EL MUNDO › AHMADINEJAD OFRECE A EE.UU. “NUEVAS SOLUCIONES” BILATERALES

A Bush... atentamente, desde Irán

El presidente de Irán envió una carta a Washington, rompiendo el hielo diplomático de décadas. Al parecer, no hizo mención del enriquecimiento de uranio por el que Bush pide sanciones de la ONU (ayer mismo se reunieron las cinco potencias para evaluar el caso iraní).

 Por Rupert Cornwell *
Desde Washington

En un giro extraordinario, el presidente Mahmoud Ahmadinejad tendió su mano a George Bush, sugiriendo “nuevas soluciones” para mejorar las dañadas relaciones con Estados Unidos y con Occidente, mientras éstos tratan de parar el impulso de Irán para adquirir armas nucleares. El ofrecimiento está en una carta a Bush, la primera misiva hecha por un jefe de Estado iraní a un líder estadounidense desde que se cortaron los lazos diplomáticos ente los dos países en 1979, como resultado de la revolución islámica que derrocó al sha y el subsecuente sitio a la Embajada de Estados Unidos en Teherán.

Al anunciar la movida, un vocero del gobierno iraní no mencionó la disputa nuclear. Estaba, dijo, destinada a tratar desacuerdos más amplios entre los dos países, remitiéndose a 1979 y, algunos dirían, al golpe apoyado por Estados Unidos de 1953, cuando Mohammed Mossadegh, el primer ministro de Irán, de tinte izquierdista, fue derrocado. Casi con seguridad, Ahmadinejad deliberadamente hizo su apuesta antes de un importante voto por el Consejo de Seguridad de la ONU que puede conducir a las sanciones. Rusia y China, ambas potencias con poder de veto, han dejado en claro que se oponen a acciones punitivas contra Teherán, y la carta puede muy bien ser un intento para que otros miembros del Consejo tomen el mismo camino. Los ministros extranjeros de los cinco poderes permanentes del Consejo –Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Rusia y China– anoche discutían un borrador sobre la resolución de la ONU. La Casa Blanca confirmó que había recibido la carta que había sido entregada en la embajada suiza en Teherán, donde se alberga una sección de intereses de Estados Unidos.

Pero la reacción inicial aquí ha sido insistir en que todo depende todavía de la conformidad iraní con la exigencia de la ONU de que detenga su programa de enriquecimiento de uranio. Estados Unidos y sus aliados europeos quieren que esta exigencia esté consagrada en una resolución basada en el Capítulo 7 del Estatuto de la ONU, que pavimentaría el camino para las sanciones y la acción militar si Teherán permanece desafiante.

“La comunidad internacional ha sido clara”, dijo ayer el consejero de seguridad nacional de Bush, Stephen Hadley. “Debe volver a la suspensión de sus actividades de enriquecimiento para poder abrir la puerta para una resolución diplomática.” No quedaba claro anoche si la carta trataba sobre la suspensión nuclear, aunque Ali Larijani, el jefe negociador nuclear iraní, declaró que no contenía ningún cambio en la insistencia de Teherán de que su programa de enriquecimiento es sacrosanto. Pero la movida es otra señal de cómo los dos adversarios de larga data pueden comprometerse en un delicado baile hacia algún tipo de contacto, después de una generación de distanciamiento.

Zalmay Khalilzad, el embajador estadounidense en Irak, dijo que había sido autorizado por la Casa Blanca para mantener conversaciones con los funcionarios iraníes, aunque ninguna tuvo lugar hasta ahora. Todas las discusiones teóricamente estarían limitadas a Irak, pero claramente podrían extenderse para tratar otros temas. Cualquiera sean sus contenidos precisos, la carta es un punto de partida para Ahmadinejad, quien, desde que se convirtió en presidente en agosto pasado, no perdió oportunidad de vilipendiar a Estados Unidos, emitiendo aterradoras amenazas contra Israel y amenazando a Occidente a que haga algo sobre el programa nuclear de Teherán.

Hablando en Turquía, Larijani dijo que Irán quería una solución pacífica a sus disputas con Estados Unidos. Predijo que con el tiempo la carta podría producir una nueva apertura diplomática. Proponía “nuevas soluciones” para los problemas internacionales y para mejorar “la actual frágil situación del mundo”, dijo un vocero en Teherán. El hecho sorprendente coincide también con la ofensiva diplomática iraní para disipar las preocupaciones sobre su programa nuclear, especialmente en el Golfo. Hashemi Rafsanjani, un ex presidente, estuvo en Kuwait en abril, y la semana pasada Larijani viajó a los Emiratos Arabes Unidos, otro aliado de Estados Unidos en la región. Hoy, Ahmadinejad viaja a Indonesia para asegurar a los gobernantes del más populoso país islámico que el programa nuclear es puramente pacífico en su intención.

* De The Independent de Gran Bretaña, especial para Página/12

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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El presidente estadounidense llevó el caso nuclear iraní al Consejo de Seguridad de la ONU.
 
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