ECONOMíA › SACYR VALLEHERMOSO ENTRA A REPSOL YPF COMO SOCIO ESTRATEGICO DE LA CAIXA

Una operación blindaje con respaldo oficial

Con el gobierno español muy cerca, la constructora Sacyr Vallehermoso y el grupo La Caixa suman fuerzas, y así consolidan al grupo de control en Repsol frente a una eventual compra hostil de un gigante petrolero mundial.

 Por Raúl Dellatorre

El grupo español de la construcción Sacyr Vallehermoso conmovió ayer el ámbito de los negocios europeos, y el impacto repercutió en este otro lado del Atlántico. A través de un golpe de chequera inesperado para la mayoría, se quedó con el 9,23 por ciento de Repsol YPF. La operación, según se informó, fue acordada con el actual accionista principal y gerenciador de la petrolera, el grupo La Caixa, y sería una maniobra tendiente a “blindar” a este último frente a un eventual (y esperado) ataque hostil de algún otro consorcio petrolero para arrebatarle el control de Repsol. Pero más allá de sus intenciones especulativas, el ingreso de Sacyr a Repsol fue caracterizado como “una participación estable” y estratégica, hecho que viene enmarcado no sólo por la demanda del flamante socio por ocupar al menos una banca en el directorio –gestión que La Caixa facilitará–, sino porque además el principal ejecutivo de la constructora es considerado “un hombre clave” de la nueva clase empresaria española prohijada por el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.

Sacyr Vallehermoso era, hasta ayer, un nombre prácticamente desconocido para el gran público argentino, incluso para aquellos con inclinación por las noticias económicas. Su titular y principal accionista, Luis del Rivero, tiene sin embargo una prolífica historia reciente, y no sólo en los negocios. Artífice del veloz crecimiento de la constructora que fundó en 1986, hoy es considerado un “hombre del gobierno”, estrechamente cercano a uno de los asesores clave de Rodríguez Zapatero, el economista Miguel Sebastián. Desde ese lugar, intentó destronar –bajo inspiración de Sebastián– hace dos años al presidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), Francisco González, considerado “hombre del Partido Popular y amigo de Rodrigo Rato” por el actual gobierno. No lo logró, pero dejó en las arcas de su empresa un beneficio neto de 148 millones de euros (por la compraventa de opciones del BBVA) y fue el comienzo de una activa labor en pos de la conformación de un nuevo bloque empresario español afín a las ideas del gobierno.

Vicepresidente del Real Madrid desde julio de 2004, Luis Fernando del Rivero Asensio posiblemente ocupe un puesto de director junto a su “amigo” Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF. Juntos, se preparan a resistir el embate que pueda venir desde afuera, y para buscar convertir al bloque de empresas energéticas de España en un arma poderosa al alcance del gobierno español.

La Caixa cederá por esta operación parte de su paquete accionario del 23 por ciento, aunque al menos una porción de su compra Sacyr Vallehermoso la habría realizado directamente en el mercado de valores (se hace mención del 2 al 3 por ciento). De todos modos, el grupo catalán seguirá siendo el principal accionista individual, seguido por Sacyr (9,23), Chase Nominees (9,82), State St. Bank and Trust (6,5) y Fidelity International (6,1). Los directivos de Sacyr anunciaron su intención de ampliar su participación a, por lo menos, 10 por ciento.

Un mes y medio atrás, al conducción de Repsol YPF encargó a los bancos UBS y Goldman Sachs un estudio preliminar para la colocación de hasta un 20 por ciento de la filial argentina, YPF SA, en los mercados internacionales, con el objeto de diversificar sus inversiones en el mundo (menos Latinoamérica y más Asia o Africa, por ejemplo). La operación que acaba de concretar La Caixa con Sacyr tiene otro sentido, que tendrá sin embargo tanta o más repercusión en el destino de sus negocios en Argentina.

La consolidación del control de la compañía en manos españolas, cercanas al gobierno de la península, refuerza la idea de que Repsol continuará siendo, como ahora, una aliada del gobierno argentino. El panorama cambiaría diametralmente si alguna de sus competidoras, como British Petroleum, Shell, Texaco o Exxon, concretaran el objetivo varias veces mencionado de capturar los activos de la petrolera hispanoargentina. Sin normas suficientes de regulación en un mercado, como el de combustibles, acuciado por la escasez, las autoridades han apostado hasta ahora a la carta de jugar con el principal “player” local en favor de su política, mientras fustiga a algunos de sus rivales. La nueva movida española le da respaldo a esa táctica, pero también da muestras claras que el escenario es cambiante, aún para los aparentemente más poderosos.

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Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF y principal ejecutivo de La Caixa, apoyado por Sacyr.
 
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