EL MUNDO › A DOS SEMANAS DE LOS COMICIOS, EL DEMOCRATA SUSPENDIO ALGUNOS ACTOS PARA VIAJAR A HAWAI

Obama interrumpe la campaña por su abuela

Madelyn Dunham, de 85 años, está muy enferma y su nieto, que lidera los sondeos, canceló presentaciones entre mañana y el viernes para verla. El aspirante a la Casa Blanca les da un respiro a los republicanos.

 Por David Usborne *

A días de una de las más extenuantes elecciones en la historia de Estados Unidos, Barack Obama tendrá que abandonar abruptamente la campaña durante casi todo el día de mañana y el viernes para estar en Hawai al lado de Toot, su abuela materna, que está enferma, la que en parte lo crió y que tuvo una gran influencia en su vida. Su decisión de cancelar sus presentaciones en el Medio Oeste desconcertó a los observadores, ya que sólo faltan dos semanas para las elecciones. Esto dice lo mucho que significa Madelyn Dunham en el corazón de Obama.

Dunham, de 85 años, a quien el senador evocó cuando aceptó la nominación en Denver, y como su “abuela blanca”, en su discurso sobre la raza en Filadelfia en marzo, es la última sobreviviente de la generación que lo crió. Obama perdió a su madre –la hija de Dunham–, que murió de cáncer en 1995, cuando tenía 52 años. Y el padre oriundo de Kenya, a quien escasamente conoció, también murió. Su otro vínculo con Hawai es su medio hermana, Maya Setoro-Ng.

La importancia para Obama de Dunham y de su marido Stanley (fallecido), quienes mudaron la familia a Hawai a fines de la década del 50 en búsqueda de oportunidades de trabajo, también está clara en sus primeras memorias Sueños de mi padre (Dreams from My Father). “Ellos (mis abuelos) se sacrificaron una y otra vez por mí”, escribió. “Habían depositado todas sus esperanzas en mi éxito. Nunca me dieron motivo para dudar de su amor.” El poco ortodoxo y compasivo desvío podría hacer peligrar la campaña de Obama. Deja la escena –y los nuevos titulares– totalmente abiertos para John McCain durante casi 48 horas en un momento en que los números de las encuestas lo muestran a Obama adelante en algunos estados clave pero no por márgenes inexpugnables. Amenaza con distraer la campaña de Obama en un momento en que está tratando de asentar la ventaja del candidato. Michelle Obama, su mujer, no viajará con él, pero lo reemplazará mientras él esté ausente en paradas de campaña en Akron y Columbus, Ohio.

Mientras que el pensamiento de Obama estaba a medio camino a través del Pacífico con su abuela, McCain estaba ocupado lanzando un ataque abierto en Pennsylvania (ver aparte), un estado con un enorme caudal de votos del colegio electoral. Un segundo día lo dedicó a observaciones hechas por Joe Biden, el compañero de fórmula del demócrata, previamente esta semana en las que predijo que el senador de Illinois, Obama, sería “puesto a prueba” por las crisis internacionales en los primeros seis meses de su presidencia, si es el elegido. McCain lo vio como una gaffe y una oportunidad para cambiar la opinión de los votantes.

Les dijo a los partidarios en Bensalem, Pennsylvania: “El senador Biden les dijo a los que financian la campaña que cuando la crisis golpee tendrán que estar a su lado porque no resulta aparente que el senador Obama tenga la respuesta correcta. Olvídense de ‘aparente’. Sabemos que el senador Obama no tendrá la respuesta correcta”.

Un vocero de Obama, Robert Gibbs, comentó a los periodistas que viajaban con el senador que Dunham y su marido son nativos de Kansas, y ella llegó a ser una de las primeras vicepresidentas del Banco de Hawai. La abuela había sido dada de alta en el hospital el domingo y ya estaba de vuelta en su departamento en el que habían criado a Barack durante los primeros años de su adolescencia.

Citando motivos privados, la campaña no divulgó la naturaleza de su enfermedad, pero no dejó duda alguna de que su enfermedad era “muy seria”. Gibbs añadió: “La decisión que tomó el senador Obama de ir a Hawai subraya la seriedad de la situación”. El hermano de Dunham, Charles Payne, dijo más tarde que su hermana se había roto la cadera recientemente. No quiso especular sobre si tendría la fortaleza para ver a su nieto en la elección del 4 de noviembre. “Creo, por supuesto, que es muy importante para ella”, dijo. “Y nada le gustaría tanto como ver eso.” En privado, Obama llama a Dunham Toot como lo hacía cuando era niño. Es el diminutivo de Tutu, abuela en hawaiano.

De muy niño, Obama se mudó de Honolulu a Indonesia con su madre Ann, después del segundo matrimonio de ésta con un estudiante indonesio. Sin embargo, cuando cumplió 18 se lo envió de vuelta a Hawai para ir al colegio elitista Punahou. Durante esos años, vivió mayormente con sus abuelos, la mitad blanca de su familia sanguínea, en un departamento que quedaba a sólo unas cuadras del colegio. “Ella es la que me enseñó a trabajar duro”, dijo Obama de su abuela en su discurso de aceptación en Denver. “Ella es la que me disuadió de comprar un auto nuevo o un nuevo vestido para ella para que yo pudiera tener una vida mejor. Virtió todo lo que tenía en mí. Y aunque no puede viajar más, sé que me está mirando esta noche y que esta noche es de ella también.”

Más polémico, usó un ejemplo de las propias tendencias raciales de su abuela en años anteriores en el discurso de Filadelfia, cuando fue instado a repudiar a su ex pastor en Chicago, el reverendo Jeremiah Wright, que supuestamente había hecho comentarios antiblancos. “No puedo negarlo a él de la misma manera que no puedo negar a mi abuela, una mujer que me crió, una mujer que se sacrificó una y otra vez por mí, pero una mujer que una vez me confesó su temor a los hombres negros cuando se los cruzaba en la calle.”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Toot, como llama Obama a su abuela, tuvo una gran influencia en la vida del candidato demócrata.
Imagen: EFE
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