DEPORTES › ENTRE APRIETES Y RECELOS MUTUOS EN LA ASOCIACION DEL FUTBOL ARGENTINO

Más cerca de la grieta que del acuerdo

Los presidentes de San Lorenzo, Matías Lammens, y de Lanús, Nicolás Russo, desmintieron las publicaciones que hablaban de la existencia de un arreglo para repartirse el manejo de la Súper Liga y la AFA. La CEOcracia al acecho.

 Por Gustavo Veiga

La semana que pasó, todos los medios dieron por cierto un acuerdo que podría resumirse así: Marcelo Tinelli a la Súper Liga; Hugo Moyano o su yerno, Claudio “Chiqui” Tapia, a la AFA. El pacto presunto nunca se concretó. Dos presidentes que no ocupan necesariamente el mismo espacio, Matías Lammens de San Lorenzo y Nicolás Russo de Lanús, desmintieron con énfasis la especie, como escribían los redactores de antes. Al primero le bastaron tres palabras: “No hay acuerdo”. Y el segundo le adelantó a Página/12 lo mismo. Es más, mencionó que presentará los avales para competir por el máximo cargo en la asociación a fines de junio. La cuestión es que los diferentes sectores seguirán atendiendo su juego, que la grieta entre dirigentes ya se parece a la falla de San Andrés y que el gobierno nacional quiere extender su política ministerial a la AFA. Para eso necesita colocar un CEO que controle a los directivos azotados por el fantasma de la intervención y los aprietes con causas penales. La CEOcracia llegaría al fútbol.

Todo es mucho más complejo de lo que parece. “Moyano hizo correr la idea de su candidatura a presidente para enfriar otras”, dice una fuente. Su estrategia sería darle aire a Tapia, cuestionado hasta dentro de su propio bloque: el llamado Ascenso Unido. En este espacio no digieren cierta soberbia del presidente de Barracas Central. La disputa por la misma candidatura que en su momento abrió con él Marcelo Achile, titular de Defensores de Belgrano, no sería ajena a esta visión. Más allá de cuestiones personales, este último dirigente defiende la unidad de los clubes desde la B Nacional a la D que, estima, contaría hoy con “veintiocho votos” de cara a la elección. Un número que se transforma en una plataforma difícil de derrotar para los adversarios que impulsan la Súper Liga.

En este momento, cuando cualquier cosa puede pasar entre eventuales alianzas o desencuentros, hay que posar la vista en el interior del moyanismo. Sus operadores empezaron a calentar los celulares. Piden avales para Hugo, pero también para su yerno. Tapia no las tiene todas consigo, incluso en su propia familia. Pablo Moyano, su cuñado, y presidente del club Camioneros, que juega en el torneo Federal B, mantiene una vieja disputa con él. Por eso, primero tendrá que decantarse quién será el candidato a la presidencia de la AFA. Ni Hugo ni Tapia gozan de la simpatía del Gobierno, un actor central en esta comedia de enredos.

Daniel Angelici niega que sea el hombre de Macri en la AFA, pero no puede disimularlo. Enfrentó a Tinelli cuando la última y bochornosa elección del empate en 38 votos. Hoy está junto al vice de San Lorenzo detrás de un mismo objetivo: la Súper Liga y la CEOcracia para ordenar el fútbol. Rodolfo D’Onofrio militaba en el espacio del conductor televisivo desde un segundo plano. No cambió, pero subió el perfil y juega con el Gobierno. En el sector de los clubes más poderosos, Víctor Blanco, el presidente de Racing, es el más maleable. De coquetear con el kirchnerismo pasó a ser visto como un presidenciable potable por el macrismo. El más inclasificable de todos es Lammens. Se lo nota incómodo con unos y otros. Si aceptara, podría ser el bendecido del PRO para presidir la AFA. Pero ya rechazó otras propuestas políticas de ese signo. Como es joven, tiene tiempo y proyección para elegir su momento, que no sería éste.

“Nuestra decisión es romper con la democracia clientelar que dominó la AFA durante años”, afirma el presidente de San Lorenzo. Russo está de acuerdo con eso: “Hay que cortar el clientelismo”, agrega. Difieren en la caracterización del grupo que lidera Moyano. El de Lanús podría acompañar una eventual candidatura del camionero. Pero no de su yerno. En ese caso saldría a la cancha como presidenciable. Lammens tiene un margen de maniobra limitado por su relación con Tinelli. Desmiente el acuerdo con el presidente de Independiente para repartirse el poder y, aunque no lo dice en público, reconoce que su espacio en la AFA tiene hoy una alianza táctica con el gobierno de Macri. El encuentro en la Quinta de Olivos con el presidente y Fernando Marín es una demostración.

La crisis institucional de la AFA estuvo condicionada en los últimos días días por variables internacionales. Marín, el empresario que maneja el Fútbol para Todos, viajó a Suiza a entrevistarse con Gianni Infantino, el presidente de la FIFA. La consulta que hizo sobre una eventual intervención del Gobierno a la entidad que preside de modo decorativo Segura tuvo una respuesta. “Le fue siete puntos”, dice para graficarla una de las fuentes.

Otra diferencia notable entre el bloque de los clubes grandes y el de Ascenso Unido que encabeza Tapia son los tiempos para resolver el conflicto institucional. Los primeros pretenden que la solución llegue ahora, con la creación de la Súper Liga y el nombramiento de su respectivo CEO. El espacio moyanista sostiene que todo debería esperar hasta la fecha de las elecciones. Un síntoma visible de que tendría los votos suficientes para ganar.

Angelici y compañía jugaron fuerte en la última reunión en Ezeiza. El de Boca les enrostró a los demás dirigentes que la situación de los tres procesados por la Justicia, Luis Segura, Eduardo Espinosa y Miguel Silva, podría extenderse al resto. En el sector de Moyano lo interpretaron como un apriete. Habría unos 250 millones de dólares en juego si prosperara la Súper Liga, aseguran sus defensores. El doble, reafirman, que la suma por cobrar con la situación actual. Este espacio que trae el negocio no toleraría que lo administren Moyano y su gente. Al revés, estos últimos tienen motivos para desconfiar si toman en cuenta lo que dijo Angelici en una entrevista reciente: “No conozco los problemas del Ascenso porque nunca me preocupé por saberlo”. Alejandro Korz, el vice de Atlanta, le reprochó por todos: “El está con la postura de estigmatizar a todos los del Ascenso, con mostrar que somos todos corruptos”.

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“No hay acuerdo”, fue la expresión en la que coincidieron Nicolás Russo y Matías Lammens. La crisis sigue su curso.
Imagen: Alejandro Leiva
 
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