EL MUNDO › EN EL ENCUENTRO SEGURAMENTE DISCUTIRáN LA FUGA DE BRITISH PETROLEUM

Cameron, Obama y el derrame de crudo

La última técnica usada por BP para frenar la marea negra está dando resultados aparentes. Sin embargo, hay quienes advierten que el petróleo se estaría filtrando por otro lado. La compañía asegura que tiene el control.

 Por Rupert Cornwell *

Desde Washington

A pesar de señales de filtración, las autoridades estadounidenses ayer permitieron que British Petroleum (BP) mantuviera el cilindro experimental en su pozo averiado por cuarto día consecutivo, después que la empresa prometiera monitorear de cerca el lecho marino circundante para atajar una potencial y devastadora nueva filtración de petróleo y gas. La extensión señalaba un fin –por el momento– a las aparentes diferencias entre la empresa británica y el guardacosta retirado almirante Thad Allen, el oficial a cargo de la respuesta del gobierno federal a la confiabilidad del tapón para detener el desastre que ya lleva tres meses en el Golfo de México.

Aunque el artefacto detuvo el flujo de petróleo desde que fue puesto en marcha el jueves pasado, las lecturas inesperadas de baja presión dentro del pozo averiado sugieren que el petróleo y el gas pueden estarse filtrando por otro lado, provocando el temor a un derrame aún más incontrolable. El domingo a la mañana, Allen hizo saber que se había detectado una pérdida en el fondo del mar, a una milla bajo la superficie y supuestamente a tres kilómetros del pozo mismo. Aunque no se especificaba qué cosa se filtraba o en qué cantidad, ordenó a BP brindar una información más detallada de sus procedimientos de monitoreo.

Los reaseguros de la empresa parecen haber disipado las preocupaciones de Washington por ahora. El equipo científico de Estados Unidos “tiene las respuestas que buscaban y el compromiso de BP de cumplir con el monitoreo y notificar las obligaciones”, dijo Allen. Pero estas idas y vueltas inquietaron a los inversores. Las acciones de BP, que crecieron durante las últimas tres semanas, cayeron el cinco por ciento por los temores a la filtración.

Anoche todavía era incierto cuánto tiempo el cilindro –la primera buena noticia para los negocios, los residentes y la vida de la fauna y flora del Golfo– permanecería en su lugar. “Claramente, queremos que esto se termine”, dijo Carole Browner, la jefa consejera de política energética de la Casa Blanca. “Pero no queremos entrar a una situación donde tenemos filtraciones descontroladas por todo el piso del Golfo.” Cualesquiera sean las diferencias en las tácticas, todos están de acuerdo en que la solución final está en los dos pozos que la BP está perforando.

El trabajo en el primero avanzó hasta el punto de que la empresa espera que intercepte el pozo averiado, profundamente debajo del piso del mar, antes de fin de este mes. El pozo original estará entonces sellado permanentemente con barro y cemento, un proceso que puede llevar semanas. Una vez que la filtración esté permanentemente taponada, tomará meses, o posiblemente años, para que el Golfo se recupere. Entre 355 y 696,5 millones de litros se derramaron en las aguas desde que explotó la plataforma Deepwater Horizon, matando a once personas y provocando una de las peores crisis ecológicas de Estados Unidos.

Las últimas incertidumbres sobre el cilindro también pueden echar un manto de sombra sobre la reunión de hoy entre el presidente Obama y David Cameron, en su primera visita a Washington desde que es primer ministro, en la que seguramente se discutirá el derrame de BP.

Durante conversaciones por separado con líderes congresistas, el primer ministro seguramente será presionado sobre la sospecha de que BP hizo lobby específicamente para la transferencia el año pasado a Libia del convicto terrorista de Lokerbie, Abdelbasert al-Megrahi, para proteger sus intereses petroleros en ese país.

Mientras tanto, BP anunció que el costo del derrame había aumentado a casi cuatro mil millones de dólares, incluyendo los 297 millones pagados para arreglar los reclamos individuales por daños.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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El primer ministro británico Cameron tendrá una reunión en Washington con Barack Obama.
Imagen: EFE
 
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