ECONOMíA › BUSCAN REGULAR EL MERCADO DE ALGODóN EN FAVOR DE LA PRODUCCIóN Y EL ABASTECIMIENTO INTERNOS

La estabilidad confeccionada en casa

La volatilidad del precio internacional del algodón obliga a buscar mecanismos que protejan a los pequeños productores y aseguren la provisión a la industria. El gobierno del Chaco trabaja junto a la Secretaría de Comercio con ese objetivo.

 Por Javier Lewkowicz

El Gobierno está trabajando en la confección de un mecanismo de regulación del mercado interno del algodón a través de la fijación del precio y las cantidades. “El objetivo es brindar estabilidad en las variables de mercado, para proteger a los pequeños y medianos productores y asegurar la provisión del insumo a la industria”, indicó a Página/12 el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, quien está diseñando el esquema regulatorio que impulsa el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. El precio internacional del algodón presenta una escalada que está en línea con lo que sucede con otros commodities agrícolas, sumado a una fuerte volatilidad. Según las condiciones actuales, el valor que fijaría el Gobierno permitiría a los productores obtener un margen de rentabilidad generoso, aunque de mantenerse la tendencia alcista de precios el esquema les resultaría desfavorable. En el sector privado quieren que el precio oficial tenga un mecanismo de actualización claro. El algodón como insumo tiene un impacto muy reducido sobre el precio de la indumentaria y los textiles.

En la Argentina se producen alrededor de 820 mil toneladas de algodón en bruto, que luego se lo desmota, quitándole la suciedad y la semilla, para obtener la fibra de algodón. La estimación para la actual cosecha es que la producción de fibra llegue a 320 mil toneladas. La industria local absorbe unas 180 mil toneladas y el resto se exporta, indican los industriales nacionales. Según datos de la organización internacional Cotton Outlook, el precio promedio del kilo de fibra de algodón en el período 2000-2007 estuvo alrededor de 1,30 dólar. En 2008, la media fue de 1,57 dólar; en 2009 cayó por la crisis a 1,38 y en 2010 alcanzó 2,28 dólares.

La escalada de precios se agudizó en los últimos meses del año pasado, para llegar a 5,06 dólares en marzo, uno de los máximos históricos. Esto incentivó las exportaciones de fibra, que en el primer trimestre crecieron un 200 por ciento, por las colocaciones a Taiwán, Turquía, Brasil, Vietnam y China. El precio en la actualidad verificó una fuerte baja hasta 3,50 dólares, aunque aún se ubica muy por encima del valor de los últimos años. Los índices de futuros de Wall Street marcan que descendería un poco más.

Según pudo averiguar este diario, el Gobierno estaría evaluando fijar un cupo de unas 150 mil toneladas de fibra de algodón a un precio de 2,57 dólares por kilo. La mecánica sería garantizar el abastecimiento interno para luego liberar las exportaciones a través de la entrega de un registro de exportación, similar al esquema en la carne y el trigo, por ejemplo. En la actualidad, no existe ningún tipo de regulación en el mercado algodonero, de manera que el precio internacional se traslada al ámbito local, descontados costos de transporte y seguro. La exportación de algodón no está sujeta a retenciones, y el precio en el mercado interno se ubica entre 2,34 y 2,82 dólares.

“El mercado está teniendo un comportamiento muy volátil, resultaría beneficioso algún tipo de control, porque la fijación de contratos en este contexto es muy difícil”, indicaron a este diario fuentes del sector. La negociación se basa en el precio a fijar, que puede perjudicar a los productores si se retrasa mucho respecto al internacional. El precio que busca establecer el Gobierno resulta alto en comparación con los valores de años previos, “esto les permitiría a los productores seguir obteniendo un importante margen de rentabilidad”, indican. Un analista del sector agrega que lo ideal sería “utilizar un sistema de bandas de precio”.

“Más allá del estímulo esencial al proceso de sustitución de importaciones, el sector privado junto al Estado Nacional deben promover una iniciativa que posibilite potenciar el cultivo de algodón para abastecer el mercado local y sus importantes incrementos de demanda, así como también reinstalar la calidad de nuestro producto en el mundo”, indicó la Fundación ProTejer. Al menos en el corto plazo, la regulación no tendrá impacto significativo en los precios finales al consumidor, ya que el peso de la fibra en el costo de la indumentaria no llega al dos por ciento, y en los textiles está entre el 6 y el 8 por ciento.

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“Con precios tan volátiles, es muy difícil la fijación de contratos”, advierten en la industria.
Imagen: AFP
 
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