EL MUNDO › EL DIARIO DIO DETALLES SOBRE LAS POLEMICAS FOTOS

Nueva revelación británica

 Por Marcelo Justo

El periódico británico Daily Mirror negó ayer que fueran trucadas las fotos que escandalizaron al mundo entero y encendieron la cada vez más volátil e incontrolable situación en Irak. Más aún, el diario incluyó en su edición de ayer nuevas revelaciones de sus dos fuentes, fotografiados en uniforme y con sus caras veladas aparentemente durante un servicio en Irak. Los dos soldados del Regimiento de Lancashire, uno de los cuales confiesa haber participado en las ocho horas de paliza al “muchacho de 18 a 20 años”, señalaron que ese tipo de prácticas es “muy común”.
“El Daily Mirror no se va a disculpar por exponer esta indignante e ilegal conducta, que era de conocimiento público entre los soldados”, dijo una portavoz del periódico en relación con las imágenes de violaciones a los derechos humanos cometidas por tropas británicas en la zona de Basora, al sur de Irak. Las fotos publicadas el sábado muestran a un soldado orinando a un prisionero iraquí que tiene las manos atadas a la espalda, golpeándolo con un rifle y pateándolo, pero altos oficiales del ejército que hablaron off the record y otros que lo hicieron públicamente consideraron que fueron trucadas.
Las discrepancias que apuntan los jefes militares y especialistas van desde la sospechosamente alta calidad artística de las fotos en blanco y negro (“no el tipo de cámara de vacaciones que llevan los soldados a la guerra”) hasta detalles menos subjetivos como el camión en que tomaron lugar los presuntos incidentes. Según los jefes militares, las fuerzas armadas no están utilizando en la campaña de Irak la marca de camión y el tipo de rifle que aparecen en las fotos. Y añaden otras discrepancias menores: la inmaculada bolsa de arena que tiene el preso sobre su cabeza (“parece recién planchada”, según un jefe militar), el cuerpo casi en pose del prisionero (“no el aspecto después de una paliza de ocho horas”), el birrete, la falta de insignias.
Uno de los oficiales utilizó un macabro ejemplo comparativo para restar credibilidad a las imágenes. “En estas fotos no se ven las caras, a diferencia de fotos similares que vi de las Malvinas, donde los soldados se retrataban junto a argentinos decapitados. Eran trofeos de guerra”, señaló al The Guardian Simon Treselyan, un experimentado instructor de la fuerzas de elite de las SAS.
En respuesta, el Mirror incluyó en su edición de ayer nuevas revelaciones de sus dos fuentes, fotografiados en uniforme y con sus caras veladas aparentemente durante servicio en Irak. Los dos soldados del Regimiento de Lancashire, uno de los cuales confiesa haber participado en las ocho horas de paliza al “muchacho de 18 a 20 años”, señalaron que ese tipo de prácticas son “muy comunes”. “El ejército sabe perfectamente bien que estas cosas están sucediendo, pero no lo quiere admitir. He visto cientos de fotos de este tipo”, dijo uno de los dos soldados. En el artículo, los dos soldados refutan todas las objeciones que se les hacen a las fotos supuestamente tomadas hace meses, aunque no consiguen explicarse un par de discrepancias: la inmaculada bolsa de arena y el hecho de que no hubiera marcas o moretones visibles en el cuerpo del iraquí.
La virulenta polémica en torno de las fotos puso de relieve un tema barrido durante mucho tiempo debajo de la alfombra. Ayer el Ministerio de Defensa reconoció que estaba investigando siete muertes de iraquíes aparentemente bajo custodia británica y otros tres casos de maltratos. Según el Ministerio, se habían completado cinco investigaciones y otras cinco estaban en curso: en dos de los casos de muerte no se habíadescubierto nada “ilegal”. Sin embargo, el domingo el diputado Adam Price, del partido galés Plaid Cymru, cuestionó duramente la investigación oficial. “Parecería que acá tenemos un claro caso de encubrimiento. Siete personas murieron. En un año no se ha llevado a nadie ante la Justicia”, dijo Price al dominical Independent on Sunday.
Frustrado ante la falta de progreso, el padre de uno de los muertos en custodia, el coronel de la policía iraquí Daoud Moussa, iniciará una acción judicial en la Alta Corte de Londres. Otra vez, el regimiento de Lancashire se encuentra en el centro del caso: su hijo Abd Al Jubba Mousa, empleado de hotel, murió mientras se encontraba bajo la custodia de sus efectivos.

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