA EL PENE

El estándar, la medición, lo normal

 Por Sergio Zabalza*

Sabido es que la universalización de la técnica pretende hacer de la naturaleza un objeto medible, cuantificable y previsible, para decirlo de una buena vez: apto para ser incluido en el circuito de la producción y el rendimiento. El transcurso de las últimas décadas no ha hecho más que exacerbar este empuje por la medición. De hecho, hoy las redes sociales manipulan el gusto, las preferencias y la participación de sus usuarios de manos del nuevo becerro de oro digital: el algoritmo. El cuerpo no escapa a esta tendencia: las cirugías estéticas ilustran de manera palmaria el imperio de un modelo estereotipado sobre lo real del soma. Tanto que en un artículo reciente Eric Laurent observaba: "en poco tiempo todos seremos organismos genéticamente modificados, cosmetizados por la misma vía de esos recortes".

En los últimos días, le ha tocado el turno al órgano genital masculino. En efecto, un estudio realizado por prestigiosos profesionales del King's College de Londres y publicado en la revista especializada de Urología BJU International, establece en base a un relevamiento estadístico las medidas que debe portar el miembro para considerarse dentro de los parámetros aceptados como normales. Lo más curioso es que el médico responsable del estudio asegura que los resultados traerán alivio a muchos hombres disconformes con su atributo, como si el establecimiento de estándares no diera aliento al empuje por ser cada día más y más normal, cualquiera sea la idea de lo que eso significa, en esta época en que los valores de la tradición han sido reemplazados por los estereotipos de la estadística. (Lo cierto es que, pocas horas después de la publicación de este estudio, el mundo tomaba noticias del primer transplante exitoso de pene aplicado a un varón. La Universidad responsable de la operación ya avizora nuevas intervenciones ¿Una vez más: tecnociencia al servicio del mercado?)

Por lo pronto, se hace necesario recordar que al denunciar la infinitud propia de la demanda insensata del superyó, Lacan se remite al goce fálico para decir que "es el obstáculo por el cual el hombre no llega a gozar del cuerpo de la mujer, precisamente porque de lo que goza es del goce del órgano". En otros términos: esta preocupación por el tamaño del pene no es más que una remozada versión "científica" del narcisismo macho, más preocupado en satisfacer la exigencia imposible de su fantasma que en escuchar el deseo de la mujer que yace a su lado.

*Psicoanalista. Integrante Equipo Hospital Alvarez.

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