OPINIóN

Debut con peculiaridades

 Por Roberto Sukerman*

Dicen que la primera vez deja un recuerdo imborrable en la memoria. En este caso, seguramente no será un ícono doloroso, si de reflexión y balance. Por primera vez usamos el nuevo sistema electoral santafesino en toda su extensión. Las PASO (primarias, abiertas, simultaneas y obligatorias) debutaron con varias peculiaridades dignas de comentar, más allá que su análisis final deberá hacerse después de las generales del 2 de setiembre cuando se culmine el siglo electoral provincial.

Desde su sanción las PASO fueron criticadas por su doble característica de obligatoriedad. Los votantes, sin embargo, se encargaron de disminuirle la obligatoriedad al no asistir a votar más 650.000 personas (un promedio del 30% en toda la provincia). Sin sanción no hay obligación real y nunca se sanciona la inasistencia. Recordemos que este sistema prevé un sistema de justificación del no voto con un doble trámite (antes y después de la elección) pero muy pocos lo hacen. Se sigue entendiendo el voto como una carga y no como un derecho, una oportunidad. También es preocupante el porcentaje de votos en blanco que promedia el 15% (258.000) y llega a su techo de 22% en la ciudad de Santa Fe donde el candidato a intendente más votado (Cachi Martinez) tenía una lista distrital (comunal) y sus votantes votaron, en gran número, en blanco en las categorías provinciales. Todos los promedios provinciales son peores en la ciudad capital. Los votos anulados pasan los 22.500, un poco menos que lo que obtuvo en toda la provincia Roxana Latorre. Por lo tanto, si sumamos a los ausentes, los blancos y los anulados en la categoría a Gobernador y Vice, redondeando nos da: 930.000. Preocupante si tenemos en cuenta que el Frente para la Victoria sumó casi 642.000 votos y el Frente Progresista Cívico y Social obtuvo casi 618.000 sufragios.

El dato de color en Rosario lo aportó un Rossi "trucho" que le robo a Agustín Rossi más de 8.000 votos. Esto es un buen ejemplo de la falta de controles y de la liviandad con que se vota muchas veces. Si bien el sistema era nuevo, faltó información y la campaña de difusión que se realizó fue pobre, lo cierto es que la gente tiene una notable apatía que se refleja en los números que vemos. Sin duda, los que no participan activamente de las elecciones votando positivamente tienen sus razones, pero lamentablemente no se mejora la representación no votando. Hoy en día la frase "seguí participando" tiene un significado antagónico (e irónico) al que le daríamos nosotros.

Por otro lado, están las quejas de los partidos o alianzas que tienen la obligación de presentarse aunque tengan lista única. Lamentablemente, este sistema no puede funcionar de otra manera. Si algunos realizan PASO y otros no, es una tentación muy grande la de ir a votar a la interna de otro para elegir el peor candidato para que compita en la general. En cambio, si todos deben competir en las PASO aunque tengan una sola lista, buscarán sacar muchos votos para legitimarse y posicionarse para la general. La intención del legislador fue la de incentivar las disputas internas. Una vez más, vemos que la cultura no se cambia con leyes, aunque los resultados hacen advertir a quienes no realizaron internas, no confrontaron ideas y no movilizaron sus aparatos.

Pensemos que en esta elección la única interna real provincial fue la del Frente para la Victoria (Bielsa-Rossi). De lo contrario en julio se hubiese adelantado la elección que se va a realizar en setiembre entre Bielsa y Binner. De alguna manera, estas PASO funcionaron como una especie de primera vuelta y la que se realizará en setiembre como una segunda entre los dos candidatos más votados.

Más allá de las críticas que hicimos y hacemos este sistema no encuentra muchas variantes o ajustes. Es un tómalo o déjalo. La ley de Lemas se derogó porque no la mejoraron a tiempo y abusaron de un sistema promiscuo. Las internas cerradas no son convenientes con los débiles partidos políticos con los que contamos. Miremos los números de Bielsa-Rossi y veremos que el poder territorial y oficial es muy difícil de combatir. Imagínese con internas cerradas; es algo imposible. Decir que los sistemas electorales no son perfectos porque los hacen los hombres es obvio pero cierto. El mejor sistema electoral, para nosotros, sigue siendo tener los mejores candidatos.

* (Prof. de Derecho Constitucional UNR) [email protected]

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