EL MUNDO › FUNDADOR DE LA FAMILIA Y CABALLEROS TEMPLARIOS

Cae el narco “La Tuta”

Controlaba buena parte del corredor de las drogas en el Pacífico. Fue detenido sin un solo disparo. Alivio político para Peña Nieto. Diez mil policías participaron en la cacería.

 Por Gerardo Albarrán de Alba

Desde México DF

Fundador del cartel de La Familia Michoacana, que controló buena parte del corredor de las drogas en el Pacífico y del que habría de escindirse para formar la banda Los Caballeros Templarios, Servando Gómez Martínez fue detenido la madrugada de ayer en Morelia, la capital del estado de Michoacán, a poco más de 300 kilómetros al noreste del Distrito Federal.

El golpe ofrece un respiro político al vapuleado presidente priísta Enrique Peña Nieto. La detención ocurrió seis horas después de que el principal noticiero nocturno de Televisa anunciara en exclusiva la remoción del procurador general de la República, Jesús Murillo Karam (ver aparte).

Sin un solo disparo, el narcotraficante, mejor conocido como “La Tuta”, fue detenido en una vivienda en la que se ocultaba mientras supuestamente esperaba una cirugía plástica programada para los próximos días. La captura ocurre tras una cacería de un año en la que participaron más de diez mil policías federales y elementos del ejército, además de crear la figura de un “comisionado especial”, Alfredo Castillo, que operó por encima de los poderes políticos locales, pero que no pudo dar con su objetivo principal. En su lugar, desarmó a grupos de autodefensa que surgieron en decenas de comunidades michoacanas como único recurso para protegerse del control y terror que impusieron Los Caballeros Templarios, cobrando cuotas por cualquier actividad económica, apropiándose de propiedades y secuestrando y violando mujeres y niñas. Castillo fue separado del cargo el mes pasado, mientras “La Tuta” celebraba en las redes sociales, uno de sus principales recursos propagandísticos.

Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, uno de los narcotraficantes más buscados de México, se hizo famoso en el país y el extranjero no sólo por la brutalidad de su banda criminal sino también por la profusión de videos subidos a YouTube para burlarse del gobierno de Enrique Peña Nieto y para demostrar el poder real que tenía. El gobierno federal ofrecía una recompensa de 30 millones de pesos (unos 2 millones de dólares) por el ex maestro rural, el único capo mexicano que daba entrevistas por radio y televisión, incluida la cadena estadounidense Fox News. En una de ellas explicó que originalmente La Familia Michoacana, a principios de la década pasada, y luego Los Caballeros Templarios, desde finales de 2010, tenían como objetivo “proteger” a la población ante la incapacidad gubernamental para enfrentar a los Zetas, el cartel más sanguinario que ha existido en México y que había tomado control de Michoacán, un estado clave para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos a través del corredor del Pacífico.

Antes de convertirse en delincuente y asesino, “La Tuta” era un maestro rural y agricultor. Hoy, con 49 años, tenía una docena de órdenes de aprehensión y estaban abiertas más de 20 causas judiciales en las que se lo mencionaba. Desde 2009 estaba en la lista de los más buscados. La captura de uno de sus hijos, Servando Gómez Patiño, “El Pelón”, confirmó el poder de “La Tuta” en la vida política de Michoacán, exhibido en videos en YouTube: el líder de Los Caballeros Templarios financiaba campañas y carreras de diputados locales y federales, alcaldes y supuestamente hasta gobernadores.

En su modalidad de videoguerra, “La Tuta” utilizaba cámaras ocultas en las que el criminal registraba reuniones y tratos con funcionarios de gobierno local, legisladores y periodistas, incluido quien fue gobernador interino de Michoacán en 2013, Jesús Reyna. Muchos audios fueron filtrados a estaciones de radio de la Ciudad de México, generando escándalos mediáticos.

Los videos promovían su propia figura, mostrándose con su pistola con cachas cubiertas de diamantes mientras recorría pequeños pueblos repartiendo billetes, seguido de corrillos de niños que lo alababan. También le servían para recordar quién era y de lo que era capaz: “Soy un delincuente, sí. Soy un asesino, pero nunca he matado a un inocente”, decía en uno de ellos.

Más que por la propia Policía Federal y el ejército, “La Tuta” fue acorralado por las autodefensas encabezadas por José Manuel Mireles e Hipólito Mora, limitando su capacidad de movimiento. El criminal solía utilizar una escolta de kaibiles guatemaltecos, según reportes de inteligencia. “La Tuta” también es buscado en Estados Unidos por tráfico de cocaína y de metaanfetaminas.

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Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta”, detenido en Morelia.
Imagen: AFP
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