EL MUNDO › LA CANDIDATA OFICIALISTA MARTHA COACKLEY NO LOGRó IMPONERSE EN MASSACHUSETTS

Los demócratas pierden la banca de Ted

Sin el asiento que ocupaba Kennedy, el presidente Obama y su partido dejan de contar con la mayoría especial en el Senado que evita los bloqueos de la oposición, justo cuando el mandatario apuesta fuerte a poner en marcha la reforma de la salud.

 Por María Laura Carpineta

La oposición le aguó el primer aniversario a Barack Obama. Anoche, a horas de cumplirse su primer año en la Casa Blanca, los republicanos ganaron la banca del Senado que había ocupado durante 47 años el difunto Ted Kennedy y le arrebataron la mayoría a los demócratas en la Cámara alta del Capitolio. Con el 93 por ciento escrutado, el candidato republicano Scott Brown quebró la hegemonía del Partido Demócrata en Massachusetts y se impuso con el 52,3 por ciento de los votos. La candidata de Obama, la fiscal general del estado Martha Coackley, quedó cerca con el 46,7 por ciento. Lo que parecía hace apenas un mes una elección segura para el oficialismo se convirtió ayer en una pesadilla para la Casa Blanca. Sin esa banca, Obama y su partido perdieron la mayoría especial en el Senado para evitar los bloqueos de la oposición. De ahora en más, el mandatario tendrá que negociar todos sus proyectos de ley con los republicanos, en especial su tan peleada reforma de salud.

“Esta elección fue un shock total; él que diga lo contrario está mintiendo. Este es un estado liberal, Obama ganó por mucho el año pasado y, además, se trata de la banca de Ted Kennedy”, aseguró a este diario el profesor de Ciencia Política de la Universidad de Massachusetts y declarado republicano, Michael Hannahan. Su sorpresa no es injustificada. En la última elección general los diez congresistas demócratas del estado ganaron sin oposición. Para el Senado, Ted Kennedy y el ex candidato presidencial John Kerry ganaron por 10 puntos de diferencia.

Ayer los militantes demócratas corrieron desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche (hora local) una carrera contra el tiempo. Hicieron todo lo que no habían hecho antes. Recorrieron los suburbios y los barrios de clase media de las principales ciudades del estado de Massachusetts recordando que el futuro del gobierno de Obama se jugaba en esa elección especial. El clima no los ayudó; la nieve había retraído a la mayoría de los norteamericanos –republicanos, demócratas e independientes– dentro de sus casas. Si la elección de ayer hubiera sido como cualquiera de las elecciones especiales anteriores, la participación no habría superado el 20 por ciento. Pero los millones de dólares que recaudaron los republicanos de todo el país y los ruegos dramáticos de último momento del presidente Obama y la primera plana del Partido Demócrata movilizaron a votantes de todo el espectro ideológico.

Normalmente en Massachusetts casi no hay publicidad de los candidatos en las calles ni avisos de campaña en la televisión. Así fueron las elecciones internas en diciembre pasado. Pero todo cambió hace tres semanas, cuando el Partido Republicano se dio cuenta de la oportunidad histórica que escondía esta elección. “De repente la campaña se nacionalizó. La National Rifle Association (fomenta la tenencia de armas), el Club for Growth (antiimpuestos) y otras ONG pro republicanas inundaron la televisión con avisos a favor de Brown. En los últimos diez días, Brown recibía un promedio de un millón de dólares por día”, contó Ray La Raja, un especialista de financiamiento electoral de la Universidad de Massachusetts.

Rápidamente la avanzada republicana se hizo sentir en las encuestas. Brown, un senador estadual de 50 años que había pasado desapercibido hasta ahora, se convirtió en la esperanza de todos los republicanos y los opositores de Obama en el país. Buen orador, con buena presencia y padre de una hermosa joven cantante que llegó hasta la semifinal de American Idol hace cuatro años, se presentó como un candidato más accesible y querible que Coackley, la aburrida y poco carismática fiscal general del estado.

Brown encabezó una campaña con un mensaje muy claro. “Soy el voto número 41 contra la reforma de salud”, repitió una y otra vez en los actos, a pesar de que como senador votó a favor de un sistema universal de salud casi idéntico para el estado de Massachusetts. La mayoría de los electores también apoyaron en su momento la reforma de salud estadual, pero ahora no quieren cargar con los costos del resto del país. “Nadie quiere pagar más por algo que ya tiene”, explicó La Raja.

Ayer, en los centros de votación los republicanos e independientes que se inclinaron por Brown coincidían con el profesor demócrata. “Voté por Brown para controlar, ojalá, la locura de Washington”, le dijo a la corresponsal de The New York Times, Kevin Trenholme, un independiente de 44 años. La “locura” son los millones que Obama prestó, sin condiciones, a los bancos que causaron la crisis de Wall Street y los millones que quiere gastar en garantizar cobertura médica para todos los norteamericanos.

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En los últimos diez días, Scott Brown recibía un promedio de un millón de dólares por día.
Imagen: AFP
 
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