EL MUNDO › LA POLICIA ISRAELI MATO A UN PALESTINO SOSPECHADO DE ATACAR A UN ACTIVISTA JUDIO

Al borde de la escalada en Medio Oriente

El gobierno israelí cerró los accesos a la Explanada de las Mezquitas tras la muerte a tiros del palestino Moataz Hijazi, de 32 años, sospechado de intentar matar a un israelí. El gobierno de Abbas lo consideró una declaración de guerra.

 Por Ben Lynfield *

Desde Jerusalén

Un grave deterioro en las relaciones entre israelíes y palestinos amenazaba con salirse de control anoche después de que el presidente palestino, Mahmud Abbas, acusara a Israel de hacer un “declaración de guerra” al cerrar el complejo de la mezquita Al Aqsa a judíos y musulmanes por igual.

El primer cierre del compuesto en Jerusalén –el tercer sitio más sagrado del Islam– en 14 años fue posterior a la muerte a tiros del palestino Moataz Hijazi, de 32 años, sospechado de intentar matar a un activista judío. Las autoridades israelíes explicaron el cierre de la zona de santuario, conocido como la Explanada de las Mezquitas y reverenciado como el sitio de dos antiguos templos, como una medida necesaria de seguridad. Pero los palestinos lo interpretaron como una nueva confirmación de sus sospechas de que Israel estaba tratando de alterar el statu quo en un área ultrasensible y está poniendo en peligro la mezquita.

“Esta peligrosa escalada israelí es una declaración de guerra contra el pueblo palestino y sus lugares sagrados y en la nación árabe e islámica”, fue citado como diciendo Nabil Abu Rudeina, portavoz de Abbas. “Esta decisión es un acto peligroso y un de-safío descarado que conducirá a más tensiones e inestabilidad.” El portavoz del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Mark Regev, respondió que Israel estaba “firme en que no permitirá ningún cambio en el statu quo en el lugar”. Y agregó: “Lo que necesitamos no es retórica inflamatoria, sino un liderazgo responsable para tratar de calmar las cosas. Israel se vio obligado a dar este paso para reducir la tensión y esperamos que muy pronto sea posible restablecer la calma de manera que pueda haber cultos en la libertad y la seguridad”.

Altos oficiales de la policía israelíes deliberaban sobre si reabrir el sitio, con restricciones, para las oraciones de la mezquita de hoy. Eso parecía cada vez más probable anoche. Pero esa movida por sí sola no será suficiente para disipar las tensiones en Jerusalén, que aumentaban, incluso antes de los disparos en el pecho y el estómago del activista nacido en Estados Unidos, Yehuda Glick, cuya vida aún estaba en peligro ayer después de la cirugía, según los médicos.

Desde que un adolescente palestino, Mohammed Abu Khdeir, fue brutalmente asesinado en junio en un ataque de venganza por el asesinato de tres adolescentes israelíes, hubo enfrentamientos nocturnos entre jóvenes que lanzaban piedras y la policía en Silwan, Isawiya y otros barrios de Jerusalén Este. La semana pasada, dos israelíes fueron asesinados, uno de ellos un bebé de tres meses, en un atentado con coche por un palestino en una estación de tren.

Yossi Alpher, ex director del Centro Jaffee de Estudios Estratégicos, dijo que los disparos a Glick eran “un hecho que escalaba”. Y agregó: “La pregunta realmente es: ¿pueden las dos partes contener a sus extremistas o no están interesados en hacerlo? Cuando Abbas dice que ésta es una declaración de guerra, parece que no está interesado en hacerlo. Y Netanyahu complace a su propia ala derecha, así que tampoco estoy seguro de que tiene interés en hacerlo”.

Las visitas de los derechistas israelíes al complejo de Al Aqsa, la creciente energía por parte de los políticos derechistas israelíes para promulgar legislación que permita la oración judía en la Explanada de las Mezquitas y las restricciones para el acceso de los fieles palestinos, agregadas a las sospechas de larga data de que Israel busca construir el Tercer Templo sobre las ruinas de la mezquita de Al Aqsa, están alimentando la percepción palestina de una amenaza.

Esto se produce a pesar de la insistencia de Netanyahu de que él mantendrá el statu quo. “La acción israelí contra la mezquita es el fuego que se extenderá no sólo en Cisjordania, sino también dentro de Israel entre los musulmanes”, dice Talal Awkal, un columnista del periódico Al Ayyam.

Los palestinos creen que Israel estableció un precedente para cambiar el statu quo en Al Aqsa, cuando, después de su victoria en la guerra de 1967, que introdujo la oración judía dentro del sitio sagrado de la Tumba de los Patriarcas en Hebrón, que es venerado por los musulmanes como la Mezquita Ibrahimi y había sido un área exclusivamente musulmana durante siglos.

En la casa de Hijazi, el presunto agresor, los familiares se mostraron consternados. La policía dijo en un comunicado que cuando sus agentes llegaron a la casa de Hijazi, él abrió fuego contra ellos y ellos lo mataron como respuesta. Un residente, un hombre árabe de edad avanzada que no quiso ser identificado, describió a Hijazi como un elemento perturbador y dijo “que debería haber sido fusilado hace diez años”, informó Reuters. Otros dijeron que era un buen hijo de una familia respetable. “Son buenas personas, él no hace nada malo”, dijo Niveen, una mujer joven que no quiso dar su apellido.

Ayer, una multitud de jóvenes hombres y niños palestinos bloquearon las calles cerca de donde Hijazi fue asesinado con contenedores de basura y encendieron fuego. Rompieron tejas y ladrillos y utilizaron las piezas para lanzárselas a la policía israelí. La policía respondió con gases lacrimógenos, dispersando a la multitud. Los enfrentamientos continuaron durante horas.

Tasghrid Hijazi, tía de Hijazi, dijo que estaba sorprendida de que él hubiera llevado a cabo el ataque, ya que recientemente le había pedido que le ayudara a encontrar una esposa. El hombre armado sospechoso había servido 11 años en una prisión israelí por pertenecer al grupo radical Jihad Islámica. Un primo, que pidió no ser identificado, dijo: “Lo que hizo fue una respuesta natural a la amenaza a Al Aqsa. Murió defendiendo Al Aqsa”. Otro pariente añadió: “Para todos los hombres musulmanes, mujeres y niños, Al Aqsa es parte de su credo y la defenderán con vigor”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Jerusalén Este fue epicentro de enfrentamientos entre palestinos e israelíes.
Imagen: AFP
 
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