EL MUNDO › EL PRESIDENTE DE URUGUAY, JOSE MUJICA, HABLA DE ARGENTINA, EL MERCOSUR Y LA OPOSICION

“Somos dialoguistas hasta el hartazgo”

En esta entrevista, el mandatario uruguayo habla de las dificultades internas para consensuar políticas de Estado, las disputas comerciales con Argentina y las difcultades para avanzar con el proceso de integración regional.

 Por Mauricio Cavallo y Raúl Legnani *

El presidente de la República de Uruguay, José Mujica, expresó que la madre de todos los defectos en Uruguay es que su sistema político vive en “permanente” campaña electoral y en ese escenario el pensamiento dominante es que “es mejor cuanto peor le vaya al gobierno, porque en realidad no les importa la gente”.

–Comienza el tercer año de su gobierno. Usted ha dicho que es el año bisagra de las grandes concreciones. ¿Qué planes o proyectos deben ponerse en marcha para lograr ese objetivo?

–Hay un poco de mitología en la manera de ver las cosas y yo no les voy a llevar el apunte a quienes piensan así. Estuve sacando las cuentas de lo que perdió el Uruguay, no es un cálculo estrictamente económico, pero hay apreciaciones bastante serias. Los cinco años que estuvimos con el puente general San Martín cerrado han sido como si nosotros hubiéramos pagado la empresa Botnia. Son esas pérdidas que no se pueden cuantificar concretamente, pero que son acumulativas. Aquí, los cracks no se dan cuenta de que la Argentina tiene una crisis de carácter fiscal y no económica, de disponibilidad de dólares, porque no tiene crédito fiscal y tiene una serie de ajustes internos. En el momento en que nosotros discutimos con Argentina nada más y nada menos que un tratado que nos impone el G-20, que lo debimos haber discutido hace dos o tres años y no lo hicimos; ahora, con todas las dificultades que tenemos y en plena temporada turística, hay unos talentosos del Uruguay que se dicen herreristas, pero que no leyeron a Luis Alberto de Herrera, que nos piden poco menos que le declaremos la guerra a Argentina, como si todo esto fuera una changa fácil, y no contabilizan todo lo que hay para perder. Tampoco ayudan en nada, porque no quieren arreglar nada, sino que cuanto más crisis, mejor, para joder a este gobierno. Hay algunos que se meten en el arreglo de la enseñanza de buena fe, pero otros, y lo dijeron, que era para después cobrarle al gobierno lo que no pueda hacer; entonces no interesa la enseñanza, sino el escándalo político. El gran defecto que tiene el Uruguay, la madre de todos los defectos, es que tiene un sistema político que vive permanentemente en campaña electoral, más allá de las declaraciones. Sólo en el Uruguay se pudo lograr que todos los intendentes, de todos los sectores políticos, llegaran a un acuerdo con el gobierno luego de tejerlo por un año, y al final logramos hacer un acuerdo histórico por la patente única. Pero la mayoría de esos intendentes pertenecen a los partidos tradicionales, pero no los acompañaron, al contrario. ¿Cómo se llama esto? Este es el obstáculo mayor que tiene el Uruguay y no los versos que se hacen. Se preocupan por el escenario electoral para poder ganar; entonces, cuanto peor le vaya al gobierno y más obstáculos, mejor, porque no importa la gente.

–¿Y la izquierda no hizo algo de eso, desde la oposición?

–Tal vez. Por eso dije el sistema político en su conjunto, y cargo con las que tengo que cargar, pero hasta cuándo, porque tuvimos intenciones de dar vuelta la torta. De entrada ofrecimos a la oposición que ocupara lo que nunca nos habían ofrecido a nosotros, y lo cumplimos. Así integramos el Tribunal de Cuentas y la Corte Electoral. Tratamos de ser dialoguistas hasta el hartazgo, hasta nos pasamos. Pero antes de mandar el mensaje al Parlamento sobre la memoria y balance anual, en el Honorable Directorio del Partido Nacional estuvieron discutiendo de matarnos, aunque luego decidieron esperar. Acordaron posponerla. ¡Claro!, todavía no habían leído el mensaje que les había mandado el presidente. ¡Es horrible, es espantoso! De todas maneras, hay gente a la que le tengo que agradecer, porque vinieron a dialogar, no por nosotros, sino preocupados por los problemas del país. Es decir, las cosas nunca son absolutas, hay gente que tiene preocupación, y los han relajado y dicho de todo. Es difícil poder construir políticas nacionales medianamente duraderas, y de eso somos responsables todos los uruguayos. Por lo visto no lo podemos superar, sepámoslo, no lo disimulemos. Cualquier solución que aportemos estará mal.

–¿Entonces, educación y el impulso del ferrocarril serán dos de los temas centrales de los próximos años?

–En cuanto a educación ya me dijeron que no le van a dar autonomía a la UTU, porque en el Parlamento precisa una mayoría muy grande; de todas maneras, estoy empecinado en darle mucho vuelo. Apoyamos la creación de una universidad tecnológica que dará resultados dentro de quince años, es un trabajo de largo plazo que el país precisa. Si queremos construir un país productivo tenemos que mejorar cada vez más el mundo de los oficios y de las calificaciones que tienen que ver con la producción material. Porque llega un momento en el cual para que la inversión sea posible tiene que haber gente. Ahora hay un problema de calificación acelerada de mucha gente, esto es una limitante que tiene el Uruguay y a eso hay que darle prioridad. No pretendemos que se transforme en una formación integral, sino dar una herramienta para defenderse mejor en la vida. Es parte de la política de equidad. Porque con un oficio podés cobrar más el trabajo de tus manos. Pero a la vez tenemos que apuntar al conocimiento acumulativo, para toda la vida. Creo que de vez en cuando tendrán que venir los años sabáticos en todas las profesiones, para poder ponerse a punto, porque los cambios son vertiginosos. Tenemos que sacar el ferrocarril y lo vamos a poner en marcha en el ramal que une Rivera con Brasil.

–¿Y la seguridad ciudadana, presidente?

–Estamos trabajando, seguramente no ha tenido los logros que hubiéramos querido, pero estamos trabajando muy bien, porque comprometimos muchos recursos, intentamos cambios policiales, estamos apretando las tuercas. Pero no nos comemos la pastilla de que este es un problema meramente represivo; ahora, tampoco nos comemos la pastilla de que una vez que el nene se desató, no lo vas a parar con mimos. Ninguno de los extremos.

–¿Entonces cuál es el camino del medio?

–Tenemos que trabajar en la prevención un tanto coercitiva a través de un instrumento eficaz, es decir, quien la hace la paga. Pero por otro lado también están lo educativo y la condición social.

–Además de las trabas a los bienes uruguayos impuesta por Argentina, ahora también se anunciaron para los servicios. ¿Qué opina?

–Puede haber a los servicios particularmente originarios en zona franca, pero todavía no podemos cuantificar eso. Me preocupa todo lo que pueda ser pérdida económica. Me preocupa todo lo de Argentina, porque las relaciones comerciales, los productos que vendemos son importantes, pero más importante es la cuenta de servicios y la inversión inmobiliaria que viene atrás de cada una de ellas. Pero la inversión inmobiliaria comenzó a temblar, al menos en Maldonado...Y es bastante lógico por el peso de lo que está pasando en el mundo y también por un poco de chucho de que los vayamos a abandonar, cosa que no será así, pero no tienen por qué creerle a los gobiernos, sino constatar hechos.

–En virtud de las dificultades comerciales con Argentina, ¿no se ha pensado en firmar un Tratado de Libre Comercio con otros países de fuera de la región?

–Los TLC no caminan. Pero que afuera vamos a tener que firmar cositas que no se llaman TLC, no tengan ninguna duda. Ya lo estamos haciendo, porque tenemos acuerdos comerciales. El TLC es un acuerdo muy moderno y complicado.

–Los problemas en el Mercosur parece que no tuvieran solución, porque cuánto hace que se habla de las asimetrías o del Arancel Externo Común, por ejemplo...

–Si lo constriñéramos a la dimensión del Mercosur, sería para llorar. Pero cuando miramos el mundo y vemos lo que está pasando en Europa, que lleva mucho más tiempo, entonces llegamos a que los fenómenos de integración son complicados, ¡eh! Tenemos una agenda de problemas que no son sólo comerciales, sino de otro tipo, por ejemplo llevar adelante la canalización del río Uruguay. Esperamos que en septiembre se defina la licitación para el dragado del canal de Martín García, que para nosotros es muy importante. Tenemos una obra trancada en el puerto de Nueva Palmira. Es decir, como decía Martín Fierro: “Nunca se acaban los males”.

* De La República de Uruguay. Especial para Página/12.

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“Nos piden poco menos que le declaremos la guerra a Argentina, como si fuera fácil.”
Imagen: AFP
 
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