DEPORTES › ROMPIO EL EMBRUJO DE LA BOMBONERA Y LIDERA INVICTO SU ZONA

Boca ganó pero se lesionó Riquelme

Con goles de Burdisso y Traverso, uno en cada período, ganó sin sobresaltos al Montevideo Wanderers y quedó primero en su zona con 7 puntos. Riquelme salió lesionado en la rodilla derecha. La hinchada insultó al Congreso Nacional.

 Por Ariel Greco

Anoche en la Bombonera y ante Montevideo Wanderers, Boca ganó de local por primera vez en el año. Así, se mantiene invicto –en el Clausura y en la Copa Libertadores– y es puntero en su zona con siete puntos tras haber jugado la primera rueda del grupo. El equipo de Tabárez no jugó demasiado bien pero ganó con justicia y cierta tranquilidad en el trámite. Sin embargo, lo más importante fueron otras cosas: Riquelme, que entró en el segundo tiempo, se fue lesionado tras apenas doce minutos; la hinchada, durante todo el partido, se dedicó a cantar contra el Congreso con un leitmotiv: “Quieren parar el fútbol y no paran de robar...”
A los 13 minutos Burdisso convirtió el gol de Boca. No había hecho nada o casi el local hasta entonces. Había arrancado medio dormido, como si tuviera la cabeza en el superclásico y no en el compromiso ante los uruguayos. Ante ese panorama, el visitante salió dispuesto a imponer sus virtudes: mucha marca en el medio y un prolijo traslado de pelota. Y le fue bien, porque en esos primeros pasajes consiguió sorprender a un Boca que apenas si podía dar dos pases seguidos. Eso duró hasta el gol de Burdisso, porque el local contó con la fortuna de acertar en el arco de Nanni casi en su primera llegada: luego de un gran remate de Gaitán que el arquero desvió al corner, de ese centro llegó el gol. Guillermo la puso al primer palo, peinó Schiavi, y Burdisso llego por atrás para tocar al gol.
Wanderers sintió el impacto: de haber dominado a Boca en la mismísima Bombonera pasó a perder 1-0 sin merecerlo. Pero más allá del bajón de los uruguayos, Boca tardó un rato más en meterse en el partido. Muy de a poco, Gaitán comenzó a asumir protagonismo –hubo dos muy buenos remates suyos– y en cuanto a Pérez, recién cuando se volcó hacia la izquierda mostró una variante interesante. Boca acentuó paulatinamente su dominio y Wanderers, que no había tenido profundidad pero sí control de pelota, se diluyó.
En el balance Guillermo fue, como casi siempre, el delantero más peligroso, con velocidad y picardía por ambos costados. Pero no hubo quién la terminara bien: Carreño estuvo muy individualista. Gaitán hizo los mejores remates.
En el segundo apareció Riquelme por Pérez pero a los dos minutos le pegó Aparicio y lo sintió. Renqueó un poco, entró apenas en juego y tras encabezar una excelente contra vía Guillermo que Gaitán tocó apenas afuera, se fue al vestuario. El partido siguió y los uruguayos no llegaron casi nunca. Si Carreño hubiera mirado a los costados pudieron ser más de dos goles. Pero el tema único era la lesión de Román...

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Festejo del primer gol de la noche, obra de Guillermo más Schiavi más Burdisso.
 
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