EL MUNDO › LUEGO DEL FRACASO DE LA NEGOCIACION, EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL CHILENO VOLVIO A LA CALLE

La respuesta oficial fue la represión

La represión de los carabineros ocurrió en diferentes puntos de Santiago y con un nivel de violencia no visto en las casi cuarenta marchas que se han desarrollado desde que comenzaron las movilizaciones hace cinco meses.

 Por Christian Palma

Desde Santiago

El día se encendió temprano con el quiebre de la mesa de diálogo entre el gobierno y los estudiantes en la víspera y las numerosas barricadas que colorearon la mañana santiaguina en un indicio de lo que vendría más tarde en una nueva marcha, esta vez no autorizada, desde plaza Italia a La Alameda, la principal calle de la ciudad.

En el frente de la Universidad de Chile, a pasos de La Moneda, los estudiantes bloquearon el tránsito con una gran fogata que provocó la acción inmediata de Carabineros que estaban atentos para entrar en acción.

La negativa de la Intendencia Metropolitana para autorizar la marcha permitió que la policía uniformada tuviera carta abierta para reprimir cualquier acción que significase reunirse y movilizarse en masa por la avenida que conecta las universidades Católica, de Chile, el Instituto Nacional (colegio emblema de los secundarios) y el Palacio de Gobierno.

A esa hora, la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y vocera de los universitarios, Camila Vallejo, señalaba en su cuenta de Twitter que “el gobierno es el culpable por negarse a todo, pedimos permiso para marchar y no lo dan, pedimos educación gratuita y tampoco. Qué pretenden”. Más tarde, la dirigente agregó que “después de cinco meses movilizados seguimos con más de lo mismo y continúa la represión más brutal que nunca. Es muy irresponsable reprimir sin provocación alguna. El gobierno debe asumir”.

Señaló además que “no queremos más violencia en el país, el gobierno nos golpea con guanacos (carros hidrantes) y privatizando nuestra educación”. Su reclamo se sumó al llamado que hizo para que al final del día se retomaran “los cacerolazos”. “Hacemos un llamado a ‘cacerolear’ en todo Chile contra la intransigencia y represión del gobierno”, dijo. (Anoche los cacerolazos se hicieron sentir con fuerza en todo el país.)

Alrededor de las 11, Camila Vallejo, junto a un grupo de dirigentes y estudiantes que sostenían un lienzo que señalaba “Unidos Con + Fuerza”, fueron detenidos por un carro hidrante, dando fin a la marcha apenas comenzada.

Tras ello, las escaramuzas y enfrentamientos entre estudiantes y carabineros se registraron en diferentes puntos de Santiago y con un nivel de violencia y represión no vistos en las casi 40 marchas que se han desarrollado desde que comenzaron las movilizaciones hace 5 meses. Hubo saqueos y desmanes, hay que decirlo, pero no son atribuibles en exclusiva al movimiento estudiantil.

El aire se hizo irrespirable. Los vendedores ambulantes vendían limón para contrarrestar el efecto de los gases. Los ojos rojos de los transeúntes, la tos y los pañuelos aparecieron al tiempo que diversos jóvenes a rostro cubierto atacaron con palos, piedras y pintura a los ve-

hículos policiales. Giorgio Jackson, el presidente de la Universidad Católica, se sumaba a las críticas que a esa hora se multiplicaban en las redes sociales: “¡Se llevan detenidos y reprimen a estudiantes que bailan en la vereda...esto es impresentable!”.

Al menos eso sucedió en La Alameda. Mientras un grupo de jóvenes bailaba y tocaba tambores, cerca de La Moneda, las fuerzas especiales de Carabineros los echó con agua y gases. El ánimo se enardeció. El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, defendía el proyecto de ley denominado “antitomas” que busca sancionar a quienes tomen en forma violenta edificios, tanto públicos como privados, así como realicen saqueos y desórdenes públicos.

“Estamos seguros de que representamos a la gran mayoría de chilenos y chilenas. Aquellos que saqueen con fuerza y violencia un pequeños almacén, un establecimiento educacional, un hospital, una iglesia, están cometiendo un delito”, decía por TV.

A esa hora Luis Narváez, periodista de Chilevisión, era detenido junto a su camarógrafo cuando intentaban sacar imágenes de la actuación de Carabineros. El balance a media tarde de la Intendencia estimó en 132 los detenidos (principalmente menores de edad); 25 policías y 5 civiles lesionados, calificando además de “irresponsables” a los dirigentes que llamaron a la marcha.

En este escenario, planteado por los dirigentes que buscan un sistema de educación estatal gratuito, sin fines de lucro, de calidad y que generó cohesión social, el sociólogo y académico de la Universidad de Chile Manuel Antonio Garretón señaló a Página/12 que “la fuerza de las demandas fue tan grande que el gobierno presentó como respuestas distintos programas y proyectos que consideraron hasta un cambio de ministro, pero no entendieron la naturaleza central, que más que mejorar uno u otro aspecto, es cambiar el modelo educacional. El gobierno no ha entendido esto”, sostuvo.

Además, concluye sobre el problemático conflicto “ante eso, el gobierno ha realizado dos cosas: por un lado, un discurso muy duro, de descalificación del movimiento, intentando un desgaste que no se ha producido hasta ahora y, por otro lado, cambiando su oferta de acuerdo a la presión que ha tenido el movimiento. Ahora nos encontramos frente a un punto muerto cuando se tocó el tema de la gratuidad, donde el gobierno ha señalado que no dará un paso atrás”.

Por ahora los estudiantes están firmes en su postura, No se sentarán a la mesa de diálogo mientras el gobierno no dé señales claras de avance.

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Carabineros a caballo dispersan una marcha tras el quiebre del diálogo entre los estudiantes y el gobierno.
 
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