CULTURA DIGITAL › SE DESARROLLA EL GOOGLE DEVFEST

Un buscador de nuevas economías

Los ingenieros de Google piensan que están dadas las condiciones para que surja un nuevo gigante para el mundo digital, pero esta vez proveniente de un país emergente. Y están dispuestos a estimularlo.

 Por Mariano Blejman

Si en algo se diferencia Google del resto de los buscadores de Internet, es de su capacidad para encontrar lo que uno está necesitando. Ahora bien, ¿cómo hace Google para buscar algo que no está en su buscador? O sea, ¿cómo se hace para encontrar un nuevo microambiente de empresas de la nueva economía, las llamadas start-ups? Es fácil: Google crea un encuentro de desarrolladores locales en un país emergente con alta calidad de mano de obra (como el de Argentina, digamos, pero también lo hacen en varios países), transfiere conocimiento, busca relaciones hasta entonces no desarrolladas y se sienta a observar lo que sucede. Para Google, la ecuación es así: están dadas las condiciones para que aparezca una gran nueva empresa de Internet (una start-up) que no necesariamente tendrá que pasar por el Silicon Valley de Estados Unidos. Y como es su costumbre, intentará predecir cuándo sucederá: “Queremos ser parte de esto”, dice Alejandro Villanueva, encargado del programa para desarrolladores web de América latina de Google, a Página/12, en una conversación de la que participaron los desarrolladores del gigante de Mountain View Patrick Chanezon, Eric Tholomé y David McLaughlin, en su oficina local.

Para el francés Eric Tholomé, director de productos, la era del software de escritorio (digamos Microsoft Windows, ejem) es parte del pasado. Hay tres grandes áreas por donde navegará Internet en los próximos diez años: la computación en las nubes (o el software como servicio, para lo cual Google es una de las soluciones más cercanas al público final), las aplicaciones móviles (donde Google está arrasando en el mercado de los teléfonos inteligentes con el sistema operativo Android) y un nuevo tipo de web que empezará a desarrollarse poderosamente con el nuevo lenguaje html5, algo que revolucionará los navegadores. “Skype fue el último gran programa de escritorio”, dice Tholomé, quien cree que todo esto empezó a cambiar en 2004 con las redes de datos 3g. “Con la telefonía celular todo esto empezó a tener más sentido”, cree.

Consultado por este diario sobre la producción de la revista Wired sobre el fin de la web (“The web is dead”, sentenció en agosto), Tholomé piensa que se trata de un título provocador, pero no necesariamente será una tendencia definitiva: “La web es un espacio abierto, y que sea así es una póliza de seguro para que los desarrolladores trabajen constructivamente. La web no está muerta. Está viva y es el futuro”, dice Tholomé. “Tal vez la apreciación de Chris Anderson fue un poco exagerada”, asiente el desarrollador también francés Patrick Chanezon. Aunque en la mesa junto a este diario haya elementos para comer, ésta no es una conversación de café: es la opinión de quienes están construyendo la forma en que los usuarios usarán Internet en los próximos años. Pero mientras que Firefox de la Fundación Mozilla propone servicios para no conocer la información de los usuarios, Google tiene una política de “transparencia y control”, dice Tholomé. El programador sabe que mientras más información tenga sobre el usuario, mayor valor agregado podrá darles a los servicios y mejor publicidad específica podrá vender. Esa es, finalmente, su razón de ser.

La tesis sobre la novísima economía propone que una nueva gran start-up podría surgir de las entrañas de un país del tercer mundo. Esto invita a pensar que una plataforma estándar como el “Android Market” (donde hay disponibles aplicaciones para sus teléfonos inteligentes) permitirá llegar a una audiencia global. El cliché del proyecto de garage tiene una nueva oportunidad, pareciera decir el mexicano Alejandro Villanueva, sorprendido por el “espíritu empresarial de los desarrolladores argentinos”, y capaz de hacer una mención especial a los cuarenta emprendedores de Palermo Valley que viajaron a San Francisco el mes pasado. “Estamos gratamente sorprendidos”, dice Villanueva, cuando habla de la cultura emprendedora argentina. Parte de las jornadas del DevFest incluirá conversaciones con el capitalista de riesgo Don Dodge, en el intento por acercar las ideas a los inversores.

Además, el desarrollador Chanezon revela algunas de las aplicaciones y proyectos en los que participó Globant, el otro gran caso de éxito de la región: el monstruo argentino del “outsourcing” (desarrollos tercerizados) terminará el año con 2600 empleados, y están asentados hace rato en el propio Silicon Valley. Globant participó en proyectos como Open Social y Google TV, entre cientos de aplicaciones y software de los países centrales. “Pero no se trataba sólo de ser una buena empresa de desarrolladores, sino que apostaron a una nueva cultura de trabajo”, dice Chanezon. El Google DevFest –con la participación de unos centenares de desarrolladores en Argentina, muchos de ellos del interior del país– es un espacio para encontrar nuevas ideas con alcance global. Así, la experiencia del profesor Nicolás Bortolotti de la Universidad Tecnológica Nacional de... San Francisco ¡pero de San Francisco de Santa Fe! será un caso testigo de que se puede desarrollar desde oscuros rincones de la tierra y triunfar en el mundo virtual. Bortolotti estimuló a sus alumnos a desarrollar para este encuentro, y el premio consistía en viajar a Buenos Aires para participar del DevFest.

Ahora bien, ¿hay doble estándar en el evangelismo de Google sobre la necesidad de que la web sea abierta? Porque pareciera natural su ambición por convertirse en estándar de todo lo que programa incluso en la búsqueda de nuevas ideas. De hecho, aunque está basado en Linux, el nuevo sistema operativo Chrome OS buscará ser nuevamente estándar. El sistema constará apenas de un navegador Chrome, al que se podrá ingresar solamente usando el usuario y la clave de Google. Tholomé no sabe muy bien qué contestar cuando este diario le pregunta si no le parece algo contradictorio que Google, gran evangelista a favor de los sistemas abiertos, presente un sistema donde los usuarios serán dependientes de Google en un ciento por ciento. En la jerga: Item not found. Google no siempre tiene respuesta para todo.

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Para el francés Eric Tholomé, director de productos de Google, el software de escritorio es parte del pasado.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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