EL MUNDO › SE VAN DE GHAJAR, UNA ALDEA DE SIRIOS MUSULMANES ALAWIS ENTRE EL LíBANO Y LOS ALTOS DEL GOLáN

Israel retira sus tropas del Líbano

La seguridad del norte de Ghajar, dominado por aldeas en el bastión de Hezbolá al sur del Líbano, quedará en manos de las fuerzas de paz en la Fuerza Interina de la ONU en el Líbano (Unifil), de acuerdo con las negociaciones.

 Por Donald Macintyre *

Desde Ghajar

El gabinete israelí decidió ayer retirar sus tropas de la sección norte de un poblado que se considera a sí mismo como sirio, pero en los últimos años se ha encontrado en ambos lados de la línea fronteriza entre Israel y el Líbano diseñada por la ONU. La decisión provocó protestas de furiosos residentes, temerosos de que la movida dividida permanentemente a su unida comunidad.

La decisión es el último capítulo en la compleja historia de Ghajar, una aldea de sirios musulmanes alawis metida entre el Líbano y los Altos de Golán, ocupados por los israelíes. Tiene la intención de resolver una disputa que exacerbó las tensiones entre los dos países desde la guerra de Israel con militantes hezbolá hace cuatro años.

Negociaciones detalladas tendrán lugar en las próximas semanas sobre entregar la responsabilidad de la seguridad del norte de Ghajar, dominado por aldeas en el bastión de Hezbolá al sur del Líbano, a las fuerzas de paz en la Fuerza Interina de la ONU en el Líbano (Unifil). Al retirarse de un área que cubre la parte sur de la aldea solamente, Israel estará cumpliendo con una resolución de la ONU que terminó la guerra en 2006 y requería que las fuerzas israelíes se retiraran al sur de una “línea azul” entre Israel y el Líbano.

Como las fuerzas globales una y otra vez amenazan con imponer cambios a esta remota y ultrasensible aldea de 2200 habitantes, con sus interiores llenos de huertos frutales y bosques de olivos, montones de residentes se reunieron afuera del la oficina del consejo local mientras del oficial municipal Ahmad Khatib declaraba: “Una Europa civilizada destruyó el Muro de Berlín. Ahora la ONU está construyendo el muro de Berlín en Ghajar”.

Yigal Palmor, el vocero del canciller israelí, insistió en que no había “ninguna intención” física de dividir al pueblo, y que los residentes –la mayoría de los cuales han sido ciudadanos israelíes desde la ocupación de los Altos de Golan en 1967– no tenían nada que temer. “Esperamos preservar sus vidas diarias sin cambio alguno”, añadió.

Pero esas promesas no parece que vayan a satisfacer a los residentes, en ausencia de garantías directas o de una consulta. Khatib, el director del Consejo, afirmó: “Nos enteramos de esto por los medios. Si los israelíes se retiran, las Naciones Unidas vendrán para aquí y empezarán a construir un muro después de una semana o dos. Lo sabemos”. Y agregó: “La mezquita, el cementerio, la escuela y lo más importante, las casi tres mil hectáreas de tierra están en el sur”.

Muheeba Khatib, de 40 años y que vive en el norte de la ciudad, comentó que temía ser separada de su hija casada y de sus dos pequeños nietos, de los servicios de salud provistos por Israel y de los 400 árboles de duraznos y de los olivos que su familia cosechó durante años. Las tierras de labor están a siete kilómetros al este de la ciudad, pero sólo se puede llegar hasta allí por la vía sureña. Khatib, que viste como la mayoría de las mujeres del lugar una pollera larga pero que no tiene cubierta su cabeza, añadió: “Somos sirios, como mi padre y mi abuelo. Mientras que la ciudad sea mantenida unida, no tenemos problema en que sea de Siria, del Líbano o de Israel”.

En los años ’30, los residentes de Ghajar votaron por amplia mayoría ser parte de Siria y se mantuvieron así hasta la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel ocupó los Altos del Golán. A pesar de que la ciudad no fue inmediatamente ocupada, los dirigentes locales reclamaron a Israel que lo hiciera, en parte para refrendar su nacionalidad siria y su identificación común con el resto del Golán.

Después de que Israel retiró sus fuerzas del Líbano en 2000, la “línea azul” diseñada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pasó por la mitad de la localidad. Pero no había división física. En la guerra de 2006, las tropas israelíes se movieron hacia la parte del norte. Israel sufrió la presión libanesa e internacional para abandonar el norte de Ghajar. “Si lo hiciera, serviría muchísimo para restaurar la confianza”, dijo en agosto el coordinador especial de la ONU para el Líbano, Lord Williams, después de que se produjeran choques en otras partes de la frontera. El reclamo libanés por la sección norteña es en parte apuntalado por las sugerencias de que la aldea no había comenzado a expandirse hacia el norte hasta que sucedió la ocupación israelí.

Otro residente de Ghajar, Shehada Khatib, de 26 años, dijo que había trabajado durante cinco años en una panadería en la ciudad israelí de Kyriat Shimona: “Temo perder mi trabajo. Espero que no haya violencia, pero estamos dispuestos a sacrificar nuestras almas para que no se construya un muro. Si podemos mantener nuestra tierra y ponerla a trabajar, las cosas estarán bien”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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Imagen de Ghajar del 2009. Los habitantes protestaron por el retiro israelí porque temen quedar divididos.
Imagen: EFE
 
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