EL MUNDO › UNA LEY HEREDADA DE LA DICTADURA DEL HOY ENCARCELADO FUJIMORI

El lucro educativo en Perú

Al igual que en el modelo chileno, gracias a la política neoliberal proliferaron los colegios y las universidades privadas, a la vez que el Estado abandonó los establecimientos públicos. La educación se volvió un negocio.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

“Educación pública gratuita y de calidad”, coreaban los estudiantes y maestros peruanos reunidos el pasado jueves frente a la embajada de Chile en apoyo a los estudiantes de ese país. La consigna expresaba la solidaridad con las demandas del movimiento estudiantil chileno, pero reflejaba también una exigencia central frente a la situación de la educación peruana, marcada en los últimos años por un proceso de privatización y deterioro de la calidad educativa.

“Lo que está pasando en Chile está teniendo impacto en el Perú porque genera conciencia entre los estudiantes respecto de la crisis de un modelo educativo como el chileno, que por años nos han dicho que es el modelo a seguir y que es muy similar al peruano”, le dijo a Página/12 Allin Monteza, presidente de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP). Monteza, de 27 años, es graduado en Sociología y estudia Derecho en la Universidad Nacional de Cajamarca, región ubicada al norte del país.

Al igual que el modelo chileno, en el Perú se permite el lucro en la educación. Esta medida se dio en la década de los ’90 durante la dictadura neoliberal del hoy encarcelado Alberto Fujimori y ha producido una proliferación de colegios y universidades privadas, la mayoría de muy mala calidad, mientras las escuelas públicas han enfrentado el abandono del Estado.

“La educación ha dejado de ser un derecho y se ha convertido en un negocio. El lucro en la educación ha deteriorado la calidad educativa en todos los niveles. La gran mayoría de colegios y universidades privados tienen un nivel muy bajo, solamente les importa tener ganancias y nadie los controla”, señaló a este diario el profesor Renee Ramírez, secretario general del Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep), que agrupa a unos 300 mil maestros.

Un funcionario del Ministerio de Educación nos comentó que la educación privada “se ha convertido en tierra de nadie, las escuelas privadas hacen lo que quieren y sacrifican la calidad de la enseñanza para aumentar sus ganancias. Hemos encontrado un ministerio sin capacidad de supervisar el funcionamiento de las escuelas”. El funcionario aseguró que el nuevo gobierno “adoptará los cambios necesarios” para cambiar esta situación.

Estudiantes y maestros califican como positivas las primeras medidas del nuevo gobierno de Ollanta Humala, que asumió en julio, en el terreno de la educación: un aumento del 15 por ciento en su presupuesto, la anulación de la cuestionada municipalización de las escuelas públicas que impulsó el ex presidente Alan García y la anunciada prioridad en la atención al sector rural y a las zonas más pobres, históricamente postergados. Pero exigen otras acciones, como la derogatoria de la ley fujimorista que permite el lucro en la educación. El gobierno hasta ahora no se ha pronunciado sobre esta ley.

“La derogatoria de esta ley es un tema pendiente que nosotros vamos a plantear en los diálogos que tendremos con el gobierno. Si no se termina con el lucro en la educación, eso sería una razón para las protestas de los maestros y estudiantes”, dice el secretario general del sindicato de maestros. “Este tema (el lucro en la educación) tiene que ser tratado y lo vamos a poner en la agenda del ministerio”, reveló a este diario la ministra de Educación Patricia Salas.

Otro problema es la gratuidad de la educación pública, que en los hechos no se respeta. Según la ley, los colegios y universidades estatales son gratuitos, pero en la práctica los alumnos terminan pagando por una serie de conceptos, que en las escuelas van desde la compra de libros hasta aportes para mejorar la infraestructura de los colegios, y en el caso de las universidades se incluyen pagos por derecho de ingreso o matrícula, aunque su costo es significativamente menor que el de las universidades privadas de prestigio.

–¿La situación de la educación peruana enfrenta problemas similares a lo que sucede en Chile, en el Perú también pueden estallar las protestas? –se les pregunta a los principales dirigentes de los estudiantes y de los maestros.

–En el Perú hay razones para una protesta estudiantil como la que se está dando en Chile. Si aquí no se ha dado una movilización de protesta es porque en el Perú el movimiento estudiantil, al igual que otras organizaciones sociales, se ha debilitado por la dura represión durante la guerra interna y la dictadura fujimorista, en la que fuimos perseguidos y tuvimos desaparecidos. Además, el modelo neoliberal que se impuso en el país trajo el individualismo, la despolitización de los jóvenes. Estamos recuperando las fuerzas, recuperando nuestras bases, y estamos preparando marchas estudiantiles con demandas puntuales, como la derogatoria de la ley de lucro en la educación, una ley que haga realidad en los hechos la gratuidad de la enseñanza pública, la duplicación del presupuesto para la educación, una nueva ley universitaria que les otorgue mayor participación a los estudiantes en el gobierno de las universidades y el rechazo al alza del pasaje universitario –responde el dirigente estudiantil Allin Monteza.

El profesor Renee Ramírez coincide en que “existen razones” para una protesta estudiantil, pero considera que la expectativa de cambio que ha despertado el nuevo gobierno –que tiene un 70 por ciento de apoyo– “es un freno” para que eso ocurra en estos momentos.

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La expectativa de cambio que representa Humala frena el surgimiento de un movimiento como el chileno.
 
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