EL MUNDO › MEDIOS Y FF.AA. SE ALIARON EN BRASIL

Dilma bajo metralla

 Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

El cuartelazo que no fue. Al Club Militar de Río de Janeiro se lo conoce porque a fines de marzo de cada año suele engalanarse para conmemorar el aniversario del golpe de Estado que derribó en 1964 al presidente democrático Joao Goulart, fallecido 12 años más tarde víctima de un extraño paro cardíaco que algunos atribuyen a un envenenamiento ejecutado por el Plan Cóndor, durante su exilio en la Argentina.

Los generales, retirados y en actividad, se juntan para celebrar una de las dictaduras más prolongadas de la región (1964-1985) e incurren en una trampa digamos semántica, evitando llamar al golpe por su nombre y maquillándolo con el de Revolución de 1964. Las anomalías no terminan por allí: en estos días, mientras los brasileños parecen decididos a votar mayoritariamente a Dilma Rousseff en la sexta elección presidencial tras el fin del régimen, la entidad castrense convocó a una mesa redonda para debatir las “amenazas” que sufren la “democracia y la libertad de expresión”.

“El Club Militar, preocupado con el panorama político brasileño, viene realizando una serie de actividades orientadas a la preservación de la unidad nacional y la democracia en nuestro país.” La lunática convocatoria contó con el apoyo oficioso de la poderosísima cadena O Globo, que envió como expositor a su principal columnista político, Merval Pereira, y del semanario Veja, el de más tirada. Mientras, en Río, representantes de los medios grandes (distinto a decir grandes medios) confraternizaban con generales y coroneles, en San Pablo se realizaba otro acto similar.

“Todo esto me recuerda a los manifiestos que se publicaban en 1964 antes del golpe contra Joao Goulart, el tenor agresivo, hasta ofensivo hacia el presidente Lula; no estoy diciendo que esto puede llevar a un golpe, la coyuntura es totalmente diferente, pero me alarma”, declaró Laurindo Leal Filho, profesor de Comunicación de la Universidad de San Pablo.

“Están pasando cosas preocupantes porque se alimenta un clima de enfrentamiento nunca visto desde el golpe”, refuerza el especialista entrevistado por Página/12. La reedición de esta alianza mediático-militar, “tan conocida en Brasil como en la Argentina y otros países que vieron cómo los grandes grupos de información se entendieron con las dictaduras”, tal vez no vaya más allá de la anécdota de mal gusto.

Lo que importa es entender por qué surgen discursos de este tipo en una campaña casi monótona que desde hace dos meses tiene a la candidata del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, como clara favorita a ganar el próximo domingo, y posiblemente con más del 50 por ciento, si los pronósticos de todas las consultoras de opinión pública están acertadas.

Laurindo Leal Filho defiende la hipótesis de que esta “radicalización” es hija de la frustración experimentada por O Globo y otros conglomerados, que ven cómo se está derritiendo su poder de convencimiento de la opinión pública.

“No están acabados, su poder económico sigue intacto, este gobierno no los enfrentó en términos legales ni económicos, y ellos saben cómo recuperarse”, previene para que nadie se deje embargar por un optimismo desmesurado. Pero lo cierto es que las empresas de noticias hicieron todo lo que estaba a su alcance, incluso fabricar información, para “impedir la reelección de Lula en 2006 y no lo consiguieron”.

El plan se repitió ahora, para abortar la victoria de la discípula de Lula, Dilma Rousseff, y faltando cinco días para los comicios todo parece indicar que tampoco alcanzaron su cometido. El cuartelazo mediático volvió a fracasar. Lula avisó y repitió en las últimas semanas, incluso en algunos actos de campaña junto a Rousseff, que el actual modelo de comunicación “dominado por nueve o diez familias es anacrónico”, y es “preciso un nuevo marco regulatorio” para el sector.

Laurindo Leal Filho considera plausible pensar que Dilma Rousseff se animará a reformar la legislación comunicacional, la cual ya está siendo analizada por Lula. Si finalmente toma el toro por las astas, “tendrá que enfrentar una oposición durísima, en el Congreso y la prensa”, anticipa el profesor de la Universidad de San Pablo. Tal vez las veladas del Club Militar sean un anticipo de los cuartelazos que se avecinan si Dilma gana.

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