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Viernes, 22 de agosto de 2014

CORTE Y CONSTRUCCION

Sacar y poner

Por qué una cirugía sí y por qué no. La respuesta es personal

 Por Santhiago Coceres

El año pasado, después del engaño que sufrí por parte de Fox en el programa Quiero un cambio (me prometieron un tratamiento para adelgazar que iba a permitirme hacerme la mastectomía, a cambio de exponer mi historia ante las cámaras. Nunca cumplieron) quedé muy deprimido. Pero este año tuvo otra cara: retomé las ganas de militar, estoy dando charlas en colegios de Merlo y Zona Oeste acerca de transexualidad, me puse de novio. Y conseguí un doctor que me hará la mastectomía que yo tanto deseaba. Cuando mi amigo Alejandro Iglesias salió de Gran Hermano, la gente del Inadi lo puso en contacto con el jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de la provincia, el Dr. Pablo Garrido. Ale me llevó con él y Garrido me ayudó a contactar médicos copados por mi zona. Así es que di con el Dr. Héctor Lanza, un cirujano plástico que trabaja en el hospital Eva Perón, de San Martín, muy conocido por su trabajo para ayudar con operaciones gratuitas a gente de bajos recursos. El Dr. Héctor Lanza está en campaña para ser intendente de San Martín, es cierto. Pero también es cierto que él viene con esta “militancia médica” desde hace años. El va a operarme el próximo martes. ¿Suena a solución individual? Sí, lamentablemente lo es. La parte de salud de la ley de identidad de género no está reglamentada todavía. Sabemos que igual se puede implementar, pero la falta de reglamentación no deja de traer problemas. Muchos hospitales, como el Fernández y el de La Plata, están colapsados, con listas de espera larguísimas para mil cosas. En algunos casos ni siquiera tienen las hormonas para dártelas. En muchos hospitales para hormonarte u operarte te piden haber cambiado el DNI, aunque esto sea ilegal. Muchos médicos te hacen pasar por psicólogos y psiquiatras. Esto también es ilegal. El doctor Lanza ya hizo ahí otras mastectomías, pero no sabía que la ley dice que no se necesita certificado psiquiátrico. Además, para hacerte la mastectomía tenés que tener por lo menos un año de hormonización y eso casi nadie te lo explica. Hay tres cirugías que son las más comunes entre hombres trans: la mastectomía, el vaciamiento (te sacan ovarios y útero) y la reasignación genital. La primera tiene fama de ser la más tranqui de las tres. Pero también tiene riesgos. Depende de quién te agarre. He conocido chicos a los que les quedó una tetilla más arriba que la otra. También te pueden hacer mal la lipo y te puede quedar un pozo en el pecho. El riesgo es real, existe y hay que decirlo, ante el atolondramiento de muchos chicos que se quieren operar ¡ya y ya! Hay muchos riesgos a los que te sometés operándote si no estás bien informado. Y también hormonizándote. Por ejemplo, si consumís drogas como pastillas y cocaína, no es conveniente que también te hormonices.

¿Un hombre completo?

La mastectomía va a ser la primera y última operación que me haga. Es por un tema ideológico. El otro día fue Ale Iglesias al programa de Mauro Viale, que de pronto le dijo en relación con la reasignación genital de Ale: “Bueno, ahora ya estás completo”. Y Ale le contestó que sí. Yo le dije que tendría que haberle contestado: “Estoy completo para mi mirada ante el espejo”. No para todo el mundo tener un pene es lo que te completa como hombre. En mi caso no. Hace pocos días en una de las charlas preparatorias para la mastectomía una enfermera me dijo: “Bueno, después de esto, viene el vaciamiento y luego la reasignación, y ahí ya vas a estar listo”. ¿Listo para qué? Con mi novia queremos casarnos a fin de año y tener un hijo. Me voy a dejar de hormonizar unos seis meses para volver a ovular y así poder darle un óvulo a ella que, fecundado con un espermatozoide anónimo, se lo podrá implantar. Si yo me vaciara, obviamente no podría ser padre de este modo, que es el que elegimos. La mastectomía para mí es estéticamente necesaria. Me gustaría mirarme al espejo y verme el pecho sin tetas. Pero es una decisión personal. A todo lo demás ni lo quiero ni me parece necesario para tener relaciones sexuales placenteras. Mi novia está muy contenta así. Muchas otras chicas con las que estuve antes, también. El cuerpo es para usarlo todo y cuando se necesita está la prótesis. La reasignación genital es una operación con altos riesgos. Puede salirte bien o bastante mal. Usan tu clítoris y te lo acomodan en la punta del pene para poder tener sensibilidad ahí, pero en el camino podés perder gran porcentaje de la sensibilidad. Tenés erecciones porque te ponen dos “palitos” con una “bomba”. Se bombea desde los testículos. Te dejan un agujerito atrás del pene para orinar por ahí o te pueden reconstruir el conducto urinario para que vaya por dentro del pene, y ahí ya tenés una segunda operación.

Prejuicios para tirar al techo

El punto es que no es necesario tener un pene colgando para ser hombre y si como hombres trans seguimos pensando así, entonces, todos los cambios logrados son inútiles. Lamentablemente ser de la comunidad lgbt no lo hace a uno menos prejuicioso. Así como me he encontrado con chicas hétero re cerradas, que creen que sólo pueden gozar con un hombre con pene, también hay lesbianas que critican a los hombres trans por pasarnos “al otro bando”. Muchos hombres trans que critican a las lesbianas chonguito por no animarse a “dar el paso”. Muchos hombres trans juzgan a un hombre trans que se enamora de otro. Dicen: “¿Para qué transicionás si después te acostás con un hombre como si fueras mujer?”. Eso es tener la cabeza cerrada.

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Imagen: Sebastián Freire
 
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