EL MUNDO › COMPLETARON EL TUNEL PARA LIBERAR A LOS 33 MINEROS ATRAPADOS EN LA MINA SAN JOSE, EN CHILE

A 622 metros de profundidad más cerca

Apenas pasadas las ocho de la mañana, la máquina atravesó el techo del refugio e hizo contacto con los mineros, que dieron aviso por el cable de comunicación. Su liberación es ahora inminente y las emociones se soltaron.

 Por Christian Palma

Desde la Mina San José, Atacama

A las 8.05 de la mañana, cuando el Campamento Esperanza comenzaba a desperezarse de otra fría noche en el desierto de Atacama, la campana de la pequeña escuela levantada aquí para que los niños no pierdan clases comenzó a repicar frenética. Era la señal más esperada en la mina San José desde hace unos días: el plan B, comandado por la perforadora T130, rompía a 622 metros de profundidad el techo de la galería donde desde el 5 de agosto 32 mineros chilenos y uno boliviano están atrapados luego de que el pequeño yacimiento de oro y cobre se derrumbara, tragándose al primer turno de ese fatídico día.

A esa misma hora, el sol lograba imponerse a la niebla, lo que hizo más emotivo este nuevo hito en la historia de la mina San José, pues comenzaba la cuenta regresiva de un rescate que, según ha trascendido, permitirá al primer minero que salga ver la luz el próximo martes.

De la emoción a la locura. Espontáneamente, los familiares de los 33 comenzaron a trepar la ladera del cerro donde flamean las 32 banderas chilenas y el estandarte boliviano en honor a los que están bajo tierra. Todos corriendo de aquí para allá en distintas direcciones, liberando ese sentimiento atrapado por la ansiedad de los últimos días. Con diversos gestos de alegría, la gente se fundía en abrazos y llanto. El himno nacional chileno fue cantado con el alma y puso la postal a un cuadro que a todos los aquí presentes puso la piel de gallina. “Estamos cada vez más cerquita”, exclamaba una madre, esposa o abuela anónima. Otra señora, que agitaba con locura una gran bandera chilena, no dice quién es su familiar atrapado. Para ella, “los 33 son mis familiares, por los 33 he pedido y por los 33 ha sucedido el milagro. Somos todos una familia”.

Unos metros más arriba, Bryan Aranda, de ocho años, no suelta su bandera, que lleva estampada la leyenda “te esperamos, Esteban”. Esteban es su abuelo que está atrapado en la mina y es el ejemplo del niño: “El es muy bueno, siempre me ha cuidado, es tierno y sé que saldrá pronto de ahí”, dice con seguridad.

Tras el júbilo inicial, el ministro de Minería, Laurence Golborne, precisó los hechos. “La perforación llegó a 622 metros de la superficie en la galería, con la totalidad del martillo. Se hizo en forma controlada con una filmación y al mismo tiempo con los mineros que nos iban indicando el nivel de perforación”, explicó el secretario de Estado.

Contagiado tal vez por lo místico que la minería tiene, Golborne agregó un dato numérico interesante. “Parece curioso, pero hemos tenido 33 días de perforación para rescatar a 33 mineros. Todavía queda bastante camino por hacer, mucho que recorrer y precauciones que tomar, pero se ha completado un nuevo paso, un hito importante en este proceso de rescate que esperemos culmine adecuadamente”, dijo.

Dos de los operadores de la perforadora, los norteamericanos Matt Stafeard y Jeff Hart, reconocían emocionados que la experiencia fue una de las más fuertes de su vida.

A 800 kilómetros de ahí, en Santiago, el presidente Sebastián Piñera celebraba la labor de la T130 que construyó el ducto por el que serán sacados los mineros y, de paso, dejó abierta la opción de cambiar su agenda internacional. Tema que en su momento generó polémica, pero que ya bajó en intensidad, pues el viaje de Piñera a la mina no entorpecería su periplo por Europa programado para el 17 de octubre.

“Lo que comenzó como una posible tragedia, está terminando como una verdadera bendición (...). Quiero compartir con los mineros, con sus familiares, ese momento maravilloso que hemos estado esperando durante tanto tiempo”, comentó.

Con esta operación, continuó, “los mineros, sus familiares, los rescatistas, el gobierno y todos los chilenos hemos dado muestra de unidad que es reconocida por el mundo entero”.

Respecto de su eventual presencia en el lugar el día del rescate, dijo que “como presidente de Chile también me gustaría estar hoy día en la mina San José. Es muy posible que el lunes por razones de Estado haga una visita por el día al presidente Rafael Correa en Ecuador, pero haré todo lo posible por estar el martes en la mina”. También se ha especulado con la visita del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien vendría a solidarizarse con su compatriota atrapado.

Otra vez en la mina, el ministro de Minería junto al jefe de las operaciones de rescate, André Sougarret y el equipo técnico, definían los caminos a seguir, aunque todos los indicios hablan de un encamisado parcial, sólo en la parte superior de la perforación para acelerar las labores de rescate. Por la noche, el ministro hizo una rueda de prensa para conocer esos detalles técnicos (ver aparte).

Respecto de la reacción eufórica de la gente, Golborne aclaró que “todavía no hemos rescatado a nadie y seguimos trabajando siempre pensando en prevenir cualquier situación que pudiese ser de mayor complejidad. Los mineros están muy tranquilos, han estado con bastante serenidad, ellos saben el proceso que viene, lo conocen bien”.

El entusiasmo

Conocida la noticia de la llegada de la perforación, el movimiento de gente y vehículos, donde se cruzan rostros televisivos, payasos, vendedores, cocineros, policías e ingenieros, más una enorme fauna de periodistas con acentos y color de piel diferentes, han transformado el campamento Esperanza en un verdadero pueblo. Es como una fiesta rave al aire libre, pero con música de perforadoras trabajando, medita un reportero anglosajón mientras destapa una Coca-Cola.

Cerca de las 11 de la mañana y en un lindo carrito de bebé, llegó Esperanza, la hija de Ariel Ticona, uno de los mineros atrapados, y de Elizabeth Segovia, la joven madre que dio a luz el pasado 14 de septiembre y envió el video del parto a su esposo bajo tierra.

A duras penas, pues era tratada como rock star, avanzaba hasta el lugar reservado para las familias de los mineros. Ella, vestida deportivamente, se mostró feliz con la noticia y confiada en un pronto rescate.

A sólo metros de ese lugar, Juan Sánchez, padre de Jimmy, el minero más joven, con sólo 19 años, también fue abordado por la prensa. Con tranquilidad atendió los requerimientos de los medios y se declaró confiado en que las labores de socorro concluyan pronto, pues lo único que quiere es abrazar a su hijo.

Verónica Quispe, esposa de Juan Carlos Mamani, el boliviano que llevaba un día trabajando al momento del derrumbe, no podía más de felicidad. A la alegría generada por la llegada del plan B a la galería, se sumó la noticia de que el presidente de su país, Evo Morales, vendría a la mina acompañando al mandatario chileno, Sebastián Piñera, aunque aún no han confirmado el día que llegarán a la mina San José.

“Estoy muy agradecida de la gente y del pueblo chileno. Nos han tratado muy bien a mí y a mi bebita, Evelyn, que ahora está enfermita en Copiapó. Estoy tranquila porque mi marido está consciente de que saldrá luego de la mina”, explicó Verónica.

La noche comenzaba otra vez a recordarnos dónde estamos y el gorro de lana y las camperas de cuero cambian otra vez el paisaje, tan variado como los colores del desierto de Atacama.

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Los técnicos al pie de la máquina, en el momento en que el túnel llegó al refugio.
Imagen: AFP
 
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