DEPORTES › EN RIVER NO SABEN CóMO DIGERIR LA DOLOROSA ELIMINACIóN EN LA COPA

Todavía no lo pueden entender

Mientras Sebastián Abreu fue el único futbolista que dio la cara y habló de una sensación de impotencia, el entrenador Diego Simeone se reunió con el presidente José María Aguilar, que le ratificó la confianza. Los hinchas siguen con bronca.

“Es algo muy difícil de olvidar”

“La sensación es de impotencia. No podés explicar un partido en el cual 65 minutos estuvimos muy bien y en 10 minutos perdimos por dos desatenciones. Es algo muy difícil de olvidar, no hay excusas.” La frase es de Abreu, uno de los pocos jugadores de River que hablaron luego de la inexplicable derrota, pero el sentimiento es compartido. “Es incuestionable que con dos jugadores más y con el resultado a favor no se te puede escapar el partido de esta manera. Tuvimos dos errores de interpretación de juego que nos costaron los goles”, analizó el uruguayo y agregó: “Fue algo deportivo, no quieran hacer algo dramático, de vida o muerte. Se cortó una ilusión importante. Para mí, en particular, fue una gran decepción futbolística. Pero tenemos otro objetivo que depende de nosotros. Hay seis finales por delante”, aseguró el delantero en una improvisada rueda de prensa.

“Hay que saber asumir toda la responsabilidad, mirar para adelante y no cambiar el convencimiento. Para mí, sinceramente, la responsabilidad es nuestra, porque somos los que estamos en el campo de juego y los que tenemos que interpretar las circunstancias en las que se da el partido”, aseguró el uruguayo y le quitó responsabilidades a Simeone: “El entrenador puede colaborar con alguna indicación o con algún cambio para darle más aire o piernas al equipo, pero la responsabilidad es nuestra”. Por último, Abreu se refirió a lo sucedido al finalizar el partido, cuando estuvo a punto de enfrentarse con los hinchas de River, que despedían al equipo con insultos. “Sentí una agresión de los hinchas, quise reaccionar, pero me frenaron.”


Quedaron para el diván

La mañana estuvo plagada de reuniones. Primero fue el entrenador el que juntó a todos los jugadores y charlaron sobre la derrota. Luego los futbolistas quedaron solos e hicieron su autocrítica antes de comenzar una práctica liviana intentando olvidarse de la eliminación contra San Lorenzo y empezar a pensar en Gimnasia. Después, tras el entrenamiento, Simeone dialogó a solas con Abreu sobre los entredichos con los hinchas al terminar el partido y finalmente llegó la reunión con el presidente de River, José María Aguilar, en la que el titular de la institución le ratificó la confianza al entrenador. “Asumo toda la responsabilidad. No tengo mucho más para decir. Me hago cargo de este momento”, fue lo único que dijo Simeone después del partido en una conferencia de prensa que no fue tal, ya que no permitió preguntas de los periodistas. Ayer, según trascendió, Aguilar fue a manifestarle su apoyo luego de lo que fue la peor semana de Simeone al frente del club, con la derrota en el clásico y la eliminación en la Copa. Ahora, el objetivo para ambos es tratar de olvidar lo más rápido posible lo ocurrido y mentalizar al plantel para las seis fechas que quedan en el torneo e intentar conseguir un título luego de cuatro años de sequía. En tanto, en todos los foros de Internet y en las radios los hinchas manifestaron su bronca por la caída. Pensando en el partido de mañana ante Gimnasia, el plantel se entrenó a puertas cerradas en el estadio, donde reinaron las caras largas y la mayoría de los jugadores se retiró sin hacer declaraciones. Realizaron trabajos regenerativos y hasta el momento es una incógnita la formación que pondrá Simeone para intentar olvidar el mal trago de la Copa.

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Simeone recibió el respaldo de Aguilar, que se hizo responsable del momento.
Imagen: DyN
 
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