EL MUNDO › WOMEN’S LINK WORLDWIDE DENUNCIARá EN ARGENTINA CASOS DEL FRANQUISMO

La represión a las mujeres

Teresa Fernández y Viviana Waisman denunciarán en el juzgado de Servini de Cubría los casos de violencia y tortura contra mujeres en el franquismo. La jueza lleva la causa contra la dictadura española.

 Por Adrián Pérez

Daria y Mercedes Buxadé Adroher subieron a un barco en Barcelona, en agosto de 1936, para unirse a una expedición republicana, como personal sanitario, que viajaba rumbo a Mallorca. Otras tres enfermeras completaban el grupo de apoyo. Todas fueron detenidas por tropas franquistas el 4 de septiembre. En el cuartel general de Sa Bassa fueron examinadas, por orden de sus autoridades, para comprobar su virginidad. El examen ginecológico estuvo a cargo de monjas. Luego fueron violadas por falangistas. Al día siguiente las trasladaron al cementerio de Son Coletes. Allí fueron asesinadas. Sus restos estarían enterrados en una fosa común que, hasta ahora, nunca fue exhumado. Women’s Link Worldwide presentará hoy el caso de las hermanas Buxadé Adroher y de otras cuatro mujeres en el despacho que la jueza María Romilda Servini de Cubría tiene en Comodoro Py. Es la primera vez que se pide investigar crímenes de género cometidos por la dictadura de Francisco Franco.

La organización con sede en Colombia y España se contactó con Carlos Slepoy a fines de 2014 para interesarse en la querella argentina y proponerle la inclusión de delitos consumados contra mujeres. El trabajo legal, afirman Teresa Fernández y Viviana Waisman –abogada senior y presidenta de Women’s Link Worldwide–, consiste en determinar la mejor manera procesal de incorporar esos delitos al expediente. En diálogo con Página/12, las juristas adelantaron los principales puntos de la denuncia y conversaron sobre las motivaciones para visibilizar su investigación.

–¿Qué características tuvieron los crímenes de género del franquismo?

Teresa Fernández: –Hubo violaciones, torturas dirigidas a su rol reproductivo: golpes para que no pudieran quedar embarazadas, a mujeres embarazadas se les pegaba en el estómago para que abortasen. Eran muy típicos los testimonios de mujeres que escuchaban decir “¡un rojo menos, un rojo menos!”.

–El rapado y la purga con aceite de ricino fueron torturas habituales. ¿Qué mecanismos desplegaba la dictadura con estas prácticas?

T.F.: –El rapado del cabello fue aplicado, sobre todo, en los primeros años de represión, tras el golpe de Estado. Era típico llegar a un pueblo y que a las mujeres republicanas, que se creía lo eran o que tenían familiares republicanos, se las cogía para raparles el pelo, quitarles la ropa y pasearlas habiendo ingerido aceite de ricino, que lo que hace es que vomites, tengas diarrea, o ambas cosas a la vez. Les gritaban “¡son unas putas estas rojas!”. Atacaban su feminidad y eso servía como mensaje al pueblo: “Si no piensas como el régimen, esto es lo que te va a pasar”. “Quédate en tu casa, mujer, encárgate de tus hijos, porque esto es lo que les pasa a las mujeres que se salen del rol que tienen”.

–¿En que se apoyó semejante ataque a las mujeres?

T.F.: –En el conflicto de Guatemala, que tuvo recientemente sentencia, se atacaba a las mujeres, entre otras cosas, para destruir el tejido social de las comunidades mayas. Algo similar ocurrió en los casos españoles y en otros conflictos. Las mujeres juegan un papel importante en la transmisión de cultura. Si las atacas, no sólo las estás persiguiendo, sino que estás atacando a su familia, a su pareja, a la sociedad. En aquella época, el único modelo de familia aceptada era marido, mujer e hijos, con la mujer dedicada al cuidado de éstos. Y eso fue un problema para ellas.

–En el inicio de la dictadura, el rol de la mujer, que había sido redefinido por la Segunda República, fue modificado. Pasó a ocupar un lugar más vinculado al ideal de madre y esposa, con participación acotada al ámbito privado y familiar.

Viviana Waisman: –En el contexto franquista había una ideología nacional-católica que tenía muy claro cuál debía ser el rol de la mujer.

T.F.: –La Segunda República se caracterizó por aumentar los derechos de las mujeres y darles ciudadanía: podían divorciarse, abrir una cuenta en el banco, estudiar y empezaron a participar en el ámbito profesional. Todo eso, con el golpe de Estado, se vino abajo.

V.W.: –En ese contexto no podían tener una actividad política. De hecho, no se las consideraba presas políticas, se las atacaba o por ocupar el espacio público o por ser parejas de hombres que sí estaban en la esfera política.

T.F.: –Una ley determinaba que si la mujer se casaba perdía el trabajo. Una vez que se casaba, la despedían y se iba al espacio privado, con los hijos, a cuidar de la familia.

V.W.: –Las mujeres en España no tuvieron capacidad legal para abrir una cuenta bancaria sin autorización de su representante legal, sin permiso de su marido.

–Ustedes relevaron seis casos en la querella que entregarán a la jueza. ¿Cuántas mujeres fueron víctimas de violencia de género en el franquismo?

T.F.: –Hay muy pocos datos oficiales. No hay nada que el Estado haya recopilado. Hay trabajos de historiadores y académicos. Es casi imposible encontrar en España datos desagregados por sexo, ni siquiera de personas que están en fosas comunes.

V.W.: –No se sabe la cantidad de mujeres que hay desaparecidas. Creemos que al presentar la querella saldrán más casos.

T.F.: –Se utiliza el masculino neutro para hablar de desaparecidos.

–¿Puede hablarse de un plan sistemático de apropiación de niños durante la dictadura de Franco?

T.F.: –La prueba más clara de que fue un plan sistemático es que duró hasta el año 85. Bien entrada la democracia todavía se seguía sustrayendo bebés. Empezó en las cárceles, se esperaba a que las mujeres embarazadas pariesen y cuando eso sucedía, se las ejecutaba, y el bebé era dado a una “familia bien”, una familia de derechas.

V.W.: –Muy parecido a lo que pasó en Argentina.

T.F.: –En democracia terminó convirtiéndose en un negocio entre médicos y monjas.

–¿Por qué nunca se investigó la comisión de estos delitos?

T.F.: –Por la sociedad patriarcal en que vivimos. Desafortunadamente, sigue siendo un tema secundario. Para sacar un juicio adelante, tengo que dejar caer algunos cargos. ¿Cuáles quito?: Los de violencia sexual y en base al género.

V.W.: –A veces se piensa que primero hay que juzgar crímenes “importantes”. Los crímenes contra mujeres se siguen viendo como colaterales. Por otra parte, se habla poco de esos crímenes con lo cual si no hacen las preguntas explícitamente, la información no suele salir. Hay que saber hacer las preguntas y saber dónde mirar.

–¿Por qué es importante incluir una perspectiva de género en el proceso contra la dictadura franquista?

V.W.: –Porque no se está contando toda la historia. Si no se incluyen estos crímenes, quedan en la impunidad en este proceso y en todos los que puedan existir.

T.F.: –Cuentas lo que le pasó a la mitad de la población. Lo que le sucedió a la otra mitad es igual de grave y constituyen igualmente crímenes de lesa humanidad, de guerra o genocidio.

–Quién lleva adelante la querella argentina es una mujer.

V.W.: –Desde Women’s Link entendemos que es una oportunidad para que la jueza haga algo por la justicia de una manera general, por los derechos de las mujeres en España; una oportunidad para que usando la justicia universal en Argentina se sume a la conversación global sobre la necesidad de que los crímenes contras las mujeres sean investigados y juzgados.

T.F.: –En esta lucha una victoria aquí es una victoria para las mujeres en todo el mundo. La jueza Servini podría colaborar para aumentar esta justicia de género.

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Teresa Fernández y Viviana Waisman.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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