EL MUNDO › EN SU PRIMER CARA A CARA EN SEIS DECADAS SE REUNIRAN EL SABADO EN SINGAPUR; PROTESTAS EN TAIPEI

Cumbre histórica de los líderes de China y Taiwan

Los mandatarios se tratarán de “señor” toda vez que quieran hablarse y evitarán llamarse por los cargos que ocupan. La reunión podría influir en las elecciones taiwanesas: Beijing teme el triunfo de la candidata independentista.

Los jefes de Estado de China y Taiwan se reunirán por primera vez después de seis décadas en una cumbre calificada de hito por las autoridades de ambos países. El presidente chino, Xi Jinping, y el taiwanés, Ma Ying-yeou, del nacionalista partido Kuomintang, viajarán el sábado con destino a Singapur para sostener un encuentro que de antemano representa un avance en el intento por suavizar los vínculos que mantienen las naciones, nexos cuyos principales antecedentes se remontan a la guerra civil y a la complicada relación entre Beijing y Washington. Sobre los detalles de la cita trascendió que los mandatarios se tratarán de “señor” toda vez que quieran hablarse y evitarán llamarse por los cargos que ocupan.

Cientos de personas protestaron ayer frente al Parlamento taiwanés contra un posible acercamiento político con la república comunista. Los manifestantes temen una venta de la isla a la República Popular China.

Se trata del primer encuentro entre los líderes de los países asiáticos desde que el Partido Comunista ingresara en 1949 en Pekín, provocando el repliegue de las tropas nacionales chinas a la isla taiwanesa. Desde la finalización de la guerra civil en China, Taiwan ha representado un foco de las tensiones producidas en Asia. A partir de la huida de las fuerzas del Partido Nacionalista Chino o Kuomintang, el liderazgo comunista contempla a la isla como una provincia separatista. Y es que si se allanara el camino para que una independencia formal tuviese lugar en Taipei, Beijing no descarta recuperar la isla por la fuerza. Estados Unidos, en tanto, se siente comprometido con la defensa de la joven democracia.

En Taiwan viven actualmente 23 millones de personas. Bautizada como Formosa (“Ilha Formosa”, isla hermosa) por marinos portugueses, se la conoce oficialmente como República China. El gobierno central de Taipei es afín a la tradición de la primera república china, fundada en 1911, y se atiene a su Constitución.

La presión ejercida por Beijing hace que pocos y pequeños países se animen a reconocer actualmente a Taiwan como Estado independiente: en ese reconocimiento, deben desistir de mantener relaciones diplomáticas con China. Hasta 1987, la isla fue gobernada bajo la ley marcial y, en los años ‘90, comenzó a transitar el camino de la democratización. En las elecciones de 2000 se produjo el primer cambio de gobierno del Kuomintang al Partido Democrático Progresista (DPP). Gracias a las aspiraciones independentistas profesadas por el presidente del DPP, Chen Shui-bian, lo llevaron a sostener ocho años de confrontaciones con Beijing. Desde 2008, el presidente Ma Ying-jeou, del Kuomintang, cultiva la política del acercamiento.

Un acuerdo marco de 2010 sentó las bases para lanzar una cooperación económica y eliminar las aduanas. Hace pocos años hay conexiones de vuelos directos y las tensiones entre las naciones vecinas retrocedieron notablemente. China es el mayor socio comercial de Taiwan, mientras que Taiwan es uno de los mayores inversores en China.

En ese contexto, la invitación al presidente Ma Ying-yeou significa un cambio radical en la actitud mostrada por Pekín, que hasta ahora había descartado esa posibilidad para no legitimar al gobierno de Taiwan. El 16 de enero se celebrarán elecciones en la “Ilha Formosa”, por lo que la reunión del sábado podría influir en los comicios taiwaneses, aunque el dirigente del partido Kuomintang no está habilitado para presentarse a un tercer mandato; su partido se ubica muy por detrás del DPP (Partido Democrático Progresista) en las encuestas.

Beijing teme la victoria de la candidata del DDP, Tsai Ing-wen, cuyas raíces se arraigan en el independentismo, e intentará presentar al partido Kuomintang como el único capaz de garantizar estabilidad en las relaciones entre ambos bandos. La candidata demócrata se pronunció a favor del diálogo con China, aunque advirtió sobre la toma de decisiones en secreto. El anuncio del encuentro en terreno neutral desencadenó protestas en Taipei. Huang Kuo-chang, dirigente que desde el año pasado encabeza el Movimiento Girasol, opuesto a una política de acercamiento con China, enarboló consignas como “Destituyan a Ma Ying-jeou” o “No al encuentro Ma-Xi”. El PDP acusa al presidente taiwanés de incumplir sus promesas de relaciones con China “sólo cuando lo exija la necesidad del país y con apoyo popular y supervisión parlamentaria”, en un comunicado emitido ayer. Los opositores también expresaron preocupación por el uso partidista y la manipulación electoral del encuentro e instaron a Ma a mantener la entrevista en calidad de presidente para salvaguardar el respeto a la soberanía y dignidad nacional y a no hacer concesiones en democracia o soberanía.

Ante el débil crecimiento económico y la ausencia de aumento salarial, muchos de los 23 millones de taiwaneses dudan de ser beneficiarios de los prometidos frutos de la cooperación entre ambos países. La sociedad taiwanesa desconfía también del sistema comunista: un millar de misiles chinos apuntan a la isla. Tampoco confían en el presidente del partido nacionalista chino Kuomintang, a quien atribuyen una diplomacia secreta con la que traiciona a Taiwan con los comunistas.

Zhang Zhijun, responsable de la Oficina de Asuntos de Taiwan en el Consejo de Estado y en el Comité Central del Partido Comunista, consideró que la cita marcará el inicio de la comunicación directa con China. El portavoz destacó que el acuerdo del saludo entre “señores” evidencia, además, el espíritu de ambos de abandonar las diferencias y respetarse.

El vocero del PDP, Cheng Yun-peng, criticó el anuncio de la reunión con el argumento de que el momento elegido para el encuentro es cuestionable, ya que tras las elecciones se espera un cambio en la cúpula dirigente de Taiwan. No habrá comunicado posterior ni se firmará ningún acuerdo tras el mitin, precisó la oficina presidencial de Taiwan, que explicó además que el objetivo del viaje de Ma es “consolidar la paz entre ambas partes del estrecho de Formosa” –que separa Taiwan de China– y “mantener el statu quo”.

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Un auto con banderas chinas y un cartel que dice “Larga vida a China. Somos una familia” recorrió ayer las calles de Taipei.
Imagen: EFE
 
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