EL MUNDO › EL ARREGLO QUE FRENó EL DERRAME DE PETRóLEO EN EL GOLFO DE MéXICO ES PROVISORIO, DICE BP

Demasiado pronto para los festejos

Aunque Obama calificó de “buenas noticias” los avances conseguidos en el Golfo de México, también apuntó que aún no está claro si el agujero del Deepwater Horizon podrá sellarse definitivamente con el cilindro instalado.

Tras haber conseguido detener provisionalmente el derrame de petróleo en el Golfo de México, la petrolera British Petroleum (BP) y el gobierno estadounidense advirtieron ayer contra un optimismo precipitado. El presidente estadounidense, Barack Obama, calificó de “buenas noticias” los avances conseguidos en el Golfo de México, asegurando que el cilindro conseguirá que la lucha contra la marea negra avance. “O conseguimos frenar el vertido o (por lo menos) estaremos en situación de capturar todo el petróleo”, dijo ayer el presidente.

Sin embargo, Obama también apuntó que aún no está claro si el agujero del Deepwater Horizon podrá sellarse definitivamente con el cilindro instalado. “Es demasiado pronto para festejar”, coincidió ayer en declaraciones a CNN el jefe de operaciones de BP, Doug Suttles.

El derrame de petróleo en el Golfo de México pudo ser detenido en la tarde del jueves, al menos provisionalmente, después de que los equipos técnicos de BP cerraran todas las válvulas del cilindro colocado sobre el pozo. Un flujo menor podría significar que el crudo brota por otro sitio en el tubo de extracción, de varios kilómetros de extensión. Una mayor presión mostraría en cambio que el sistema funciona bien. Es por eso que se están realizan evaluaciones constantes de este factor.

Si bien las mediciones de presión realizadas hasta el momento se encuentran levemente por debajo de los niveles esperados por las autoridades, por ahora no son preocupantes. Como se había señalado previamente, una presión de al menos 7500 psi sería un claro indicio positivo, ya que indicaría que el pozo ha permanecido intacto. El responsable del gobierno estadounidense para este asunto, el almirante Thad Allen, informó que la presión ayer por la tarde era de 6700 psi y que estaba ascendiendo lentamente.

Por su parte, el vicepresidente de la empresa británica, Kent Wells, aseguró que lo conseguido en la tarde del jueves no es una victoria definitiva. El sellado provisional durará tan sólo unas 48 horas, después de las cuales el petróleo que brota del yacimiento tendrá que volver a ser bombeado por barcos, como venía haciéndose hasta ahora.

Cada seis horas se medirá la eficacia de la solución alcanzada el jueves, para comprobar si la tubería de extracción puede aguantar la presión y si aún quedan agujeros abiertos. La empresa británica se mostró ayer satisfecha con las pruebas realizadas hasta el momento. “Hasta ahora no hubo resultados negativos”, dijo Wells.

El almirante Allen aclaró previamente que el cilindro no está pensado para sellar de forma definitiva el pozo petrolífero. Allen apuntó que tras las pruebas tendrán que volver a emplearse barcos para la extracción de crudo. No se contará con una solución definitiva hasta finales de julio o principios de agosto.

La actual prueba está siendo supervisada por barcos y robots submarinos con el objetivo de detectar cualquier tipo de avería que se pudiera producir, dijo Allen, que agregó que la “curva” de presión que marcan las medidas tomadas en las últimas 24 horas sugieren que el pozo aún está intacto.

El derrame producido en el pozo Deepwater Horizon el 20 de abril pasado es el peor de la historia de los Estados Unidos y desde entonces vierte al mar entre 35 y 60 mil barriles de petróleo por día, siete veces más que el hundimiento del buque petrolero Exxon Valdez en la costa de Alaska en 1989, hasta entonces el peor desastre ecológico en castigar las costas estadounidenses, cuyo daños a la fauna y flora del área aún se está evaluando.

El gobierno de Obama ha declarado a BP legalmente responsable por el desastre y la empresa se ha comprometido a pagar miles de millones de dólares en indemnizaciones. Pero a pesar de todos los esfuerzos por contener la marea negra, la mancha ha invadido hábitat de especies protegidas y playas turísticas en las costas de Florida, Louisiana y Alabama.

El incidente se convirtió en una pesadilla política para Obama, que visitó la región afectada varias veces y que dedica la mayoría de su tiempo al problema, postergando viajes al exterior e iniciativas legislativas como la reforma migratoria. El gobierno enfrenta elecciones legislativas en noviembre y la imagen del presidente ha caído unos veinte puntos desde el desastre, para situarse en alrededor del 50 por ciento de los encuestados.

Ni su ahora famosa frase “díganme qué traseros hay que patear para arreglar el problema” ni el desfile de ejecutivos de BP por comités del Congreso, donde debieron responder preguntas incómodas en sesiones transmitidas en vivo por televisión, alcanzaron para frenar las consecuencias ecológicas y políticas del desastre. Ahora que asoma una solución, el gobierno y la empresa aconsejan prudencia.

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El presidente Obama celebró la buena noticia, pero advirtió que el trabajo de recuperación recién comienza.
Imagen: EFE
 
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