EL PAíS › CUARTA INDAGATORIA DEL EX MINISTRO MARIANO NARODOWSKI POR ESPIONAJE ILEGAL

Un pedagogo con poca memoria

El ex ministro de Educación dijo que no recuerda haber hablado con Ciro James, pero tampoco lo descarta. En sus dos teléfonos se registraron sesenta llamados con el espía. Por escrito dijo ser ajeno “al aparato de Inteligencia que se habría intentado construir”.

 Por Irina Hauser y Raúl Kollmann

En una nueva indagatoria en la causa del espionaje, el ex ministro de Educación porteño Mariano Narodowski le dijo al juez Norberto Oyarbide que no recuerda haber hablado por teléfono con Ciro James, pero que tampoco descarta haberlo hecho. Esa fue su explicación ante la reciente aparición de datos que volvieron a complicar su situación en el expediente: uno de sus celulares tenía 45 llamadas registradas con el espía durante 2008, algunas en horas de la noche, y otro 14. En el escrito que presentó ante el juez, el ex ministro asegura además que “no existe punto de contacto entre mi actuación como ministro de Educación del Gobierno de la Ciudad y el aparato de Inteligencia clandestino que se habría intentado construir en un área de gobierno que nada tiene que ver con la educación”. Lo más llamativo de la frase no es que niegue su responsabilidad, sino que reconozca que se habría intentado armar una red de espionaje.

Narodowski reitera en el texto que su “versación específica es en cuestiones pedagógicas” y que era ajeno a la contratación de personal. “Es absurdo esconder a un espía en la unidad ministro”, repite al tiempo que deja abierta la puerta para llegar a Andrés Ibarra, el ex secretario del área que sí tenía bajo su responsabilidad la política de recursos humanos. Ibarra, ex gerente de Boca Juniors, es un hombre del riñón del jefe de Gobierno, Mauricio Macri.

Desde su primera declaración hasta hoy, Narodowski varió ligeramente su versión sobre el presunto vínculo con James: antes decía que no tenía trato directo con él, pero la aparición de más de medio centenar de llamadas ida y vuelta entre sus respectivos teléfonos celulares lo pusieron en un brete. El ex ministro nunca negó la contratación de James, ya que lleva su firma, pero la atribuyó a una recomendación de funcionarios de la Universidad de La Matanza, que a su vez lo niegan. En su nueva indagatoria, Narodowski dijo que seguramente todas las comunicaciones se debían a cuestiones que “demanda el ejercicio de las tareas encomendadas”. Todos los asesores, dijo, tenían su número de celular.

Para justificar que no recuerda haber hablado con James, dijo que es posible que algunos llamados no los haya atendido él, sino sus secretarios, Rafael Reboledo y Luján Báez. En ese sentido, alegó que en su etapa de funcionario los dos celulares a su nombre muestran más de 28 mil llamadas entre 2008 y 2009. “La magnitud de las comunicaciones tornaba imposible para un ministro de Educación atenderlas o responderlas por sí mismo”, fundamentó.

Lo que no termina de explicar –que es el meollo de la cuestión– es qué trabajo concreto hacía James, quien supuestamente actuaba como asesor legal, pero no hay ninguna constancia documentada de esa actividad. Ni escritos ni dictámenes ni nada. Lo que también dijo es que tenía “condiciones” como para cumplir el rol de asesor. Narodowski, de todos modos, volvió a apuntar a la ex jefa de Gabinete del ministerio, Roxana Barroso, como la persona que supervisaba al espía. Ella también tiene cita con el juez. Barroso, en su momento, dijo que el joven espía asesoraba sobre asuntos legales relativos al personal, como licencias y ausentismo. Cobraba 6000 pesos por mes.

Tanto el juez Oyarbide como la Sala I de la Cámara Federal sospecharon desde un comienzo que la contratación de James en Educación era una forma de enmascarar y retribuir su verdadera labor como agente de Inteligencia. Su incorporación, como consta en la causa, se produjo justo una semana después de iniciada la pinchadura telefónica a Daniel Leonardo, el cuñado del jefe de Gobierno, Mauricio Macri. La Cámara concluyó también que la presencia del espía en el ministerio era parte del armado de una estructura de Inteligencia ilegal del gobierno porteño.

El juzgado detectó los llamados con James (entrantes y salientes) mientras hacían un análisis de los números con los que hablaban el espía y el ex jefe de la Policía Metropolitana, Jorge “Fino” Palacios, procesados y detenidos como miembros de una asociación ilícita dedicada al espionaje. Uno de los celulares que usaba Narodowski pertenece al gobierno porteño y otro es personal. En ambos aparecen llamadas con James entre febrero de 2008 y marzo de 2009. Son 45 comunicaciones y 25 llamadas fallidas en el primero; y 14 en la segunda línea. Según la ubicación de las antenas, Narodowski habría hablado con James algunas veces desde su propia casa. Por ejemplo, en septiembre de 2008. El ex ministro insistió en que “debió obedecer a trámites propios de sus tareas de asesoramiento”.

“No recuerdo haber atendido o respondido en forma personal la gran mayoría” de las llamadas, sostuvo el ex ministro, pero –añadió– “me consta que se intercambiaron a partir de la presentación de James como un abogado de la Universidad de La Matanza que quería ser contratado como asesor en el Ministerio de Educación”. De ahí que dice que supone que si hablaron fue por razones atinentes al trabajo, aunque sostuvo que ni siquiera tenía registrado el número de James en sus aparatos, y que debían aparecer en el visor sin identificación. Cuando le preguntaron cómo explicaba varios contactos telefónicos después de las diez de la noche, dijo que siempre trabajaba hasta tarde, incluso fines de semana, y que eso lo corroborarían las más de 4000 llamadas nocturnas que arrojan sus líneas de teléfono.

A mitad de año, la Cámara Federal le dictó falta de mérito a Narodowski, con el argumento de que no había suficientes pruebas que lo comprometieran. Oyarbide lo había procesado por encubrimiento. Ahora, si la imputación avanza, podría ser acusado de integrar la organización de espionaje. La semana próxima, la Cámara de Casación podría comenzar a resolver los planteos pendientes de Macri: la recusación del juez y su procesamiento.

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Mariano Narodowski reiteró que todos sus asesores tenían su teléfono celular.
Imagen: Rafael Yohai
 
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