UNIVERSIDAD

La seguridad y la crisis edilicia, en debate en Filosofía y Letras

El decanato quiere ordenar el espacio de la facultad. Discusión por la propuesta de contratar una agencia de seguridad privada.

 Por Javier Lorca

Complejo y con múltiples aristas, el tema de la seguridad expone un punto de choque para discursos sociales antagónicos. En un espectro ideológico limitado –por el momento, del centro a la izquierda–, el debate está ahora planteado en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), donde las autoridades pretenden reorganizar las condiciones de seguridad y de circulación, y enfrentar robos y otras situaciones de riesgo que se viven en la facultad, en un contexto agravado por la emergencia edilicia y la crisis presupuestaria de la universidad. Entre las alternativas se analizó la posible creación de una estructura no docente de seguridad o la contratación de una agencia privada, como ya ocurre en casi todas las dependencias de la UBA. Y ahí se abrió la polémica: “¡No queremos en Filo ni buches de la policía, ni regimentación del movimiento estudiantil!”, se plantó el centro de estudiantes.

“No hay nada resuelto, pero estamos discutiendo cómo poner a la facultad en condiciones mínimas de legalidad para su funcionamiento –explicó el decano Hugo Trinchero–. La situación no es de absoluta gravedad, pero sí es seria”, reconoció. La sede central de Filosofía y Letras, ubicada en Caballito, sobre Puán al 400, tiene numerosos problemas estructurales, al igual que la mayoría de los edificios de la UBA. De hecho, el gobierno de la facultad ya presupuestó poco más de 1 millón de pesos para arreglar y modernizar los ascensores, renovar las instalaciones eléctricas, desarrollar señalizaciones y corredores para evacuación, reponer matafuegos, entre otras iniciativas.

“En las horas pico se junta mucha gente, entre estudiantes, docentes y personal. Es necesario reorganizar el espacio”, dijo Trinchero a Página/12. Más sensible, un aspecto del problema se relaciona con la población de la facultad: la prevista población académica y también aquella que la crisis socioeconómica ha acercado a la universidad. En el hall de entrada y en los pasillos hay, además de las mesas de las agrupaciones estudiantiles, puestos de venta, en general de libros usados y de comida, aunque se han visto vendedores de discos compactos. También es habitual que chicos –y adultos– visiten las aulas para pedir ayuda. “No queremos expulsar a nadie, pero sí hay que ordenar la circulación. Los chicos corren riesgos y las autoridades tenemos responsabilidad sobre lo que pueda pasar en la facultad.”

La preocupación creció con una serie de robos y otros incidentes, a los que se agrega que algunas personas suelen pasar la noche dentro de la facultad. En ese contexto, las autoridades de Filosofía y Letras hasta ahora analizaron dos proyectos: conformar una estructura con personal no docente que se encargue de controlar la facultad, o contratar personal de vigilancia privada para que se ocupe de la seguridad durante la noche. Esta última propuesta sugería contratar a la cooperativa LTDA, la misma que cumple funciones similares en la Facultad de Ciencias Sociales.

Pero encontró resistencia en la conducción del centro de estudiantes (FAE). La vicepresidencia del centro (PO) la consideró “una enorme concesión ideológica a la derecha” y sostuvo que “la seguridad privada en las facultades es utilizada por los propios gobiernos de turno para regimentar y vigilar al movimiento estudiantil organizado, así como también al alumnado, juzgando su posible criminalidad por el aspecto físico... ¡No queremos en Filo ni buches de la policía, ni regimentación del movimiento estudiantil!”.

Si bien la gremial docente (AGD) aún no se expresó sobre la cuestión, Fabiola Ferro anticipó la postura de la agrupación Naranja: “La seguridad tiene que ser entendida en términos amplios. Más que los hurtos, que no son nuevos pero requieren una solución, hay que atender la crítica situación de la facultad. No queremos seguridad privada sino que se creen cargos no docentes de planta para manejar situaciones de emergencia, observar y prevenir problemas”.

El decano Trinchero aseguró que la propuesta de contratar una agencia privada surgió desde la Secretaría de Hacienda, pero que a él no le parece la mejor opción: “Lo ideal sería construir una estructura con nuestros no docentes, pero eso implicaría una asignación presupuestaria con la que no contamos. Vamos a seguir discutiendo, pero tenemos que darle una solución relativamente pronto al problema”.

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