EL PAíS › ABSUELTO EN UN JUICIO POR CALUMNIAS E INJURIAS

El defensor tiene quien lo defienda

El defensor oficial Hilario Lagos fue absuelto ayer en un juicio por calumnias e injurias en una insólita causa: fue la primera vez que un funcionario judicial fue querellado por jueces a raíz de una opinión vertida en una carta de lectores de un diario. Lagos había escrito, en 2004, un artículo para rechazar, mediante el uso de ironías, la sentencia de un caso en el que había actuado como defensor de una mujer, condenada por el crimen de su hijo a manos de su pareja, un hombre golpeador. Entonces, los jueces del tribunal lo querellaron y el proceso llegó a un juicio oral y público, pese a que, tras la apelación, la Cámara anuló aquel juicio. Finalmente, no hubo una condena contra el defensor oficial. “Hubo un grave error judicial: ¡Me absolvieron!”, ironizó Lagos, en diálogo con PáginaI12. En su defensa, Lagos apeló al derecho a la libre expresión.

El Juzgado Correccional 4, a cargo del juez Francisco Ponte, decidió eximir a Lagos de responsabilidad penal. La querella había reclamado una pena de tres años de cárcel para el defensor. “Lo grave no es que me hayan acusado con tanta ligereza y me hayan hecho un pedido de insania, sino que esos jueces han dictado sentencias con la misma ligereza”, comentó Lagos, titular de la Defensoría Pública Oficial Nº 1. El lunes se conocerán los fundamentos del veredicto.

En la carta de lectores –publicada en la revista judicial Foja Cero–, Lagos sostenía que los jueces René Morales Penelas, Silvia Mora y Oscar Garzón Funes, por entonces integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 30, “carecían de sentido común o ignoraban el derecho”. Los magistrados habían condenado en 2004 por el asesinato de un niño de tres años a su padrastro, autor del crimen, pero también a la madre del pequeño por no estar en la casa cuando ocurrió el homicidio (en ese momento, la mujer, que sufría cotidianamente los golpes del hombre, estaba en el trabajo).

En el artículo, publicado en marzo de 2004, Lagos denunció al TOC 3 por sostener que “una audiencia de juicio oral y público es válida sin la presencia del abogado defensor en la sala”. Y relató que uno de los jueces “interrogó a un testigo sobre su signo zodiacal”.

El texto motivó la demanda de los entonces magistrados. El juicio incluyó un examen psiquiátrico para determinar si las facultades intelectuales de Lagos estaban alteradas, pedido por los denunciantes.

Para el defensor oficial de la Defensoría General de la Nación, la acusación por calumnias e injurias “fue una artimaña montada por los tres querellantes, que lamentablemente son jueces de Cámara”.

Informe: Esteban Vera.

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