EL MUNDO › INVESTIGADORES SEñALAN CIERTA RELACION ENTRE EL ESTADO MENTAL DEL ATACANTE DE ARIZONA CON SU POSICION IDEOLOGICA

EE.UU. ante un síntoma de violencia política

El entorno de Gabrielle Giffords denuncia que la congresista demócrata sufría amenazas y que integraba una lista que el movimiento ultraderechista Tea Party confeccionó con “los enemigos” a batir en las pasadas legislativas.

El ataque de Arizona, en el que murieron seis personas y resultó herida de gravedad la congresista Gabrielle Giffords, abrió el interrogante de si se trata de una nueva fase de violencia política en la historia de Estados Unidos. La representante demócrata del distrito de Tucson se encuentra en estado crítico tras haber recibido el sábado un disparo en la cabeza; ayer experimentó avances leves. La policía confirmó que el atacante es Jared Lee Loughner, mientras que los investigadores descartaron que exista un cómplice y trabajaban en el caso para revelar el móvil del ataque.

Loughner tiene 22 años y permanece detenido desde el mismo momento del atentado del sábado. Además de la legisladora, hirió a otras 19 personas. Seis de ellas murieron. Entre las víctimas se cuenta una nena de nueve años, un juez federal y una colaboradora de la funcionaria. El hecho conmocionó a la población de Estados Unidos, que se pregunta si no están siendo testigos de un nuevo período de violencia tal como no se veía desde los asesinatos de la década de 1960, enmarcados en la lucha por los derechos civiles y la guerra de Vietnam.

El FBI descartó la hipótesis de la existencia de un cómplice. Los investigadores lograron contactar al hombre sospechoso de serlo. Se trata de un taxista que trasladó a Loughner hasta el lugar de los hechos. Sin embargo, la policía descartó su participación en el hecho. Si bien el primer móvil del ataque que surge de la investigación del FBI hace hincapié en la inestabilidad psicológica del atacante detenido, los avances en los trabajos empezaron a plantear cierta relación entre el estado mental de Loughner con su posición ideológica y política, que sería contraria a la de Giffords.

El primero en ratificar la hipótesis de la intolerancia política fue el sheriff del condado de Pima, Clarence Dupnik. En conferencia de prensa, opinó que la congresista era blanco principal del tiroteo, organizado según consideró con el objetivo de atacarla. “Loughner no tiene problemas mentales, pero sí una personalidad inestable y eso lo hace más susceptible de caer en la intolerancia”, consideró. El sheriff confirmó que el detenido cuenta con un prontuario de denuncias por amenazas de muerte, aunque ninguna fue dirigida a Giffords (ver aparte).

Por su parte, el FBI está investigando si el joven detenido es el mismo que publicó en YouTube un video en el que acusa al gobierno de Barack Obama de controlar las mentes de los ciudadanos y repudia sus leyes. El apellido del detenido y del autor del audiovisual en el sitio de Internet coinciden. “Nos hemos convertido en una meca para el prejuicio y la intolerancia”, sostuvo Dupnik respecto de Arizona, el estado norteamericano protagonista del último año de gestión gubernamental debido al debate sobre la inmigración ilegal.

Giffords representa desde enero a Arizona en el Capitolio y se ocupa, entre otros temas, de la inmigración, motivo que provocó tensiones políticas en ese estado durante el último año. El ataque sucedió tres días después de la asunción de Giffords como legisladora reelecta. Personas del entorno de la legisladora aseguraron que hubo amenazas en su contra por su posición moderada respecto del conflicto. Su apoyo a la reforma de salud de Obama también le valió destrozos en su oficina. La mujer, de 40 años, integraba una lista que el movimiento ultraderechista Tea Party confeccionó con “los enemigos” de la política estadounidense demócrata que había que batir en las elecciones legislativas de noviembre pasado.

Un amigo de la congresista atacada confesó a la prensa estadounidense que la mujer estaba preocupada: “Gabby me dijo que estaba preocupada por el crecimiento de la violencia en Arizona y que la tenía muy mal que Sarah Palin (la referente del Tea Party) la tuviera en la mira”. Giffords es considerada una política moderada.

Mientras, el equipo de médicos que operó a Giffords, que se encuentra en estado crítico, comentó que la bala le atravesó la cabeza y se mostraron optimistas respecto de su recuperación. Los primeros tests demostraron que el cerebro responde.

La policía estadounidense reveló ayer que durante los primeros tres meses de 2010 se registraron 42 denuncias por amenazas contra miembros del Capitolio, casi el triple de casos reportados en 2009. Debido al ataque, la Cámara de Representantes postergó los debates que tenía previstos dar en esta semana. Entre ellos, figura la votación prevista para el miércoles próximo para revocar la reforma de salud.

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Cientos de personas realizaron vigilias en la puerta del hospital donde permanece internada Giffords.
Imagen: AFP
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