EL MUNDO › EE.UU. SOSPECHA QUE EL SOLDADO FILTRO LOS CABLES A WIKILEAKS

A Manning lo cambian de prisión

 Por Rupert Cornwell *

Desde Washington

El soldado Bradley Manning dejó su pequeña celda en la prisión de los Marine Corps en Virginia y partió ayer para una detención de largo tiempo en Kansas, también en Estados Unidos. El Pentágono trata de minimizar la profunda controversia que provocó que se supiera el maltrato al que fuera sometido Manning, convirtiéndose en una mancha en la administración de Barack Obama.

La transferencia del soldado Manning, sospechado de filtrar miles de cables clasificados al sitio web Wikileaks, del calabozo de Marine en Quantico (Virginia), donde estuvo detenido desde junio pasado, a la principal prisión del ejército en Fort Leavenworth fue rápidamente anunciada por los altos funcionarios del Departamento de Defensa el martes a la noche. En los últimos meses, las duras condiciones de la detención del soldado Manning generaron desconcierto y un creciente enojo en Estados Unidos y el mundo. El joven, de 23 años, no fue todavía condenado por ningún delito y faltan meses para que empiece el juicio.

Públicamente el Pentágono sigue insistiendo en que no se han cometido errores, a pesar del confinamiento del soldado en una celda de 1,80 por 3,60 metros, desnudo, y con un régimen de vigilancia las 24 horas. Las condiciones estaban en “conformidad con las reglas legales y regulatorias en todos los aspectos”, dijo recientemente el consejero general del Pentágono, Jeh Johnson.

Pero los críticos en el país y en el extranjero no estaban de acuerdo. En las últimas semanas, Amnesty International y el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura han hablado del tema, este último haciendo una crítica sin precedentes a Estados Unidos después que le fuera negado el acceso al soldado Manning en Quantico. En un ataque virulento “off the record” en marzo, el entonces vocero del Departamento de Estado, PJ Crowley describió el tratamiento al soldado Manning como “ridículo, contraproducente y estúpido”. Este lenguaje le costó a Crowley su puesto, pero también forzó a un desconcertado Obama a salir en defensa del Pentágono durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

Ayer, Amnesty prometió mantener la presión. “Estaremos vigilando muy de cerca el trato que le dan”, dijo en una declaración Susan Lee, la directora del grupo de derechos humanos en Estados Unidos. Hasta que tal afirmación tenga lugar, “no es posible saber bajo qué restricciones estará en el nuevo centro de detención”. El abogado del soldado Manning, David Coombs, escribió en su blog: “La defensa espera que el cambio de Fort Leavenworth resulte en un mejoramiento de las condiciones de detención de Manning”.

La gota de agua que rebalsó el vaso puede haber sido una carta que debe aparecer en el próximo número de The New York Review of Books, firmada por casi 300 especialistas legales de Estados Unidos y extranjeros. Denuncia el tratamiento de Manning como una violación a la Octava Enmienda de la Constitución de Estados Unidos sobre “castigo cruel e inusual”, y en la garantía de la Quinta Enmienda contra el castigo sin juicio.

Como un ex profesor de ley constitucional –señala–, Obama especialmente debía estar consciente de esos peligros: “La cuestión ahora es si su conducta como comandante en jefe cumple con los niveles fundamentales de decencia”.

También da una descripción gráfica de cómo estuvo detenido Ma-nning en Quantico, encerrado solo en su celda durante 23 horas por día: “Durante la hora restante, puede caminar en círculos en otra habitación, sin otros prisioneros presentes. No le está permitido dormitar o relajarse durante el día, y debe responder a la pregunta ‘¿Está OK?’” verbalmente y afirmativamente cada cinco minutos.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12 Traducción: C.D.

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Manning estuvo en aislamiento total.
 
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