EL MUNDO › LA DEA INVESTIGA A UNO DE LOS PRINCIPALES FINANCISTAS DE LA CANDIDATA FUJIMORI

Una denuncia toca a Keiko

El secretario general del partido fujimorista Fuerza Popular, Joaquín Ramírez, es investigado por la agencia antinarcóticos de Estados Unidos y por la Procuraduría peruana contra el lavado de activos. La DEA confirmó que hay una indagación en curso.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

Denuncias de lavado de dinero y una investigación de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos, alcanzan al círculo político más íntimo de la candidata presidencial Keiko Fujimori, y a la propia candidata. La hija del encarcelado ex dictador Alberto Fujimori está en un empate técnico con el economista neoliberal Pedro Pablo Kuzcsynki para el ballottage del 5 de junio. El secretario general el partido fujimorista Fuerza Popular y uno de los principales financistas de la campaña de Keiko, Joaquín Ramírez, es investigado por la DEA y por la Procuraduría peruana contra el lavado de activos. Un informante de la DEA asegura que Ramírez le reveló que lavó 15 millones de dólares por encargo de Keiko Fujimori.

Jesús Vásquez, un piloto de aviación peruano e informante de la DEA que vive en Estados Unidos, asegura que Joaquín Ramírez le contó que lavó 15 millones de dólares por encargo de la candidata fujimorista a través de una cadena de estaciones de combustible, uno de los varios negocios que tiene Ramírez. El testimonio de Vásquez fue revelado por la cadena internacional Univisión y el canal local América Televisión, que han investigado conjuntamente el caso.

“Estamos conversando (con Ramírez) y me dice: ‘¿Tú sabes que la china (Keiko) me dio 15 millones de dólares en la campaña anterior (del año 2011) para lavarlos y yo los lavé a través de una cadena de grifos, de estaciones de combustible?”, le dijo Ramírez a Vásquez, según el testimonio de este último. Vásquez dice que grabó la conversación y que el audio lo tiene la DEA. El piloto indica que hizo la grabación en el año 2013 como parte de una operación encubierta de la agencia norteamericana para investigar a Ramírez, que pretendía hacer negocios con quien resultó ser un informante de la DEA. Ramírez y Vásquez se reunieron en Miami, donde el dirigente fujimorista tiene dos lujos departamentos, valuados en más de dos millones y medio de dólares.

Una vocera de la DEA le confirmó a los reporteros que hicieron la investigación periodística que la agencia antinarcóticos efectivamente tiene abierta una investigación a Ramírez. Pero Keiko Fujimori no es investigada, ha dicho la DEA.

Ramírez, como era de esperar, ha negado lo dicho por Vásquez. Pero la investigación que se le ha abierto en la DEA es algo que no puede negar. Keiko Fujimori reaccionó alterada al conocerse la grave denuncia contra su cercano colaborador y contra ella misma. Llamó por teléfono al canal de televisión que emitió el reportaje sobre el caso y a los gritos dijo que nunca le había entregado dinero a Ramírez y que no iba a permitir ese tipo de denuncias, y colgó el teléfono. Luego, durante un mitin de su campaña, la candidata fujimorista ha intentado victimizarse, diciendo que la atacan por ser mujer, y, sin responder el fondo del tema, ha atribuido la denuncia a un supuesto complot contra su candidatura.

Dueño de una fortuna de origen desconocido, Ramírez, que se inició trabajando como cobrador de autobuses, es uno de los personajes más poderosos del fujimorismo, donde, respaldado por su fortuna, ha hecho una meteórica carrera. Es secretario general del partido fujimorista, muy cercano a Keiko, congresista, vocero de su bancada y uno de los principales financistas de la organización política.

El oscuro y sospechoso origen de su fortuna motivó que la Procuraduría de lavado de activos del Perú le abra en el año 2014 una investigación. La fiscalía ha pedido que se le levante la inmunidad parlamentaria para procesarlo, pero el congresista fujimorista sigue protegido por su inmunidad. Su partido, encabezado por Keiko, lo ha defendido de estas graves acusaciones por lavado de activos. Y también ha salido a defenderlo luego de revelarse que es investigado por la DEA.

Ramírez no es el único personaje del fujimorismo que ha sido recientemente vinculado al lavado de activos o al narcotráfico. Menos notorio, el alcalde fujimorista de Tocache, un poblado de la zona de la selva considerado un centro del narcotráfico, David Bazán, ha sido acusado, por cinco testigos protegidos que han declarado ante la Justicia, de estar ligado al narcotráfico y de haber propiciado y financiado en el año 2007 una emboscada del grupo armado Sendero Luminoso –que en esos años operaba en la zona– a una patrulla policial, en la que murieron un fiscal y tres policías que habían realizado un operativo antidrogas.

En un video grabado hace un tiempo, Bazán reconoce que se dedica al negocio de la coca. “Bazán es el coordinador de Keiko en la zona y ha hecho una campaña millonaria por su candidatura. Aquí todos saben de su relación con el narcotráfico y con Sendero”, le declaró a este diario Corina de la Cruz, ex alcaldesa de Tocache.

Los millones que se mueven en la campaña fujimorista, las movidas para ocultar su procedencia a través de empresas offshore, y las denuncias de lavado de activos y de vínculos con personajes ligados al narcotráfico, han hecho recordar las prácticas del gobierno de Alberto Fujimori, que parecen muy presentes en el fujimorismo de hoy que encabeza su hija Keiko. En el régimen de Fujimori, su asesor principal, Vladimiro Montesinos, era un abogado de narcotraficantes que usó su poder en el gobierno para cobrarle cupos a los narcos. En la dictadura fujimorista se robaron de las arcas del Estado unos seis mil millones de dólares. Hay, pues, mucho dinero para lavar. Y para financiar el regreso del fujimorismo al poder.

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Un informante de la DEA asegura que Ramírez le reveló que lavó 15 millones de dólares.
 
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