UNIVERSIDAD › CRECIENTE DEMANDA DE ESPECIALISTAS EN INFORMATICA

Los profesionales que faltan

Las empresas reclaman más graduados y el Ministerio de Educación promueve entre los alumnos las carreras de computación y afines.

 Por Javier Lorca

“Hace falta incorporar un importante número de técnicos y también de ingenieros especializados en informática”, dijo a Página/12 el ministro de Educación, Daniel Filmus. La preocupación oficial por fomentar entre los estudiantes las carreras vinculadas a la computación tiene un sustento concreto: las empresas de servicios informáticos anunciaron, después de hacer un relevamiento nacional, que necesitan casi el doble de los graduados hoy producidos por el sistema educativo. Carreras como Análisis de sistemas, Ingeniería en informática, Ciencias de la computación y varias más fueron incluidas por el ministerio entre las disciplinas prioritarias para el desarrollo del país, y los alumnos que las elijan pueden aspirar a becas de ayuda económica.
La Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi) consultó a 120 firmas del país y concluyó que la industria estaría en condiciones de incorporar a más de 11 mil profesionales para fines de 2006. Es que, según la cámara, durante los últimos dos años el nivel de empleo creció vertiginosamente: en 2003 había 18 mil profesionales trabajando en empresas del sector y para este año (el cálculo se hizo durante el primer semestre) la cifra superaría los 30 mil. Un aumento sostenido por el crecimiento del mercado interno (llegaría a involucrar hoy unos 3500 millones de pesos) y las exportaciones (superaría los 700 millones).
El problema detectado es que el sistema educativo no produce los suficientes graduados en carreras e ingenierías afines a la informática, los sistemas y la computación. Sobre la base de datos oficiales, la Cessi señaló que egresan 2500 profesionales por año, mientras que el mercado demanda entre 4 y 5 mil.
Consultado por este diario, Filmus explicó que la demanda es tanto de personal capacitado en institutos terciarios como de graduados universitarios. Ante ese escenario, la política educativa está dirigida, principalmente, en dos direcciones: “Estamos trabajando desde la educación básica y en la recuperación de las escuelas técnicas, para que los chicos vuelvan a elegir las ingenierías y las carreras de informática. Venimos de un proceso en que las escuelas técnicas pasaron a ser polimodales con orientación. Por eso, se desvalorizó la formación técnica y los estudiantes la abandonaron”. El ministro consideró clave, en esa dirección, el rol de la Ley de Educación Técnica y Formación Profesional, recién sancionada.
El segundo nivel de acción es el universitario. “Con los programas de becas buscamos trabajar en lo motivacional y en la orientación vocacional de los estudiantes. Cuando había menos empleo, los estudiantes se volcaron a carreras humanísticas, con una exigencia diferente que les permitía estudiar y trabajar. Hubo una fuga de la matrícula –dijo Filmus–. Otro problema es que muchos alumnos están abandonando las carreras universitarias en tercer o cuarto año, tentados por salarios importantes. Con las becas queremos generar condiciones para que puedan terminar sus estudios.” Dentro del Programa Nacional de Becas Universitarias, el subprograma “Carreras vinculadas a áreas prioritarias del desarrollo nacional” aspira a promover disciplinas estratégicas para el crecimiento económico. Ofrece dos mil becas para alumnos de Informática, Computación, Sistemas de la información, Análisis de sistemas, Informática educativa y diversas ingenierías, además de carreras de otras áreas. La inscripción está abierta hasta fin de año: www.ses.me.gov.ar/pnbu
El interés de la Cessi por fomentar la formación de graduados especializados generó, también, un informe detallando los perfiles técnicos más requeridos. El principal es el de programador (tal la especialidad del 50 por ciento de los profesionales incorporados este año)y luego siguen analistas y consultores funcionales, entre otros. A través de un foro, la cámara les pidió a las universidades un ajuste de los planes de estudios contemplando los requerimientos del mercado en nuevas tendencias tecnológicas, la articulación de la investigación básica con el gerenciamiento empresario, también títulos intermedios. Para Filmus, sin embargo, “el perfil de los graduados no parece un problema, al menos desde la perspectiva de las empresas que se instalaron en Argentina, como Microsoft o Intel, que evalúan muy bien su formación. Conceptualmente no estamos de acuerdo con que la formación universitaria se dirija a cubrir puestos de trabajo puntuales. La idea es formar para el trabajo y no para el mercado. La universidad tiene que brindar una sólida formación general, abarcativa, para recién después pasar a la especialización. La renovación tecnológica es muy rápida: si formamos a un estudiante en necesidades particulares del mercado, quizá cuando se gradúe, en cuatro o cinco años, esas necesidades ya no existan”.

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