EL MUNDO › MATTHEI, PARISI Y ENRIQUEZ APUESTAN A UNA SEGUNDA VUELTA

Pelean por llegar al ballottage

Franco Parisi, dueño de un discurso populista, ha estrechado las distancias, soplándole en la nuca a Matthei y quitándole a Enríquez-Ominami muchos votos de los que consiguió en las elecciones pasadas, cuando logró el 20 por ciento.

 Por Christian Palma

Desde Santiago

Se tienen fe. Al menos para conseguir pasar el ballottage el 15 de diciembre, si es que Michelle Bachelet no se impone en primera vuelta como indican algunas encuestas. Se trata de la candidata de la derecha, Evelyn Matthei, y de la opción independiente, Franco Parisi, quienes solicitaron a la Intendencia Metropolitana permisos para realizar actos masivos el próximo domingo tras conocerse los resultados de la elección presidencial. El comando de Bachelet, ya gestionó la autorización legal para celebrar en la calle junto a sus adherentes.

La información la proporcionó ayer el intendente metropolitano, Juan Antonio Peribonio. “Específicamente hay permisos solicitados por parte de los candidatos presidenciales Evelyn Matthei, Michelle Bachelet y Franco Parisi. Hasta ahora son las solicitudes que han ingresado en la Intendencia”, declaró.

La autoridad agregó que “existen varios candidatos que han solicitado algunos permisos, especialmente para la tarde del día domingo. Esos se están evaluando en este momento por parte de Carabineros y también del Ministerio de Transportes para ver si algunos de estos permisos incluye o involucra cerrar algunas calles. Por el momento no hay ninguna solicitud por la Alameda (la principal calle de Santiago). Pero todavía queda tiempo para que ingresen otras solicitudes”, dijo.

Según los últimos sondeos realizados en Chile, la candidatura de Evelyn Matthei se quedó estancada (antes que ella hubo dos candidatos que fueron bajados por su propio sector) y no superaría el 20 por ciento. De hecho, algunos expertos pronostican que podría ser la peor elección de la derecha en 50 años, incluso por debajo del 24 por ciento que obtuvo Arturo Alessandri en 1993, cuando la Concertación ostentaba el poder político en Chile tras el regreso de la democracia.

Por otra parte, Parisi, dueño de un discurso populista, cercano a la gente y muy crítico del modelo –que él defendió a rajatabla, de hecho trabajó en el programa de gobierno de Sebastián Piñera–, pero carente de una base sólida que realmente dé para pensar en un buen gobierno, ha estrechado las distancias, soplándole en la nuca a Matthei y quitándole a Marco Enríquez-Ominami (ME-O) –el ex niño terrible de la política chilena– muchos votos de los que consiguió en las elecciones pasadas cuando logró el 20 por ciento.

Sin embargo, después de un ataque despiadado de Matthei (quien es hija de un general de la Fuerza Aérea que estuvo con Augusto Pinochet en la Junta Militar y quien no ha negado jamás su pasado pinochetista) a Parisi, acusándol, de no pagar los sueldos a sus trabajadores y de lucrar con la educación por ser dueño de dos colegios, la inmediatez y popularidad del independiente se vio seriamente afectadas.

En ese río revuelto, renació la opción de ME-O, quien no pierde las esperanzas de pasar a segunda vuelta. Si las encuestas no fallan, Bachelet debería ser la próxima presidenta de Chile. En ese escenario, el segundo lugar es clave para los demás candidatos con miras a las elecciones del 2017. Sin embargo, para la derecha, obtener un tercer lugar significaría el fin del sector como se conoce hasta ahora, tanto en su carga valórica, económica y, por sobre todo, por la herencia –que por más que traten de tapar con un dedo– les dejó Pinochet.

Pero esto no es más que política-ficción. La verdad se sabrá el domingo. Certezas hay pocas, pues será la primera elección presidencial que se realizará con voto voluntario, lo que podría significar una alta abstención. Los sondeos calculan que sólo acudirán a las urnas el 60 por ciento del electorado, algo así como 7 millones y medio de personas.

Por esa razón, los comandos y el propio gobierno de Sebastián Piñera han llamado a votar, según sus propios intereses. “Los quiero invitar a ir a votar masivamente por la Nueva Mayoría, queremos ganar en primera vuelta, porque tenemos mucho que hacer... Chile necesita de colectividades modernas, abiertas a nuevos liderazgos, fuertes y democráticas”, dijo Bachelet al cerrar su campaña el jueves.

Matthei, por su parte, aprovechó su último día de campaña para reiterar las críticas a Bachelet e instar a votar por su opción: “Si usted le pregunta a la inmensa mayoría de los chilenos si está mejor ahora o hace cuatro años, estoy segura de que la inmensa mayoría va a contestar que está mejor”, dijo en alusión a la gestión de Piñera, su ex jefe.

Marco Enríquez-Ominami aprovechó para reiterar los conceptos claves de su aventura presidencial: el “cambio”, representado por él, y el “casi cambio” que, a su juicio, representa Bachelet. Aseguró que su momento “es ahora y no el 2017”.

Finalmente, Franco Parisi, fiel a su estilo, sostuvo que “Chile va a cambiar cuando ustedes se levanten y vayan a votar, y cuando voten elijan el number one. Yo quiero cambiar Chile, pero para eso necesito que me ayuden, el domingo votá Parisi, y si tu mamá, papá y abuelo no votan por nosotros, escóndeles el carnet (...) para los tontos amargados es una talla (chiste), porque en la vida hay que ser alegre, no queremos más caras de palo en La Moneda, queremos caras nuevas y para allá vamos a llegar”.

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Matthei, la candidata de la coalición de la derecha, busca entrar en el ballottage.
Imagen: EFE
 
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