EL MUNDO › NUEVO GOLPE A LA CREDIBILIDAD DEL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES

Punto para Dirceu, cero para el PT

El presidente del partido oficialista, Tarso Genro, renunció a candidatearse a la presidencia petista (había dicho: Dirceu o yo). José Dirceu es uno de los principales investigados por corrupción.

A pesar de las denuncias que pesan sobre él, su posible destitución de la Cámara baja y el desprestigio que supo conseguir en estos últimos meses, el ex hombre fuerte del presidente Inácio Lula da Silva, José Dirceu, quedó como el “vencedor” del golpeado Partido de los Trabajadores (PT). El “perdedor”: el presidente interino del partido, Tarso Genro. Al no poder forzar la renuncia de Dirceu a su candidatura para dirigir el PT, tuvo que renunciar a la propia. Su reemplazante, que ya había anunciado su disponibilidad antes que Genro informara públicamente su decisión, será el secretario general del gobernante PT y ex ministro de Trabajo Ricardo Berzoini. Mientras tanto, el Comite de Etica de Diputados podría votar por la anulación del mandato de Roberto Jefferson, el diputado que comenzó la lluvia de denuncias contra el PT y sus partidos aliados.
No hace tanto, y como parte de su reforma ministerial, Lula le había pedido a Genro que dejara el Ministerio de Educación para poner orden en el partido, que, golpeado por las denuncias incesantes, había perdido toda su cúpula de dirigentes. Ayer con su renuncia Genro hizo público algo que ya se estaba vislumbrando y que venía denunciando la oposición: no hay voluntad política dentro del PT para “hacer limpieza” –a pesar de las grandilocuentes declaraciones de Lula– y recobrar lo que considera su fuente de poder: la confianza. El ex presidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso aprovechó el duro momento de sus adversarios y les “aconsejó” que hagan un esfuerzo “para salvar su propia historia”.
Genro, de 58 años, pertenece a un ala centrista del partido, pero debía llegar a las elecciones del 18 de septiembre como candidato del Campo Mayoritario, que controla más de la mitad de los votos del directorio del partido. El problema –que ya había visto Genro– es que Dirceu todavía mantenía una importante influencia sobre este sector. Decidió apostar por una confrontación del estilo “él o yo” y perdió. Ahora todo indica que su reemplazante, Berzoini, un ex sindicalista de 43 años, al aceptar la candidatura decidió convivir con el sector “sospechado” del partido. “Creo que es mejor que Dirceu se retire, pero nunca coloqué eso como una condición para mi candidatura”, destacó Berzoini, que también aseguró que esperaba el apoyo de Genro. Sin embargo, el presidente interino del PT fue categórico cuando comunicó su renuncia: el PT estaba “frente a dos tipos de transición. Una más negociada con el sistema de poder anterior, que no es mi opción, la cual sería una transición con ruptura”.
Para entender la resolución de esta pulseada la posición del gobierno fue crucial. Bajo un manto de neutralidad, el gobierno de Lula se negó a hacer declaraciones repudiando específicamente a los miembros del partido involucrados en las denuncias de pago de sobornos a diputados aliados y financiación ilegal de las campañas partidarias. Prefirió, en cambio, presentar un postura más alejada del ojo de la tormenta, reprochando las irregularidades en general, cuidándose de dar algún nombre. Sin embargo, luego de la renuncia de ayer de Genro, fuentes cercanas al gobierno, que pidieron el anonimato, aseguraron que “Tarso (Genro) se hundió por sus propios errores”. Tomando posición claramente en la disputa, explicaron que “cuando (Genro) fue a la prensa para pedir que Dirceu saliera, cerró toda posibilidad. Dirceu no podía aceptar eso”.
Pero la crisis no está dejando víctimas sólo en el PT. En el Comité de Etica se debatía ayer la anulación del mandato del diputado Jefferson. A pesar de que todavía no se había realizado la votación, el relator del comité, Jairo Carneiro, ya había adelantado que votaría a favor de la anulación. Según Carneiro, no se habían podido comprobar las “mensualidades” que había denunciado Jefferson: “Hay muchos indicios, pero nada fue probado”, sostenía ayer antes de ingresar a la sesión. Además, recordaba que Jefferson había confesado un crimen electoral. El diputado laborista que comenzó con las denuncias de sobornos había reconocido, al mismo tiempo, haber recibido alrededor de 1,7 millón de dólares del PT.
Mientras tanto, otros 17 diputados esperan su veredicto, entre ellos el mismo Dirceu. De ser destituidos, no podrán presentarse para las próximaselecciones legislativas. En el caso de Dirceu, la anulación de su mandato como diputado haría peligrar el espacio ganado ayer dentro del partido con miras al 18 de septiembre, cuando el PT decidirá su futura dirección y, para muchos, su supervivencia política de cara a las presidenciales de 2006.
Aquí es donde surgen los interrogantes: si el sector que representa Dirceu logra triunfar el próximo18 ¿el PT continuará su política de proteger a los propios si el Comité de Etica aprueba la anulación del mandato de Dirceu? ¿Se verá obligado a volver a cambiar su cúpula? Pero quizá la pregunta más importante sea: ¿le conviene a Lula presentarse a su reelección con un partido liderado por uno de los principales acusados de esta gran crisis?

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El otrora superministro de Lula José Dirceu.
 
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