DEPORTES › EL EX FUTBOLISTA ALEMAN THOMAS HITZLSPERGER ADMITIO SU HOMOSEXUALIDAD

Gol de media cancha al tabú

Estuvo en el Mundial 2006 y cuatro meses después de su retiro reconoció su condición. “Lo hago porque me gustaría alentar la discusión sobre la homosexualidad entre los deportistas profesionales”, dijo. “En los vestuarios no se habla del tema.”

El fútbol dio otro paso hacia el fin de su gran tabú: Thomas Hitzlsperger, ex jugador de la selección de Alemania, que jugó el Mundial de 2006, se convirtió en uno de los nombres más reconocidos del deporte rey en reconocer que es homosexual. El ex jugador estuvo en el banco alemán durante el partido en que su equipo sacó a la Argentina del Mundial 2006, en Berlín.

Hitzlsperger, de 31 años y retirado hace solo cuatro meses, describió en un amplia entrevista su relación con el resto de los compañeros, las dificultades que afrontó para aceptar su condición y la presión que sigue existiendo en los vestuarios para tapar el tema. Reconocer que era homosexual fue “un proceso extenso y complejo”, explicó. “Recién en los últimos años me di cuenta de que prefería convivir con un hombre.” Pero “nunca me avergoncé de lo que soy”.

La relación con otros futbolistas no fue fácil. “Imagínese: 20 chicos jóvenes se sientan a la mesa y beben. Uno no tiene más remedio que unirse a la mayoría, siempre que las bromas sobre los homosexuales no sean demasiado ofensivas y tengan alguna gracia.” Su paso por equipos de Alemania, Italia e Inglaterra le permitió ver hasta qué punto la homosexualidad es un tabú. “En ninguno de esos países se habla del tema, ni siquiera en los vestuarios.” Tampoco sucede en la Argentina.

El ex jugador, que disputó 52 partidos para la selección alemana de 2004 a 2010, sí se acercó al seleccionador Joachim Löw y al manager del equipo, Oliver Bierhoff, para adelantarles que haría pública su homosexualidad.

Dos años atrás, en una entrevista, Manuel Neuer, ahora arquero de la selección de Alemania, invitó a los futbolistas gays a admitir su condición, asegurando que los hinchas se adaptarían rápidamente, en lo que fue leído como una velada confesión. Cuando Michael Ballack quedó afuera del seleccionado, su representante, Michael Becker, arremetió asegurando que “la selección está controlada por una pandilla gay”.

El paso fue celebrado unánimemente por otros jugadores, políticos y colectivos homosexuales. Lukas Podolski, jugador del Arsenal, mostró en Twitter su “admiración” y elogió “la decisión valiente y correcta” de su ex compañero de selección. El teólogo católico David Berger, editor de una revista de temática gay, consideró “solo un comienzo” la admisión de Hitzlsperger. “Anunció su homosexualidad después de terminar su carrera. Todavía falta que lo haga un futbolista en actividad.”

También elogió al jugador el político Guido Westerwelle, ministro de Exteriores alemán hasta el mes pasado. “El paso de hacer pública la homosexualidad parece desde fuera más fácil de lo que es en realidad”, dijo el ex ministro, abiertamente gay.

Mientras la homosexualidad se plantea sin tapujos en ámbitos como el cine, la música o la política, en el ámbito del fútbol sigue atrapada en los prejuicios y el silencio. Lo demostró el italiano Antonio Cassano durante la Eurocopa 2012 con una frase que levantó polémica: “Espero que no haya homosexuales en el equipo. Si los hay, problema de ellos”.

Hasta ahora uno de los pocos casos de una “salida del armario” en una liga de primer nivel fue la de Justin Fashanu, del Nottingham Forest inglés, que en 1990 confesó su condición. Años más tarde se suicidó en una zona pobre de Londres tras ser acusado de abuso de menores en Estados Unidos.

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Thomas Hitzlsperger, ex futbolista de Sttutgart, Lazio y Everton, entre otros.
Imagen: EFE
 
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