EL MUNDO

Rumbo a la santidad por vía rápida y sin paradas

El inicio del proceso de beatificación de Juan Pablo II no deberá esperar a que se cumplan cinco años de su muerte, según anunció el papa Benedicto XVI. A Karol Wojtyla se le reconocen muchos milagros, por lo que el trámite sería rápido.

Por Peter Popham *
Desde Roma

El papa Benedicto XVI ayer anunció que comenzó el proceso de beatificación –por la vía rápida– de su predecesor, Juan Pablo II, que murió el 2 de abril. Comunicó a los sacerdotes romanos reunidos en la Iglesia de San Juan de Letrán que la regla de esperar cinco años después de la muerte de un supuesto santo antes de que pueda comenzar el proceso de beatificación iba a ser pasado por alto en el caso de Karol Wojtyla, el primer papa polaco. Juan Pablo introdujo esta regla en 1983 para detener una avalancha de pedidos de beatificación de la estrella de Hollywood Grace Kelly.
La campaña para santificar a Juan Pablo comenzó a tomar ímpetu aun antes de que fuera enterrado. Plegarias dirigidas a él como el “Santo Giovanni Paolo” fueron ubicadas en un santuario provisional erigido cerca de un poste de luz en la Plaza San Pedro en los días después de su muerte, y durante su funeral se vieron banderas demandando “Santo Súbito” (“¡Santo ya!”). El anunció de ayer por Josef Ratzinger demostró que no se hizo oídos sordos a estas demandas. Pero el papa polaco no será convertido en santo por aclamación, como ocurría en los primeros años de la Iglesia. Simplemente significa que la Congregación de las Causas de Santos, una de las oficinas del Vaticano, encabezada por el cardenal portugués José Saraiva Martins, de 73 años, comenzará a examinar el caso para la beatificación de Juan Pablo inmediatamente. Necesitarán al menos un milagro, que deberá ser investigado rigurosamente, pero ya se ha informado de varios. Se supone que el Vaticano tiene en su poder un expediente secreto con varias cartas de todo el mundo de personas que afirman haberse curado gracias a la intervención del papa Juan Pablo II.
El anuncio del papa Benedicto llegó en el 24ºaniversario del intento de asesinato de Juan Pablo en la Plaza San Pedro a manos de Ali Agca. También es el día de la Virgen de Fátima, a quien Juan Pablo atribuyó haberle salvado la vida y cuyo culto estaba cerca del corazón de Juan Pablo. Benedicto hizo el anuncio en latín, pero luego dijo en chiste, “no necesito traducirlo al italiano ya que todos entendieron”. Los clérigos romanos lo ovacionaron de pie.
A pesar de que no se preveía el anuncio del Papa, no fue “de ninguna manera una sorpresa”, según una fuente del Vaticano. El Papa le había dado una audiencia el 28 de abril a Camillo Ruini, el cardenal vicario de Roma, dijo la fuente, y luego había tomado la decisión. El precedente para el anuncio de Benedicto fue la decisión de Juan Pablo de acelerar el proceso para convertir a la Madre Teresa en santa. La monja misionera nacida en Albania murió en 1997 y fue beatificada el 19 de octubre de 2003.
Juan Pablo se convirtió en el mayor hacedor de santos en muchos siglos, declarando más de 480 santos y 1300 beatificaciones. Cuando viajó por el mundo, durante muchos años, se decía que le gustaba tener un pasaporte en un bolsillo y un nuevo santo en el otro.
Antes de convertirse en Papa, el cardenal Josef Ratzinger dijo en varias ocasiones que no estaba a favor de declarar un número excesivo de santos. Pero en el caso de Juan Pablo, no era probable que dijera que no. “Hay un reconocimiento en la Iglesia Católica y en la Iglesia Cristiana en general, que éste fue un hombre excepcional, un hombre de Dios”, dijo la fuente vaticana. “Durante su vida había enorme reconocimiento de que era una gran alma.”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Ximena Federman.

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Juan Pablo II en un foro de 2003 con Josef Ratzinger.
 
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