DEPORTES › UN PADRE CONDENADO A OCHO AÑOS DE PRISION

Dopaba a los rivales de sus hijos

 Por John Lichfield *
Desde París

Un padre fue condenado a ocho años de prisión por una corte de París por drogar a los rivales de sus hijos jugadores de tenis, causando accidentalmente la muerte de un joven. La corte oyó cómo Christophe Fauviau, de 46 años, se tornó obsesivo con las carreras de sus hijos adolescentes al punto de poner tranquilizantes en las bebidas de sus oponentes. Fue hallado culpable de administración premeditada de una sustancia dañina que causó la muerte sin intención de hacerlo.

Fauviau, un piloto de combate retirado, contó a la corte cómo empezó a vivir enteramente de los triunfos de sus hijos. Poco exitoso en su propia vida, no podía soportar ver perder a sus hijos. Su tensión al ver los partidos se hizo tan grande que comenzó a poner calmantes en las bebidas de los rivales como una manera de calmarse a sí mismo.

El 3 de julio de 2003, Alexandre Lagardere, un maestro de escuela, chocó su auto contra un árbol y murió. Unas pocas horas antes había perdido un partido de tenis contra Maxime Fauviau, el hijo del acusado. Una autopsia reveló que había ingerido un antidepresivo prescripto para Fauviau.

En un lloroso testimonio final ante la corte después de un juicio de cinco días, Fauviau reclamó el perdón. “Me gustaría decir que no pensé ni por un segundo en lastimar a nadie. Soy responsable del accidente, es algo que tendré que soportar siempre”, dijo.

La corte supo que otros 26 oponentes habían sido dopados por Fauviau introduciendo sus propios ansiolíticos en sus bebidas u ofreciéndoles botellas de gaseosa adulterada. Algunos se vieron forzados a abandonar el juego luego de repentinos ataques de mareo o extremadamente exhaustos.

No hay pruebas de que los hijos de Fauviau supieran qué estaba haciendo. Su hija Valentina, de 15 años, tuvo una exitosa carrera como junior y es considerada una de las mayores promesas en Francia. Su hijo Maxime, de 18 años, siempre fue un jugador regular.

El fiscal calificó a Fauviau como “un adulto que transformó a sus hijos en objetos de su propia fantasía de suceso”. Fauviau argumentó que “había llegado a odiar el deporte, ya no podía resistirlo. cada partido se transformó en una angustia terrible. Me convencí de que era juzgado permanentemente sobre la base del éxito o el fracaso de mis hijos”.

* De The Independant de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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