EL MUNDO › ESTRATEGIA DEL PONTIFICADO PARA ACABAR CON LOS CISMAS DE LA IGLESIA

Diálogo ultraortodoxo con el Papa

Benedicto XVI, defensor de la ortodoxia doctrinal, recibió ayer a un líder de los lefebvristas en un gesto de acercamiento.

Por primera vez en 17 años y en un gesto de acercamiento, el Sumo Pontífice de la Iglesia católica recibió ayer a un líder del movimiento creado por el arzobispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991), quien encabezó en 1988 el último cisma del catolicismo y fue excomulgado. Lefebvre, ultraconservador, llegó a decir que el Vaticano estaba ocupado por anticristos. A su vez, Benedicto XVI tiene pensado hacer cambios entre las principales autoridades del Vaticano.
El Papa recibió ayer en su residencia veraniega papal de Castel Gandolfo, 25 kilómetros al sur de Roma, al superior de la congregación católica lefebvrista, el obispo suizo Bernard Fellay, también excomulgado, en un encuentro inscripto en la estrategia de acabar con los cismas en la Iglesia impulsada por el Pontífice. La reunión, que los medios calificaron de “histórica”, se llevó a cabo con la presencia del cardenal colombiano y prefecto de la Congregación para el Clero, Darío Castrillón Hoyos, quien fue el gestor del acercamiento con los lefebvristas.
“El encuentro tuvo lugar en un clima de amor hacia la Iglesia y con el deseo de una comunidad plena”, informó el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls. El vocero subrayó, no obstante, las dificultades existentes en los esfuerzos por lograr una reconciliación. Por eso en la reunión se “manifestó la voluntad de avanzar paso a paso y a su debido tiempo”, indicó. No se informaron más detalles de las conversaciones entre el Sumo Pontífice y Fellay, sólo se precisó que el encuentro tuvo lugar por pedido del líder de los lefebvristas. Fellay abandonó ayer la residencia papal por una puerta lateral. Los esfuerzos por lograr una reconciliación luego del cisma generado en 1988 por Lefebvre se suceden desde hace años. Algunas versiones señalan que se alcanzó un acuerdo y que el movimiento ultraconservador volvería a acercarse al Vaticano. Pero los expertos en temas vaticanos señalaron que la reunificación todavía está lejos.
El arzobispo Lefebvre fue excomulgado en 1988, tras ordenar como obispos a cuatro miembros de su fraternidad sin autorización del Vaticano. Fue el último cisma de la Iglesia Católica. Los lefebvristas no aceptan el Concilio Vaticano II de los años ’60, que impulsó la modernización y la apertura de la Iglesia Católica. Según su opinión, fue una “traición a la fe cristiana”. La fraternidad, que cuenta con unos 200 mil seguidores en todo el mundo, promueve que la misa siga siendo dictada en latín y se opone tanto al movimiento ecuménico como al diálogo con otras religiones.
Por su parte, parece que el papa Benedicto XVI tiene en mente realizar cambios entre las principales autoridades del Vaticano, entre ellos el secretario de Estado, Angelo Sodano, según el diario de Turín La Stampa que se refiere ya a una “revolución de otoño” y al “equipo Joseph Ratzinger”. Tras ser elegido como sucesor de Juan Pablo II al frente de la Iglesia Católica, Benedicto XVI aceptó a la cúpula del Vaticano sin realizar cambios. Ahora existen versiones de que Ratzinger reemplazaría a Sodano, el “número dos” del Vaticano que en noviembre cumplirá 78 años, por el cardenal Crescenzo Sepe o el denominado “ministro del Exterior” vaticano, el arzobispo Giovanni Lajolo.
También se habla sobre el retiro del cardenal Castrillón Hoyos como prefecto de la Congregación para el Clero. Según la ley eclesiástica, los obispos deben ofrecer su renuncia al cumplir los 75 años. Ratzinger, de 78 años, fue elegido Papa en abril pasado, tras la muerte de Juan Pablo II.

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El Papa recibió al superior de la congregación católica lefebvrista, el obispo suizo Bernard Fellay.
 
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