OPINIóN

La recolección de residuos de toda la ciudad debe municipalizarse

 Por Mirko Moskat, Sergio Rinaldi, Gonzalo Gorostarzu y Alcides Ghiglione*

Ha vuelto la polémica por el pliego de recolección de residuos. Hemos escuchado el valiente planteo de un concejal acerca de rechazar las ofertas de todas las empresas considerando que todas ellas superan en un porcentaje importante los montos establecidos en el pliego licitatorio.

Adherimos plenamente a esta propuesta. Como se escuchó decir, si tomamos las ofertas que se especula serían elegidas, resulta que superan en más de un 40 por ciento el presupuesto establecido.

En contrapartida, según el gobierno local, la municipalización de la recolección en el área central a través del Sumar ha sido muy exitosa y permitió ahorrar cuantiosos recursos. En septiembre de 2010 se informaba de un ahorro de más de 2 millones de pesos por mes. Más aún significativo es el porcentaje que esto representa: según calculaba la Secretaría de Servicios Públicos y Medio Ambiente, si el nuevo sistema de contenedores hubiese sido concesionado, el costo operativo mensual hubiera sido de 3 millones de pesos. Pero con la gestión de SUMAR, esa cifra se reducía un 66 por ciento hasta redondear unos 900.000 pesos mensuales.

¿Por qué no apostar a municipalizar la gestión de residuos en toda la ciudad? Estos números proyectados a todo el sistema de gestión de residuos, rubro con un presupuesto anual de más de 300 millones de pesos, darían un ahorro notorio, que permitiría fortalecer otras cuestiones.

Para colmo, a pesar del enorme gasto público que supone la gestión de residuos, ésta no hace mucho más que llevar la basura a otra parte. Son nuestros vecinos de Ricardone, a 30 km de Rosario, quienes soportan diariamente casi la totalidad de los residuos que producimos los rosarinos. La separación en origen, la recolección diferenciada, la recuperación de materiales, siguen siendo un aspecto totalmente marginal en la gestión municipal. A pesar del discurso que a veces espasmódicamente se escucha, la dimensión ambiental está prácticamente ausente en las políticas locales de manejo de los residuos, así como en la mayoría de las políticas públicas de la ciudad.

Tras alrededor de 18 años de experiencias de separación de residuos, el gobierno no ha sabido o no ha querido jerarquizarlas y su incidencia es hoy en día mínima. Ninguna gestión puede echarle la culpa a la anterior, pues todas correspondieron al mismo partido.

La ordenanza 8335/08 de Basura Cero, aprobada por unanimidad, pretendió torcer este rumbo, procurando un sistema de gestión de residuos que incorpore masivamente la separación y la recuperación de materiales tanto orgánicos como reciclables. A la fecha sus metas se han incumplido rotundamente. Para peor, el pliego de recolección, de concretarse la licitación, profundizará el modelo de gestión vigente, relegando la ordenanza a una declaración de buenas intenciones.

Hoy la ciudad de Buenos Aires y su área metropolitana se enfrentan al colapso inminente de sus rellenos sanitarios. ¿Hay que esperar a que ocurra lo mismo en nuestra ciudad para entender que es inviable seguir enterrando la basura debajo de la alfombra?

Las ofertas al pliego deben rechazarse, abriendo así la posibilidad a que nuestra ciudad retome el camino de municipalización en la recolección ya iniciado, y discutiendo un nuevo modelo para tratar los residuos que incorpore plenamente la separación y la recuperación, no sólo en el discurso, sino fundamentalmente en la realidad.

(*) Representantes de Taller Ecologista, Taller de Comunicación Ambiental, ONG Somos Agua y Grupo Ecologista Génesis, respectivamente.

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