EL PAíS

Un día de fervor en el Parlamento

 Por E. T.

- Las paredes lo decían todo. Lo que no estaba escrito en los graffitti estaba en los volantes que inundaron el Congreso. “Escobar capital de la flor. Patti, flor de torturador”, disparaba una pintada estampada en las paredes del Palacio Legislativo. Frente a la pequeña puerta de ingreso a Diputados, un grupo de seguidores del subcomisario de la bonaerense había copado el hall de entrada con una llamativa facilidad. Fue uno de los tantos datos de una jornada extraña, en la que el pasado se hizo presente, en la que la mayoría de los diputados demostró que hay crímenes de lesa humanidad que no pueden blanquearse con el voto o con el olvido.
- “Ustedes tienen 500 mil votos, nosotros tenemos 30 mil desaparecidos”, le gritó una Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora a un grupo de seguidores de Patti antes de que el ex intendente de Escobar ingresara a la Cámara baja. “Patti te quiero”, era una de las pintadas más repetidas. Lleva la irónica firma de Jorge Rafael Videla.
- El titular de PRO, Mauricio Macri, también fue el blanco de muchos de los volantes que inundaron las calles. “Voltear gobiernos eso es Macri”; “Basta con el fascismo macrista” y “devolvé la plata de los impuestos que es de los pobres”, fueron algunas de las tantas consignas que figuraban en las mariposas que no llevaban nombre.
- No fueron pocos los que repararon en el hecho de que luego de prestar su juramento Macri se retiró del recinto. Luego, en los pasillos, no faltó el colaborador del presidente de Boca Juniors que reconoció que su jefe abandonó antes la sesión para evitar las preguntas del periodismo. Según sus propios colaboradores, trató de evitar que le preguntaran por su reciente divorcio de Isabel Menditeguy.
- Cuando la correntina Araceli Méndez de Ferreira comenzó con su impugnación al pliego de Luis Patti y nombró a Osvaldo Cambiasso, el dirigente montonero que estando con libertad vigilada en noviembre de 1983 fue secuestrado del bar Magnum en Rosario para ser fusilado luego en Pilar, fue notorio ver a Carlos Kunkel llevarse la mano sobre el costado izquierdo de su pecho, sobre su corazón. En el penal de Rawson, durante la última dictadura militar, Kunkel y Cambiasso compartieron el duro presidio político.
- Para Kunkel la jornada de ayer significó el retorno a la banca de diputados después de 32 años. En 1973 fue uno de los jóvenes diputados de la JP. También fue uno de los ocho diputados que en 1974 renunció a su banca cuando Juan Domingo Perón reformó el Código Penal para agravar las penas en los delitos de tenencia de armas de fuego y de asociación ilícita, para perseguir a los movimientos guerrilleros que lo enfrentaban.
- Es costumbre que las sesiones inaugurales las presida el diputado de mayor edad. Ayer le tocó al santiagueño José María Cantos, un justicialista de 73 años. Emocionado el diputado aprovechó para hacer un repaso de su vida. Los aplausos que lo saludaban para que terminara con su monólogo, sólo lo incentivaban a continuar su oratoria. Luego de recordar en varios momentos que no provenía de la política sino del empresariado, y de dar consejos y recomendaciones a los futuros diputados, que se miraban con incomodidad, recordó que: “en sus sueños de joven camionero ni por asomo estaba el de presidir la Cámara de Diputados”.

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