OPINIóN › PANORAMA POLíTICO

Las listas que vienen

 Por Pablo Feldman

Después de que el gobierno de Cristina de Kirchner dejara sin efecto la resolución 125 que establecía nuevos montos para las retenciones móviles, la dirigencia del campo festejó. No era para menos, quedaban atrás cuatro meses de conflicto y la salida fue consiguiendo lo que se propusieron: Retrotraer la situación al 10 de marzo, el día previo a la firma del decreto de retenciones móviles que había elaborado el "joven maravilla", Martín Lousteau. En el transcurso de la puja con el gobierno, "el campo" había tenido otros "triunfos" como cargarse al ministro, e inclusive -sobre el final del entuerto- participar del alumbramiento de la "esperanza blanca no-positivo" Julio Cleto Cobos que no se sabe si sabe que forma parte del gobierno.

"Todo muy lindo, pero estamos peor que antes", dijo a este cronista un dirigente de la Federación Agraria que no cree que Luciano Miguens sea tan distinto de José Alfredo Martínez de Hoz, o al menos que no defienda los mismos intereses que el economista de Jorge Rafael Videla. Y ese "estamos peor" también lo repiten Eduardo Buzzi, que "cree en Miguens" y hasta Alfredo De Angelis que la semana que pasó tuvo un accidente que le hará replantear "varias cosas" según contó a algunos allegados, después de salvarse cuando su avión cayo a tierra poco después de haber despegado. Sin embargo, la Federación Agraria, o al menos sus dirigentes más mediáticos no sólo no han cambiado su actitud -después de "conseguir" lo que pedían-, sino que han abierto algunos frentes que hasta hace poco funcionaban como aliados. Las quejas y lamentos por el revalúo del Inmobiliario Rural es una muestra cabal de la influencia de las "nuevas juntas". Ni Miguens se hubiera opuesto a adecentar el retraso tributario en campos valiosísimos que pagan unas pocas monedas. Si bien es atendible el criterio que pregona la FAA -de cobrar a los titulares de campos y no por parcelas- la resistencia al ajuste parece desproporcionada. El trato hacia Hermes Binner no es que el merece un "aliado en las malas" cuando a la dirigencia del campo no le abrían las puertas de ningún despacho oficial. Y no por reciprocidad y para saldar viejos favores, sino porque por entonces había "coincidencias" que parecen haberse desvanecido apenas se insinuó tocarle el bolsillo a los productores y arrendatarios. Naturalmente esto tiene y tendrá derivaciones políticas. La conformación del Frente Progresista dio cabida a dirigentes de diferentes fuerzas y organizaciones que pasado el primer año del triunfo electoral, ya no representan lo mismo. Es por eso que habrá que prestarle atención a los movimientos del ARI, de la UCR, y de los distintos sectores que a caballo de la crisis del campo se han revitalizado, inclusive a dirigentes y jefes comunales que fueron electos en las listas del Frente para la Victoria y que ya no se sienten representados ni siquiera por la "lista de unidad" que evitó la interna entre Agustín Rossi y Ricardo Spinozzi, pero que en realidad supone no jubilar a Carlos Reutemann como había pensado Néstor Kirchner en otro grosero error de cálculo.

La relación de Binner con los intendentes del PJ es buena, pero nada más. En rigor, la operación política del peronismo no está en manos de los ejecutivos comunales sino de los legisladores, especialmente de los Senadores que no sólo tienen la fuerza de la mayoría en la Cámara alta, sino mayor homogeneidad que sus pares de Diputados que se muestran más dispersos. Prueba de esto fue la escasa, para no decir nula, reacción del peronismo frente a la actitud fascista de la Sociedad Rural de Reconquista, que en otro momento hubiera "entregado números" para atender a los chacareros discriminadores. Dicho sea de paso tampoco el gobierno condenó con la energía que la situación requería ante semejante muestra de intolerancia.

Habrá que ver si agregan en los carteles al estilo del farwest la foto de Angel Sciara y de Hermes Binner que le quieren cobrar mas impuestos. La verdad es que además de aumentarles el tributo, el Estado debería encargarse de cobrarles y terminar con la evasión contumaz que caracteriza al sector. Para colmo de males la sequía sin precedentes potencia los reclamos de los productores que no cederían ni aunque se produjera una lluvia salvadora ni una cosecha récord. Desde ya que ese no es un problema para el gobierno que tiene por delante la tarea de gestionar, cuidando el equilibrio de la conformación del Frente Progresista pero supeditando sus decisiones al mantenimiento de las alianza. Da toda la sensación que más allá del instrumento que representan los partidos políticos, en la elección del 2009 van a gravitar mucho más los nombres propios y sus conductas que el sello de la boletas. Sería bueno que lo registraran a la hora de armar las listas, para poner al que vale y no a lo que muchos creen que valen.

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