UNIVERSIDAD › DOCENTES Y ALUMNOS BUSCAN OTRAS FORMAS DE PROTESTA

Clase pública bajo tierra

“Como la Universidad se encuentra bajo tierra, clase pública en el subte”, decía el cartel con que docentes y alumnos de Ciencias Sociales (UBA) se subieron a una formación de la línea B. En busca de una variante a las medidas de fuerza, una comisión de la materia Sociología General (cátedra Rubinich) generó “una acción directa” buscando “una irrupción en las acciones cotidianas de la gente, desde un espacio y una forma no tradicional de protesta”, según el docente a cargo de la actividad, Lucas Rozenmacher.
La clase se dedicó a Emile Durkheim y también al conflicto que sufre la Universidad. Duró dos recorridos y medio entre las estaciones Alem y Los Incas. Lo que sigue es el relato de Rozenmacher sobre la clase realizada el viernes: “Ingresamos a eso de las 19.20 al subterráneo, saludamos al ‘pasaje’, explicamos el motivo por el cual debíamos dar una clase en el subte y comenzamos tibiamente, hasta que notamos que la gente se acercaba para escuchar cómo Durkheim construía los conceptos por los cuales definía al ‘hecho social’ y la importancia de ‘tratarlos como cosas’. Durante los ‘ida y vuelta’, se nos acercó un hombre para consultarnos si los indultos habían comenzado con la anomia social, otros para mostrarnos disconformidad con el autor..., otros simplemente nos felicitaron, se interiorizaron sobre el conflicto o, simplemente, se pasaron varias estaciones acompañándonos”.
“¿Por qué este tipo de acciones? El Gobierno y los sectores de poder intentan soslayar, manipular, demonizar y volver en contra de la gente reclamos justos y verdaderos. Los mecanismos que utilizan son la ‘politización’ de reclamos de respetos básicos a la garantización de derechos humanos, negando el acceso al lugar de la protesta o impidiendo el acceso de terceras personas a espacios de protestas que se aíslan y de esa forma ‘desaparecen’. También lo hacen a través de la inexistencia o trato superficial de los conflictos por intermedio de medios convertidos en fines. Por ello, decidimos buscar un espacio utilizado cotidianamente por la gente (que no quedara a merced de la interpretación o limitación de nadie, excepto los mismos actores participantes), en el que se pudiera brindar una clase de la cual ellos fueran partícipes. Se decidió realizar un trabajo ‘artesanal’ en cuanto a la divulgación de la acción a través de carteles confeccionados manualmente y no se interrumpió una actividad cotidiana sino que se sumó al devenir continuo de sus días. La idea con ello es lograr nuevos vínculos, trasladado un espacio público a otro espacio privado de uso público.”

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