ECONOMíA › A LAS COMPAñíAS LES CUESTA MáS CONSEGUIR TRABAJADORES

Empresas quisquillosas

La demanda de empleo se mantuvo estable en el primer trimestre, pero el 10,3 por ciento de los pedidos no encontró una respuesta satisfactoria para los empleadores. El sector rural, a la cabeza.

 Por Sebastián Premici

La cantidad de empresas que buscaron trabajadores durante el primer trimestre del año se mantuvo estable en relación al mismo período de 2010 (39,4 por ciento), pero la demanda laboral insatisfecha fue del 10,3 por ciento, es decir 3,4 puntos porcentuales más que en el mismo período del año pasado. Los sectores que más se destacaron por no satisfacer los requisitos laborales solicitados fueron el agro (25 por ciento), la elaboración de productos lácteos (14,3) y la industria de la madera (20), sectores que un año atrás habían tenido una demanda insatisfecha igual a cero. Así lo informó ayer el Indec al publicar un informe trimestral que intenta dar cuenta de los sectores que ofrecieron puestos de trabajo y no encontraron lo que buscaban. Según explicó a Página/12 el secretario de empleo del Ministerio de Trabajo, Enrique Deibe, estas conclusiones “no implican necesariamente que esos trabajadores no pudieron ingresar al mercado laboral”, sino que expresan una definición subjetiva de cada empleador.

El Indec define la demanda laboral insatisfecha como la ausencia de oferta idónea de trabajadores para responder a un requerimiento específico por parte de las empresas, organismos públicos o cualquier otra organización. Para el economista Daniel Kostzer, es un indicador con mucha “estacionalidad” y que da cuenta de las opiniones de los empresarios a la hora de responder las preguntas del organismo público.

“Es imposible pensar que en época de cosecha haya demanda laboral insatisfecha en el campo”, explicó Kostzer. En realidad, el dato del 10,3 por ciento de “demanda insatisfecha” proporcionado por el Indec quiere decir que existe un porcentaje de demanda laboral que no fue cubierto de manera satisfactoria. La diferencia semántica no es menor.

“Un productor pide 20 peones para levantar la cosecha, pero consigue 18, le faltaron solamente dos, pero él puede decir que no cumplió sus expectativas”, señaló Deibe. Otra explicación que puede darse para comprender la “demanda laboral insatisfecha” tiene que ver con el nivel de los salarios. “Una de las formas de resolver esta problemática es aumentando los sueldos. Esto podría verse perfectamente en los sectores agropecuarios. Quizás el problema ahí tenga que ver con que no se ajustaron correctamente los salarios de los peones”, reflexionó Guillermo Cruces, economista del Cedlas.

Según el informe oficial, del total del personal buscado y no cubierto, el 46,4 por ciento tenía una calificación operativa, el 17,8 por ciento era de nivel técnico y el 35,8 por ciento era profesional. El concepto de “demanda laboral insatisfecha” es complejo, abarca cuestiones salariales y de capacitación. También está el dato objetivo que indica que a medida que desciende el desempleo, es más difícil crear nuevos puestos laborales.

Un caso emblemático de la demanda insatisfecha tiene que ver con la industria del software, sector que posee un déficit de trabajadores calificados (ingenieros en sistema, programadores) desde hace varios años. Según la cámara que nuclea a las compañías del sector (Cessi), para 2011 podrían egresar de diferentes casas de estudio aproximadamente 5000 profesionales, cuando la industria necesitaría 10.000. Este déficit estructural se viene supliendo a partir de las capacitaciones internas que hacen las compañías del sector, combinado con altos sueldos, con el efecto paradójico de que muchos estudiantes abandonan sus carreras de grado o terciarios, motivados por las altas remuneraciones que reciben.

“Los planes de capacitación contribuyen a mejorar la calificación de los trabajadores en todas las actividades. En el ministerio hay casi 300.000 jóvenes desempleados que se están formando constantemente, que en un alto porcentaje se insertarán en el mercado laboral”, concluyó Deibe.

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En el sector rural un problema son las bajas remuneraciones.
Imagen: DyN
 
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