EL PAíS

Un espejo de treinta años

 Por M. J.

Patrick Norman fue secuestrado a mediados del ’76 en una capilla de la Villa 13 de Soldati. El ex sacerdote irlandés nunca estuvo seguro si lo torturaron los marinos de la ESMA o en El Olimpo, que regenteaba la Policía Federal. Poco tiempo después –contó–, “gracias a la valentía del embajador” de Irlanda “que me salvó la vida”, fue “blanqueado” y llegó brutalmente golpeado a la U9 de La Plata, donde estuvo detenido desde octubre a diciembre de ese año. “Yo fui expulsado, de los casos que muestra el expediente bajo la orden de expulsión, fui llevado hasta Coordinación Federal, pasando por la estación de trenes de La Plata; en Constitución, un taxi y en la Federal me llevaron a Ezeiza y me sacaron del país”, relató a Página/12 en el salón Dorado de la gobernación bonaerense, donde le entregaron su ficha personal del penal.

“Estoy totalmente sorprendido, me llamaron anoche, es como ver el espejo de uno hace treinta años. Es muy doloroso, vas viendo como en un espejo todo lo que pasaste. Por eso quise ver la foto del legajo pero no la tiene. Claro, estaba muy golpeado”, cuenta con marcado acento inglés a este diario. “Pero estoy acá porque soy parte de esta historia y por el reconocimiento de todos lo que están trabajando acá para recuperar la memoria”, sostuvo.

Con el regreso de la democracia, Norman volvió a la Argentina a buscar a la chica “que trabajaba en la capilla y que secuestraron junto conmigo” y que ahora es su esposa y madre de sus hijos. Luego de un fugaz paso por Venezuela, hace dieciocho años que se radicó definitivamente en el país.

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