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Viernes, 22 de agosto de 2014

CORTE Y CONSTRUCCION

Guía básica de cirugías

Mujeres trans

1 Vaginoplastía: hay dos modos de llevar a cabo esta intervención quirúrgica:

a) A través de la “técnica de inversión peneana”, que consiste en construir una vagina utilizando la piel invertida del pene y del escroto. Generalmente esta intervención dura más de ocho horas y su posoperatorio, alrededor de un mes.

b) A través de la “técnica del colgajo rectosigmoidal pediculado” que utiliza una sección del intestino grueso terminal (colon sigmoide) para crear una vagina.

2 Orquiectomía: consiste en la extirpación total o parcial de uno o de los dos testículos. La orquiectomía puede ser total, lo que supone la extracción también del epidídimo y de parte del cordón testicular, o parcial. Se extirpa la parte funcional del testículo dejando el resto de estructuras, y se conoce como “orquiectomía subalbuginea”. La primera está indicada en procesos tumorales o infecciosos que destruyan el o los testículos y en casos de atrofia testicular. La “orquiectomía subalbuginea” se recomienda para disminuir los niveles de testosterona en sangre, por ejemplo para controlar el carcinoma de próstata. Como este tipo de cirugías sirven para reducir o dejar de producir testosterona, suele recomendarse en casos de atrofia y para mantener de por vida el tratamiento hormonal. Para “orquiectomía total” se realiza la incisión en la zona inguinal del lado del testículo a extirpar o de ambos, en cambio para la “orquiectomía subalbuginea” sólo se produce un corte en la piel escrotal, por lo que el posoperatorio suele ser más corto, de entre uno y tres días, pudiendo seguir posteriormente un control ambulatorio. Estas intervenciones se llevan a cabo con anestesia regional, general o local.

3 Remoción de aceites industriales: se remueven limpiando y desinfectando la zona para colocar siliconas estériles y antialérgicas. Esta operación puede ser más peligrosa que tener los aceites, especialmente cuando esta sustancia está alojada en zonas cercanas a huesos, tendones o ligamentos, entre otras áreas. Por eso, en la mayoría de los casos no se recomienda la intervención –el aceite puede estar alojado en diversas partes del cuerpo y es muy riesgosa su remoción total– pero sí se estipulan los controles periódicos de las zonas afectadas.

4 Mamoplastía en aumento: permite aumentar el tamaño del pecho a partir de la colocación de implantes. La técnica más habitual consiste en realizar un pequeño corte, colocar la silicona por debajo del pezón y cerrar la herida. Esta operación suele durar dos horas, por lo que generalmente no es necesario quedar internada. Si se cumple con las indicaciones médicas, el posoperatorio se extiende unos días.

5 Tiroplastía remodelativa: esta intervención tiene como objetivo reducir la “nuez de Adán”. A través de una mínima incisión que el cirujano hace coincidir con un pliegue o arruga del cuello para disimular la futura cicatriz, se corta y lima el exceso de cartílago para disminuir su relieve. Puede realizarse con anestesia local o general. La operación generalmente dura una hora. En el posoperatorio se cubre con una gasa la incisión los primeros dos o tres días; durante la semana inicial, que puede extenderse a diez días, pueden presentarse ardor y algunas dificultades para tragar y hablar. Aunque como todo procedimiento quirúrgico presenta riesgos, en manos de un cirujano calificado es poco probable que esta intervención presente complicaciones. Una reducción excesiva puede debilitar la estructura de la laringe y alterar de manera permanente la calidad de la voz. Raramente pueden presentarse reacciones adversas a la anestesia, infecciones (que son raras si se toman los antibióticos respetando las dosis y los horarios indicados), cicatriz hipertrófica que suelen relacionarse con rasgos hereditarios, reducción temporaria en la capacidad de alcanzar altas frecuencias al cantar y/o daño en áreas circundantes como las cuerdas vocales o el nervio laríngeo.

Hombres trans

1 Metadoioplastía: consiste en liberar el clítoris (ya alargado por el efecto de la testosterona) y construir una bolsa escrotal con los labios vaginales en donde se implantan prótesis de silicona que harán las veces de testículos. El clítoris liberado es el futuro pene (o pítoris), al que deberá realizársele una reconstrucción para conducir la uretra hasta el nuevo glande. Aunque esta intervención implica estos tres pasos –la liberación del clítoris, la extensión de la uretra y la construcción de un escroto– se pueden hacer las tres intervenciones juntas o hacer sólo una o dos de ellas, por ejemplo, hacer sólo la liberación del clítoris.

2 Faloplastía: esta cirugía implica la implantación de una prótesis peneana que será recubierta con la piel que se injerta del brazo. Se utilizan los labios mayores para crear el escroto.

3 Colpectomía: a través de esta intervención quirúrgica se suturan las paredes vaginales entre ellas, después de la ablación previa de la mucosa. Esta operación puede ser total o parcial.

4 Histerectomía: esta cirugía puede ser total o parcial. Consiste en extirpar el útero, las trompas de Falopio y los ovarios, dependiendo de la situación de salud y/o elección de cada persona.

5 Anexectomía: esta operación supone la extracción quirúrgica de las trompas de Falopio y de los ovarios.

6 Mastectomía bilateral: por esta técnica se remueven las glándulas mamarias. Para este tipo de intervención hay dos técnicas: a) la periareolar, que consiste en practicar una incisión alrededor de la areola para extraer el tejido glandular; b) la técnica periareolar ampliada (o T invertida), que consiste en la realización de dos incisiones, una periareolar y otra que se amplía hacia la zona de la axila, a través de las cuales se extrae el tejido glandular.

7 Técnica de injerto libre: el cirujano puede optar por injertar las areolas para asegurar la supervivencia de las mismas.

En todos los casos, las personas trans que hayan decidido someterse a alguna de estas intervenciones deben hacerlo junto con lx cirujanx y su equipo médicx, que sugerirán la técnica más adecuada para cada caso, atendiendo siempre a las características físicas, el historial médico y, sobre todo, a los deseos expresados por ellx. Es importante ser conscientes de que los cambios obtenidos mediante cirugías no son reversibles y que la utilización de anestesia, como en toda intervención quirúrgica que la requiera, supone riesgo de vida. Por otra parte, como en todas las prácticas de este tipo, sus resultados dependerán del organismo y evolución particular de cada persona. También es importante tener presente que un mes antes de cualquiera de estas intervenciones es conveniente dejar de tomar andrógenos y continuarlos dos semanas después de la operación. En caso de realizarse alguna intervención que suponga la extirpación de los ovarios, es importante realizarse periódicamente densitometrías óseas, que son exámenes que permiten chequear la densidad de los huesos, para evitar que se genere o controlar una osteoporosis. Los estrógenos y andrógenos son imprescindibles para la producción de los huesos, siendo el estrógeno la hormona principal que retarda la pérdida de materia ósea. Por eso, generalmente, después de este tipo de intervenciones el tratamiento hormonal se vuelve obligatorio de por vida.

Para más información en www.capicuadiversidad.org se puede consultar la Guía salud trans de Capicüa.

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