EL MUNDO › LOS LíDERES EUROPEOS LOGRARON UN ACUERDO TRAS HORAS DE DIFíCILES NEGOCIACIONES

Pactan un alto el fuego en el este de Ucrania

Las partes en conflicto acordaron cesar la violencia a partir del 15 de febrero en las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk. También que depongan las armas pesadas, a fin de establecer una zona desmilitarizada.

El acuerdo de alto al fuego en Ucrania, firmado ayer en Minsk por los líderes europeos, quienes se enfrascaron en un debate que por momentos estuvo a punto de naufragar, llevó alivio a un país devastado por un conflicto sangriento. “La negociación ha sido muy difícil y no esperamos que la puesta en marcha del proceso sea sencilla”, reconoció el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, quien participó en la cumbre que los dirigentes mantuvieron en Bruselas, donde Ucrania y Grecia fueron los temas principales. “Este acuerdo sobre lo esencial, anunciado por el presidente ruso Vladimir Putin, no garantiza un éxito duradero”, dijo el mandatario francés, François Hollande, mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, subrayó que aún existían grandes obstáculos para la paz en el este de Ucrania.

Aunque el documento firmado por Kiev y los rebeldes prorrusos retoma gran parte del acuerdo rubricado en Minsk en 2014, esta vez obtuvo el apoyo, al más alto nivel, de los presidentes Vladimir Putin, el ucraniano Petro Poro-shenko y el francés François Hollande, además de la canciller alemana Angela Merkel. Las partes en conflicto acordaron un alto al fuego bilateral a partir de la hora 0 de Kiev del 15 de febrero (las 19 del 14 de febrero en Argentina) en las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk. En septiembre se decidió un alto el fuego que fue inicialmente respetado, pero que luego fue violado sistemáticamente por combates que dejaron centenares de muertos.

El acuerdo prevé asimismo que ambas partes depongan las armas pesadas para establecer una zona tapón cuya extensión abarcará de 50 a 140 kilómetros. Los acuerdos precedentes habían determinado una zona de 30 kilómetros de ancho. La entrega de las municiones debe iniciarse dos días después de la entrada en vigor del alto el fuego y terminar en el transcurso de 14 días. “El texto prevé la retirada de todos los grupos armados extranjeros, de material militar y de mercenarios del territorio ucraniano bajo observación de la OSCE”, reza el documento. La liberación de todos los rehenes y prisioneros retenidos desde el inicio del conflicto en abril también está acordado en el texto. Este punto ya fue previsto en los anteriores acuerdos, aunque fue respetado sólo de forma parcial.

Como en anteriores ocasiones, se prevé la apertura de un diálogo para celebrar elecciones locales, según la legislación ucraniana, y definir el futuro régimen de gobierno en las regiones de Donetsk y Lugansk. También debe ser adoptada una amnistía para los combatientes implicados en el conflicto. Kiev adoptó en septiembre un estatuto especial para los territorios bajo control rebelde, que les daba más autonomía, garantizaba el uso del idioma ruso y la celebración de elecciones el 7 de diciembre. Sin embargo, los rebeldes organizaron el 2 de noviembre sus propias elecciones presidenciales y legislativas, no reconocidas por Kiev y los occidentales.

A mediados de noviembre, Ucrania cortó la financiación presupuestaria de los territorios controlados por los rebeldes. Los insurgentes denunciaron entonces un bloqueo económico impuesto por Kiev. El documento precisa que las dos partes deben fijar las modalidades para restablecer los vínculos económicos y sociales, como el pago de jubilaciones, entre las zonas controladas por Kiev y las de los rebeldes. El control de la frontera debe pasar íntegramente a las fuerzas de Kiev en toda la zona del conflicto, tras la celebración de elecciones locales. El texto prevé que se lleven a cabo reformas constitucionales antes de finales de 2015, que impliquen una descentralización de las regiones de Donetsk y de Lugansk, de acuerdo con los representantes de estas zonas.

Sobre la firma del acuerdo, el presidente ucraniano señaló que “para nosotros es de vital importancia mantener la presión, con el fin de que se mantenga el alto el fuego”. Poroshenko agradeció el apoyo europeo a su gobierno. “Tenemos un problema de confianza con Rusia”, explicó luego frente a los periodistas. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió cautela. “Hoy aún tenemos esperanza en una solución pacífica, pero la verdadera prueba es el respeto del alto el fuego”, dijo Tusk en una conferencia de prensa junto a Poro-shenko, sin que se permitieran preguntas de los periodistas. “Es importante, en este momento crucial, nuestra unidad con Estados Unidos en este asunto”, consideró el dirigente polaco. La Unión Europea y Washington han aplicado sanciones contra Rusia por su intervención en la crisis ucraniana. En esa línea, Poroshenko se mostró agradecido ante el apoyo de Tusk y de toda la UE y destacó la unidad que mantuvieron los líderes comunitarios, reunidos ayer de manera informal en Bruselas.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, celebraron la tregua. “El acuerdo representa un paso potencialmente significativo hacia una solución pacífica del conflicto y la restauración de la soberanía de Ucrania, de forma coherente con los acuerdos de Minsk del pasado septiembre”, dijo Earnest, quien pidió pasos inmediatos y concretos para que se concrete.

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Imágenes de los soldados muertos en meses de conflicto con los separatistas del este de Ucrania.
Imagen: EFE
 
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