ECONOMíA › TEMAS DE DEBATE: EL IMPACTO DEL PROGRAMA INGRESO SOCIAL CON TRABAJO

Con la desocupación entre ceja y ceja

El programa, conocido como Argentina Trabaja, fue lanzado en el año 2009 con el objetivo de atender al sector de la población que no lograba insertarse laboralmente, aun a pesar de las altas tasas de crecimiento económico. Cuál es su impacto.

Producción: Tomás Lukin

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Una salida colectiva

Por Sandra Guimenez *

Recientemente el diario La Nación publicó una nota en la que se condensaban una serie de apreciaciones sobre el programa Ingreso Social con Trabajo, conocido como Argentina Trabaja, detrás de la cual asomaba la intención de desacreditar una de las líneas programáticas más importantes que en términos sociales puso en acción la actual gestión de gobierno. Más allá de la intencionalidad por construir una mirada turbia sobre el programa, vale decir que la misma invita a una discusión en serio.

El programa Argentina Trabaja fue lanzado en el año 2009 con el objetivo de atender a aquel sector de la población que no lograba insertarse laboralmente aun a pesar de las altas tasas de crecimiento económico, cuestión que halla explicación en las escasas credenciales educativas que portan estas personas, así como también porque no reúnen la experiencia laboral o saberes que el mercado de trabajo demanda. Para atender esta cuestión, entonces, los interesados en formar parte del programa deben conformar cooperativas para llevar a cabo diversos proyectos a cambio de lo que reciben un ingreso mensual.

Adicionalmente, el programa apunta al mejoramiento de las condiciones sociales de los barrios más postergados, que son “casualmente” los espacios territoriales donde viven y reproducen sus condiciones de vida los sujetos destinatarios del mismo. En atención de ello, las cooperativas ejecutan distintas obras en las localidades donde residen.

En el artículo mencionado se denuesta el fomento y la existencia de estas cooperativas asociándolas a una mera asistencia estatal. Al respecto, cabe decir que el estímulo y apoyo a la conformación de cooperativas recogen una práctica que comenzó a manifestarse más intensamente a partir de la crisis del 2001 por parte de los sujetos que iban quedando fuera del mercado laboral. Esas personas tomaron la decisión de mancomunarse con otros que, como ellos, necesitaban construir mecanismos que les permitieran salir adelante. Aunque sin darle un aspecto formal de cooperativa, esa gente estaba ejerciendo de hecho el espíritu de lo que implica asociarse con otros de manera horizontal, compartiendo los beneficios y vicisitudes de una actividad laboral a partir del convencimiento de que la salida nunca es individual sino colectiva.

No se puede analizar el programa sin ponerlo en perspectiva junto con la implementación de la Asignación Universal por Hijo, ya que ambas iniciativas apuntan a mejorar la situación de ingreso de las familias. Podrá cuestionarse el monto que los cooperativistas reciben, mas no puede desconocerse que estas acciones les permiten acceder a estándares de alimentación y cuidado muy superadores de aquellos que recibieron a lo largo de los años noventa vía los programas sociales de transferencia condicionada de ingresos.

La significación e implementación del Argentina Trabaja no finaliza en la cuestión monetaria, ese sólo es su punto de partida, ya que se pretende incluir a los cooperativistas en áreas de política social de la que quedaban por fuera o a las que nunca habían accedido, como es el caso de la salud y un seguro de vida por accidentes que se constituyen en cuestión de derecho para quienes forman parte de aquel. Asimismo, el programa incluye la capacitación en oficios, la promoción de valores y aspectos organizacionales relacionados con el cooperativismo y la posibilidad de finalizar estudios primarios y secundarios.

En definitiva, estas cuestiones “hablan” de qué lugar ocupan las condiciones de reproducción de los sectores postergados para el Estado, por lo que es incorrecto catalogar de clientelista a una línea programática expresión de la política social actual que se propone correr su eje hacia la inclusión, los derechos y el trabajo para tomar distancia del asistencialismo que en los años noventa estaba destinado a los “perdedores” del modelo, a quienes sólo cabía administrar en la pobreza para que permanecieran en esa doble posición social: la de perdedores y de pobres “inútiles para el mundo”.

No es un mundo perfecto el del Argentina Trabaja. Falta mucho por hacer y mejorar. Lo que es seguro es que evidencia la atención de cuestiones sociales que en términos discursivos decimos que nos preocupan pero que, en verdad, vale preguntarse hasta dónde toleraremos que se resuelvan o siquiera que mejoren. Por ello creo que tildarlo de clientelista se presenta como atajo fácil para eludir la discusión de cuánta igualdad estamos dispuestos a sostener como sociedad.

* Socióloga-Doctora en Ciencias Sociales-UBA.


Integrador social

Por Ariadna Somoza Zanuy *

Una de las prioridades del modelo económico iniciado en el 2003 fue la generación de empleo en función de lograr derrotar dos flagelos heredados del modelo neoliberal: altísimos niveles de desocupación y de pobreza. El Programa de Ingreso Social con Trabajo Argentina Trabaja es una de las expresiones de esta prioridad. El proceso de reindustrialización existente desde la asunción del presidente Néstor Kirchner, producto de las variables macroeconómicas y de las definiciones políticas, explica gran parte de los nuevos puestos de trabajo. Para darnos una idea, el nivel de desempleo pasó de encontrarse en un 20 por ciento en 2003 a 7,3 por ciento a fines del 2010, mostrando durante todo el período una tendencia a la baja constante. Interesante es también observar la tasa de subempleo: pasa de un 5,7 por ciento en el 2003 a un 2,7 por ciento en el 2010. En un proceso de crecimiento económico, esto indica claramente que muchos trabajadores subocupados han pasado a la categoría de empleados.

En este sentido, una de las iniciativas lanzadas por la Presidenta a mediados del 2009 fue la creación del Programa Argentina Trabaja. El objetivo era llegar a aquellos sectores donde aun no habían llegado estos nuevos puestos de trabajo y así saldar una deuda histórica con los trabajadores desocupados. Es el Estado haciéndose cargo de que la desocupación llegó a los niveles históricos que llegó por políticas económicas determinadas y no por la no voluntad individual de los trabajadores.

Este programa apunta a dos objetivos: por un lado, desde la cuestión más objetiva, a lograr un ingreso familiar para aquellas familias que no están integradas en ningún plan social estatal. Pero ese ingreso, novedosamente, está relacionado a ser generado desde el trabajo, con lo cual atraviesa la barrera de los planes sociales asistenciales. Este ingreso, además, permite elevar los niveles de consumo, generándose el círculo económico virtuoso que el gobierno promueve a partir del fomento a la demanda.

Desde el aspecto subjetivo, busca revalorizar el trabajo como fuente de la riqueza y también como organizador e integrador social, tal como lo afirman las palabras del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Es decir que sirve, fundamentalmente, como herramienta de organización territorial de los trabajadores –otrora– desocupados, trabajadores al fin. Esta instancia de organización es la Cooperativa de Trabajo.

El programa involucra alrededor de 150.000 trabajadores cooperativistas, principalmente del conurbano bonaerense pero también del resto del país. Se convenía la realización de pequeñas obras con instancias municipales, provinciales y nacionales, e impacta efectivamente en los niveles de empleo. Un ejemplo de ello es el impacto en la provincia de Tucumán: el desarrollo del Programa explica un 5 por ciento la disminución de la tasa de desocupación.

Ahora bien. ¿Cuáles serán los próximos desafíos? Si bien el Programa es un claro ejemplo de una política de profundización destinada a restituir un derecho, en este caso el derecho al trabajo, debemos también poder pensar y debatir de qué hablamos cuando hablamos de profundización del modelo. ¿Cómo se distribuye la riqueza con un mercado de trabajo tan heterogéneo? ¿Alcanza con el Programa de Ingreso Social con Trabajo Argentina Trabaja? ¿Cuál es el salto que puede dar este sector de trabajadores, que son cooperativistas monotributistas por un lado pero dependientes de la existencia de un Programa? ¿Dónde se discute su salario/ingreso?

La conclusión a la que se llega es que ante un crecimiento económico sostenido y un proceso de reindustrialización en marcha, esos trabajadores deberán ser absorbidos por el mercado de trabajo formal, superando así la instancia coyuntural (y no por eso menos valiosa para disminuir la pobreza) de ser un Programa de Ingreso. Mientras, también hay que pensar que este ingreso no ha variado en su monto inicial desde hace dos años, y como esto puede repercutir tanto en los aspectos objetivos como subjetivos que busca alcanzar el Programa.

Para esto la experiencia histórica enseña: no alcanza con un movimiento de trabajadores desocupados, cooperativistas o trabajadores organizados, como así tampoco alcanza la voluntad política de quien gobierna para el pueblo aún contra el poder en manos de las corporaciones. Atar los dos aspectos nos puede dar la clave de empezar a llenar de contenido la “profundización del modelo”.

* Socióloga-La GraN MaKro.

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