EL MUNDO › HILLARY CLINTON DEFINE EL ROL QUE TENDRA SU MARIDO SI ELLA GANA LAS PRESIDENCIALES EN ESTADOS UNIDOS

La vuelta del “dos por el precio de uno”

“Dos por el precio de uno”, era el lema con el que se presentaron en las elecciones de 1992, y ahora intentan repetir la fórmula con un papel destacado para el ex presidente en la política económica de su esposa.

Hillary Clinton empieza a definir el papel de Bill Clinton en su Casa Blanca. “Dos por el precio de uno”, era el lema con el que se presentaron en las elecciones de 1992, y ahora intentan repetir la fórmula con un papel destacado para el ex presidente en la política económica de su esposa.

Desde sus infidelidades hasta su desregulación de Wall Street, el legado de Bill Clinton se ha convertido en un tema central en la carrera a la Casa Blanca, y Hillary empezó esta semana a definir sus planes para su esposo, empeñada en convertir en un activo lo que muchos ven como un lastre.“Ya le he dicho a mi marido que, si tengo la suerte de ser presidenta y de que él sea el primer caballero, esperaré que se ponga a trabajar para que suban los sueldos” , dijo Clinton en un acto de campaña el pasado lunes en Kentucky.

La favorita en las primarias demócratas precisó que la tarea de su esposo será revitalizar la economía centrándose en las áreas más deprimidas del país, dado que gobernó durante el periodo más largo de crecimiento económico en la historia de Estados Unidos. Aunque ella aclaró que Bill Clinton no formará parte de su gabinete, no está claro cómo encajaría el expresidente en el esquema económico tradicional del Gobierno estadounidense, que incluye el Departamento del Tesoro y el Consejo de Asesores Económicos.

Los planes de los Clinton inquietan a algunos y otorgan municiones al candidato republicano por la presidencia, Donald Trump, quien ha tomado nota de ello y lanzó una pregunta a sus seguidores en Twitter: “¿Cómo puede la deshonesta Hillary poner a su esposo a cargo de la economía cuando fue responsable de Nafta (siglas en inglés del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN), el peor acuerdo económico en la historia de Estados Unidos”. Bill Clinton también puede presentarle problemas a su esposa en otros ámbitos: parte de la estrategia de Trump de cara a noviembre consiste en criticar el carácter de Hillary, y en particular su reacción ante las infidelidades de su esposo. Y al más puro estilo de Trump, nada está vedado en esa cacería. Esta semana acusó al expresidente de violador en alusión a la acusación de Juanita Broaddrick de que Clinton la violó en 1978, algo que éste ha negado desde que surgió la denuncia en 1999.

Por su parte, expertos han analizado la posible intervención de Bill en la economía estadounidense. “Este nombramiento como ‘zar económico’ podría ciertamente complicar la relación de la Casa Blanca con las agencias y funcionarios del gabinete encargados de la economía”, dijo Anita McBride, que fue jefa de gabinete de Laura Bush y estudia el legado de las primeras damas para la American University. Encargar al cónyuge del presidente un papel clave en un área política destacada conlleva riesgos, según Christopher Arterton, profesor de gestión política en la Universidad de George Washington. “Cuando Bill Clinton fue elegido y puso a Hillary a cargo de su plan sanitario, hubo todo tipo de críticas, la gente preguntaba quién la había elegido’”, recordó Arterton. “Algunas (críticas) eran hipócritas, porque el presidente puede apoyarse en muchos asesores que no son elegidos en las urnas. Pero algo había de verdad en esa sensación de que el cónyuge del presidente no es lo mismo que un asesor normal”, añadió.

Además, el columnista del diario Washington Post, Paul Waldman, lo resumió así: “Uno puede imaginárselo llamando al secretario del Tesoro o el presidente del Consejo de Asesores Económicos a cualquier hora del día o la noche para compartir sus ideas. Tendrían que responder la llamada y tomarle en serio, porque la presidenta le escucha. Una vez que empiece a defender una medida en particular, todo el mundo lo sabrá, y eso le dará peso en las deliberaciones del Gobierno”. Sin embargo para Arterton, Hillary Clinton no puede tener a un expresidente en el Ala Este de la Casa Blanca y no darle una serie de responsabilidades claramente definidas. “Creo que dentro del área limitada (de la economía), los miembros de la Administración darán por supuesto que Bill habla en nombre de la presidenta, así que no espero que haya más conflicto del que normalmente surge entre la Casa Blanca y otras agencias”, opinó Arterton.

Según los expertos, Bill Clinton va a tener que lidiar con un potencial problema en su cometido porque los retos económicos de Estados Unidos son ahora muy distintos que en la década de 1990, y los votantes demócratas rechazan dos principios claves de su Presidencia: el impulso al libre comercio y las medidas de desregulación de Wall Street. Según Arterton, no obstante, la mayoría de los votantes prefieren no darle más vueltas a la libido de Bill, y en general, el carismático ex presidente aporta más elementos positivos que negativos a la campaña de Hillary.

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Bill apoyando a Hillary durante un acto de campaña en Las Vegas, todo un símbolo de lo que podría venir.
Imagen: EFE
 
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