CIENCIA

Sobre la vida privada de los medicamentos

El físico cordobés Alberto Wolfenson investiga la estructura y las propiedades de los medicamentos genéricos y la forma que adoptan las moléculas responsables del efecto biológico.

 Por Leonardo Moledo

A veces las técnicas se mezclan y aparecen conexiones inesperadas, o trabajos interdisciplinarios que se vuelcan en la sociedad de manera bastante directa desde los laboratorios más básicos. En la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba, justamente, en el Laboratorio de Resonancia Cuadrupolar Nuclear, el físico Alberto Wolfenson, investigador del Conicet, analiza de qué manera el principio activo de los medicamentos, al ser “empastillados”, modifica su forma con posibles consecuencias biológicas.
–Trabajo en la facultad hace 25 años y pertenezco al grupo de resonancia magnética nuclear y en particular este laboratorio es laboratorio de resonancia cuadrupolar nuclear.
–¿Por qué no me cuenta qué es?
–Cuadrupolar nuclear. Es una técnica muy similar a la resonancia magnética nuclear. La RMN utiliza la interacción de núcleos con campos magnéticos y ésta es de núcleos con campos eléctricos. Aquí nos dedicamos al estudio de la física del sólido, a la caracterización de cristales moleculares y desde hace unos tres, cuatro años en particular estamos interesados en aquellos cristales moleculares que son de interés en el área farmacéutica.
–¿Por qué?
–Un medicamento tiene una molécula que es el principio activo que tiene los efectos biológicos deseados. El gran problema aparece cuando se comienza a trabajar con medicamentos sólidos (en este momento más del 70 por ciento). Cuando la molécula pasa al estado sólido, puede ordenarse de distintas formas, puede tener distintas estructuras cristalinas (la propiedad se llama polimorfismo). Lo cual puede variar sus propiedades físico-químicas y esa variación puede implicar cambios en el efecto biológico. Y lo que nosotros tratamos de hacer es ver si hay modificaciones en el principio activo, en su estructura, y luego tratar de ver si eso puede tener algún efecto biológico.
–¿Y puede tenerlo?
–En la parte biológica no nos metemos. Es un proyecto multidisciplinario e intervienen varias instituciones porque abarca áreas muy diferentes. La historia es muy curiosa. Mi esposa es doctora en química, y resulta que empezó a hacer trabajos para la industria farmacéutica y a conocer la problemática que tenía la industria farmacéutica con estas diferentes estructuras, una propiedad que se llama polimorfismo.
–Y ella le contaba.
–Claro. Y cuando comencé a conocer el problema, vi que la resonancia cuadrupolar nuclear cubría ciertos nichos que las otras técnicas no podían cubrir.
–Y se les ocurrió plantearlo a la industria farmacéutica.
–Sí, pero tenga en cuenta que era una técnica desconocida para ellos, y teníamos que mostrar la potencialidad y la validez de los resultados.
–¿Y cómo les fue?
–Bien. Comenzamos con compuestos conocidos en el área farmacéutica; una droga para la diabetes, pero ya estamos trabajando juntamente con gente de Brasil con un calmante y un antiinflamatorio y estamos también con algunos retrovirales.
–¿Y cómo lo tomó la industria; lo recibe, no lo recibe, ustedes lo transfieren?
–En este laboratorio ya hicimos trabajos para la industria farmacéutica, tenemos buenos resultados y hay buena recepción. Porque además de la investigación nos propusimos capacitar; porque por lo general la gente de farmacia cuando caracteriza las moléculas lo hace en solución, en algún solvente y el problema viene cuando cristaliza. Ellos no tienen esa formación, entonces hay que acercar esa gente.
–Y mostrarles cuál es el problema.
–El asunto empezó con la ley de genéricos. El médico tiene que recetar por el nombre del principio activo, no por la marca del medicamento. Pero nadie asegura que todos tengan el mismo efecto biológico. Lo que ocurre por lo general en otros lados cuando uno habla de medicamento genérico, lo que entiende la Organización Mundial de la Salud por medicamento genérico es cuando uno tiene la misma molécula que aparte se ha demostrado que posee el mismo efecto biológico que el producto innovador o sea la primera marca que salió al mercado. Eso todavía aquí no está implementado.
–Bueno, lo que me dice es como para asustarse.
–Mire, con el retiro de un analgésico por problemas cardiovasculares, apareció otro que ha incrementado mucho su uso, entonces había una persona en Brasil que venía estudiando este medicamento, encontró algunos problemas y me envió todo un conjunto de genéricos de Brasil. Hicimos el estudio y vimos que de los 8 o 9 que me envió solamente en dos la materia prima estaba en el mismo estado que el patrón de la USP, que es la normativa por la cual se guían la mayor cantidad de los organismos de regulación. Ahí comenzó el interés de saber qué pasa con ese medicamento acá en la Argentina. Hay más de 60 laboratorios en Argentina que producen y hay más de 100 formas diferentes que se comercializan y propusimos la investigación, y ver qué pasa en el mercado argentino. Puede ser que esas modificaciones no impliquen ninguna modificación en el efecto terapéutico, pero uno ya nota y da lugar luego a hacer posteriores investigaciones. Las grandes industrias no tienen inconvenientes, pero los laboratorios pequeños y medianos no tienen equipamiento para esto, y lo que uno trata de hacer es poner al servicio de ellos todo el equipamiento que tiene la universidad y organismos estatales aquí en Córdoba.
–Como le decía, es para asustarse.
–No, no. El problema suele aparecer con los medicamentos que tienen una baja solubilidad. Pero es cuestión de que se sepa. Hemos hecho un curso para mostrar cuál es el problema, cuáles son las técnicas que pueden ayudar a resolver el problema y mostrar que en el ámbito universitario y en organismos estatales tienen a su disposición el equipamiento para resolver eso. Y tuvimos muy buena aceptación por parte de la industria, tal es así que algunas industrias pagaron a personal de desarrollo de control de calidad la asistencia del curso, tanto de productoras de medicamentos privadas como estatales, o sea tuvimos productores estatales de San Luis, Río Cuarto, Santa Fe, algunos laboratorios privados de Buenos Aires.
–¿Es una técnica que se hace en otras partes?
–Desde luego, en Estados Unidos ya se venía haciendo. Entonces nosotros comenzamos a trabajar en este asunto aquí y hemos logrado buena recepción por parte de departamentos de física en Brasil; tenemos convenios con algunas universidades brasileñas que han visto la potencialidad y lo interesante del tema. Incluso se ocupan del aspecto biológico, porque este asunto es multidisciplinario, como se imagina.
–Me imagino.
–Aquí, por ejemplo, hay gente de nuestro mismo grupo que hace resonancia magnética, gente que hace rayos X, gente de ciencias químicas, de farmacia y hasta gente de geología que aporta todo lo que es microscopía, importantísima para caracterizar cristales... como ve, es una trama de especialidades bastante diversas estudiar esto.
–Pero no se dedicarán sólo a los medicamentos.
–Bueno, acá hacemos todo lo que es investigación básica en lo que es cristales moleculares. El problema de los medicamentos trae toda una problemática a nivel de investigación básica, porque uno estudia cambios estructurales y tiene que estudiar por qué los cambios estructurales, sistemas metaestables, hay transiciones de fase muy interesantes para estudiar... toda una problemática a nivel de investigación básica que va más allá de la aplicabilidad...
–Mire, me duele un poco la cabeza... ¿podré tomarme esta aspirina genérica?
–Tómela sin problemas. Tengo apagado el aparato.

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“Con esta técnica se puede estudiar la cristalización molecular.”
 
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