ECONOMíA › ESTADOS UNIDOS Y EUROPA QUIEREN SUBORDINAR LOS CREDITOS DEL BID AL FONDO MONETARIO

El FMI reaparece desde las sombras

Empieza en Cancún la cumbre anual del Banco Interamericano de Desarrollo. La delegación argentina buscará neutralizar una movida de las grandes potencias para condicionar los préstamos del organismo y del Banco Mundial a la aprobación previa del FMI.

 Por David Cufré

Como una pesadilla, el FMI siempre vuelve a aparecer. Esta vez es en un territorio preciado para el gobierno argentino: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), principal financista del país de 2003 en adelante. Hoy empieza en Cancún, México, la asamblea anual del organismo. Hacia allí viajan el ministro de Economía, Amado Boudou, y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, al frente de una nutrida delegación. Uno de sus objetivos es neutralizar la presión del gobierno de Estados Unidos y de los representantes europeos para incorporar como exigencia previa al otorgamiento de préstamos del organismo un dictamen aprobatorio del FMI. La intención de estos países es que aquellos que aspiren a un crédito del BID –y también del Banco Mundial– deban exhibir de entrada el aval del Fondo Monetario Internacional. Sin el cumplimiento de esta revisión en el marco del artículo IV, no habría posibilidades de acceder a financiamiento de aquellos entes multilaterales.

“Argentina y otros países de América latina, incluido Brasil, vamos a expresar nuestra preocupación por el fuerte énfasis que está poniendo Estados Unidos para su-bordinar al BID a las opiniones del FMI”, anticipó a Página/12 una alta fuente del Ministerio de Economía. La crisis financiera internacional movió el tablero de los organismos de crédito en sentidos opuestos. Por un lado, los países centrales tuvieron que aceptar que las naciones en vías de desarrollo tengan mayor participación en sus órganos de conducción, aunque sigue siendo baja. Por el otro, el Grupo de los 20, por impulso de Estados Unidos y Europa, volvió a ubicar al FMI como gendarme de la arquitectura financiera internacional.

En ese marco, las grandes potencias de Occidente pretenden avanzar para limitar la autonomía del BID en sus decisiones. En este organismo los países de América latina son mayoría, con el 50,1 por ciento de los votos, contra el 30 de Estados Unidos y el 19,9 de Europa. En cambio, en el FMI y el Banco Mundial dominan estos últimos. La presidencia del FMI es para un europeo y la del BM, para un estadounidense. “Siempre buscaron la forma de limitar el accionar del BID, pero ahora hay una movida más intensa”, señalaron a este diario desde Economía.

El atajo que plantean en esta oportunidad es exigir un “dictamen de sustentabilidad macroeconómica” como condición previa para la aprobación de préstamos del BID y el Banco Mundial para proyectos de inversión. Ese requisito ya existe para los préstamos al Tesoro, de ahí que la Argentina en los últimos años se concentró en el financiamiento para infraestructura. El encargado de entregar ese certificado de buena conducta de la política económica de los países sería justamente el FMI, a través de la revisión anual del artículo IV. El gobierno argentino rechaza esa evaluación desde 2006, luego de cancelar de manera anticipada toda la deuda con el organismo. Se resiste a ese examen para evitar los consejos y la agenda que instalan los técnicos del Fondo cada vez que desembarcan en el país.

Para la Argentina, estos intentos de intromisión del Fondo Monetario en el accionar del BID es un problema. Con los mercados de crédito voluntario clausurados desde el default de 2001, el banco continental es el que más préstamos otorgó de 2003 en adelante. En 2009 fueron 1688 millones de dólares, con un flujo neto positivo para el país de 456 millones, tras la cancelación de vencimientos de capital e intereses por 1232 millones. En cambio, el flujo neto del Banco Mundial fue de sólo 66 millones de dólares, con un balance de ingresos por 1028 millones y pagos por 963 millones. En el caso de la Corporación Andina de Fomento, el resultado fue negativo en 6,6 millones.

Las proyecciones oficiales para este año vuelven a ubicar al BID como el principal financista con 388 millones de dólares de ingresos netos, seguido por el BM con 264 millones y la CAF con 86 millones. Si el FMI tuviera que dar su aprobación para los créditos del BID y el BM, este año estarían en riesgo 652 millones de dólares. Más allá de la situación actual, si prosperan los intentos de EE.UU. y Europa quedará establecido un esquema de su-bordinación a las grandes potencias para conseguir financiamiento. En Economía confían en la reacción de varios países de América latina, especialmente la Argentina y Brasil, para frenar a las potencias.

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Amado Boudou, ministro de Economía, encabeza la delegación argentina en la cumbre anual del BID.
Imagen: Martín Acosta
 
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